Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

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El Dios de los Filósofos


La cuestión sobre la existencia divina ha ocupado siempre un lugar preferente en la historia del pensamiento. Entre las opciones que van del sí al no, y con todos los matices que ambas permiten, los filósofos han elaborado propuestas que, con frecuencia, han sido esenciales para entender su obra.

Aquí encontré una de las propuestas,.. a mi parecer una de las mas intensas;... del insigne Maestro, filosofo y escritor Miguel de Unamuno; uno de mis favoritos, lo comparto con ustedes mis amigos blogueros sobre justamente esta hipótesis,..que todos en algún momento de nuestra vida nos cuestionamos....



Miguel de Unamuno
(1864-1936)

"Un día, hablando con un campesino, le propuse la hipótesis de que hubiese un Dios que rige cielo y tierra, conciencia del universo, pero que no por eso sea el alma de cada hombre inmortal en el sentido tradicional y concreto, y me respondió: entonces ¿para qué Dios?". Del sentimiento trágico de la vida.

El campesino de la cita deja al filósofo español en el mismo lugar donde acaban los lectores del último libro de Hawkings. Y es que, si Dios no es necesario para explicar el origen del Universo, si no garantiza la inmortalidad, ¿para qué es necesario? 

Unamuno se lo preguntará toda su vida. Y hará de la pregunta, y de la búsqueda de la respuesta, su religión. Con los vaivenes que sean necesarios, ya que de la lectura de su obra se pueden extraer nociones contradictorias. "Si creo en Dios, o, por lo menos, creo creer en Él, es, ante todo, porque quiero que Dios exista. Es cosa de corazón", afirmaba en el ensayo Mi religión.