Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

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Apocalipsis optimista


Si la tierra sigue recalentandose, esto es lo que va a ocurrir. El "efecto invernadero" producirá el deshielo de los Polos y eso -a su turno- provocará la inundación de la mayor parte de los pueblos desarrollados. La mayoría de los asentamientos tecnológicos resultarán destruídos y la población de los países desarrollados se transformará en grupos de refugiados.

La mayor parte de los descubrimientos tecnológicos volverán a ser inútiles, la evaporación de las aguas oscurecerá la luz del sol y las temperaturas bajarán. La vegetación entonces mutará y, lentamente, los refugiados comenzarán nuevamente a desarrollar la humanidad. Quizás ellos mismos también van a tener mitos sobre grandes inundaciones o diluvios.


Hemos desechado los conocimientos esotéricos que contienen elementos caprichosos y fenoménicos, intentando encontrar una nueva definición de la realidad y del mundo, nueva por su forma pero eterna por su contenido.

Definimos nuestros principios y fines de manera tal que no aparecen antagonismos: trabajar para la Paz, para un verdadero progreso moral y material, para la tolerancia y la armonía.

Es importante para mí que alguien -en su momento- vea un mundo mejor, pero no pretendo verlo yo, ya mismo.

El error más grande que ha cometido esta generación fue plantar un árbol y querer coger los frutos inmediatamente.

¿Dónde estaríamos si la generación precedente a la nuestra se hubiera conducido de la misma manera?

Si actuamos con la paciencia que caracterizó a las antiguas civilizaciones, la generación próxima sí va a ver un mundo mejor. Seamos optimistas. Tengamos fé y creamos en Dios.

No el Dios de las religiones, no en un Dios formal, sino en el Dios de nuestro corazon: yo creo que las cosas no ocurren por casualidad, sino más bien de manera inteligente y armónica.

Cuando se tiene el convencimiento de que todas las cosas están subordinadas a una inteligencia divina no se puede ser pesimista. Y mi optimismo me hace esperar que nosotros aprendamos nuevamente a vivir de manera inteligente y armónica.

El Efecto invernadero


El recalentamiento progresivo de la tierra, el llamado "efecto invernadero", proviene del agujero en la capa de ozono, que ya tiene dimensiones impresionantes.

Para todas las grandes ciudades de los países desarrollados es de suma importancia, porque el deshielo de la bóveda glacial de los dos polos puede provocar un aumento general del nivel de las aguas de 20 metros.

En tal caso, Tel-Aviv sería enteramente tragada por las aguas, así como Londres, Nueva York, Tokio, Venecia, Buenos Aires y Río de Janeiro.

Este escenario es enteramente creíble, pero la mayor parte de la gente no quiere admitir la posibilidad que esto ya haya ocurrido antes.

A pesar de que en numerosas civilizaciones, que no han tenido ningún contacto entre ellas, existen mitos relativos a un diluvio.

Esos relatos conservados en los mitos, nos enseñan que deberíamos prestar más atención a lo que desencadenan nuestras conductas. Pero jamás los hemos tomado en serio.


Yo veo dos soluciones posibles para evitar esa catástrofe: la primera sería decidir cambiar radicalmente nuestras costumbres, pero temo que sería una solución bastante difícil de implementar ya que nuestros hábitos están muy profundamente arraigados en nosotros.

La segunda solución es la de la naturaleza, es decir, una decisión que tomaría la Tierra por sí misma, ya que no tenemos prueba ni razón alguna para dejar de lado la idea de que la Tierra es una parte viva de un sistema vivo, El Sistema Solar.

Yo sé cuán difícil es pensar a la Tierra como algo vivo, pero eso nos viene simplemente del hecho que las definiciones de Vida que empleamos están en función de las ideas que tenemos sobre la vida.

Está claro que nos faltan palabras y que nuestros idiomas no contienen la idea de Vida, así, con mayúscula. Para ello es suficiente entender, cuando digo "Vivo", que hablo de seres que reaccionan.

Calentamiento Global


Para mí, el mejor símbolo de la situación actual de la humanidad es el Titanic. El ingeniero jefe decía: "Ni siquiera Dios podría hundir al Titanic". En verdad no fue Dios quien hundió al Titanic, sino un trozo de hielo. Y cuando se estaba hundiendo, la orquesta seguía tocando música y la gente bailando, aunque el "imposible" accidente ya se había producido.

De vez en cuando hacemos lo mismo: por ejemplo, todos sabemos que existe el calentamiento global y se ha probado sin ningún lugar a dudas que el proceso de extinción de la raza humana ya ha comenzado sobre nuestro planeta. Pero, sin embargo, seguimos suicidamente adelante en nuestra tarea polucionante como si ni siquiera Dios pudiese hundirnos

La naturaleza habla mientras el género humano no escucha.


Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha.

No es ninguna novedad que está de moda ser ecologista. Nos bombardean con mensajes sobre conciencia cívica, la salud del medioambiente y buenas acciones que hay que hacer con los residuos… Pero ahora que se acercan los carnavales, después del paso de las tan anheladas entradas de folkloristas, el paisaje en las calles de nuestros pueblos y ciudades es desolador: cajas de cartón de cervezas, y de envases de comida y toda clase de basura invaden los contenedores. La cuestión ahora no es sólo reciclar los envoltorios, sino intentar no generarlos.

La gran mayoría de grupos ecologistas están de acuerdo en esta cuestión: lo que importa no es sólo reciclar, sino por encima de esto no generar más residuos de los necesarios.

Un ejemplo actual de esto es; el tema de las bolsas de plástico que nos dan en los supermercados, y una de las opciones que se barajan es hacer que los ciudadanos paguen por ellas. Estas bolsas se popularizaron en los años 70 y muchos establecimientos las entregaban gratuitamente a sus clientes. Son un transporte cómodo y a la vez anuncios ambulantes de un determinado comercio. Su composición es básicamente polipropeno, polietileno de baja, media o alta densidad (cuya fabricación se hace a partir de combustibles fósiles y emiten gases contaminantes) o polímeros de plástico no biodegradables.

Pero actualmente parece que por fin nos hemos dado cuenta del impacto medioambiental que representan estas bolsas. Se calcula que cada bolsa de plástico nos es útil durante unos 10 minutos, pero tarda en degradarse entre 100 y 400 años (según su composición). La gran mayoría de ellas acaban en los vertederos, liberando agentes contaminantes o en crematorios donde la combustión emite al aire toxinas nocivas para la vida. Y no debemos olvidar que todas estas bolsas de plástico, igual que otros productos de este material, también tienen efectos terribles en la fauna (delfines con amputaciones, tortugas con asfixia por enredarse con plásticos, pájaros…)

Los comerciantes y fabricantes de estas bolsas plásticas insisten en que las bolsas son reutilizables (sobre todo para almacenar basura domestica, orgánica y no orgánica), pero las asociaciones de ecologistas advierten precisamente que este uso (incluso de las que se venden para ello) provoca precisamente una serie de agentes contaminantes en vertederos y por extensión a la propia tierra. La postura de los ecologistas es clara: el mejor modo de reciclar bolsas plásticas es no fabricarlas. La mejor alternativa es usar carritos, o bolsas de tela que se pueden llevar cómodamente dobladas y no ocupan espacio. Pero aún se mira con sorpresa a los que no quieren las bolsas y los consumidores concienciados son los que han de decir que no se las den.


Muchas voces


La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.

Existen muchas voces además de las nuestras. Muchas voces.

El contacto con la naturaleza


Salir al campo, o a otro entorno natural comparable, hace que las personas se sientan más vivas. Esa sensación de la vitalidad incrementada que se experimenta al estar en contacto con la naturaleza va más allá de los efectos energizantes de la actividad física y la interacción social que a menudo están vinculadas a las actividades al aire libre.

La naturaleza es combustible para el alma, a menudo, cuando nos sentimos agotados recurrimos a una taza de café, pero que mejor forma de obtener energía es el contacto con la naturaleza.

Alerta Global



Conferencia mundial de los pueblos sobre el cambio climático y los derechos de la Madre Tierra

Seguros de que los pueblos del mundo, guiados por los principios de solidaridad, justicia y respeto por la vida, serán capaces de salvar a la humanidad y a la Madre Tierra; y Celebrando el día Internacional de la Madre Tierra, el gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia convoca a los pueblos y movimientos sociales y defensores de la madre tierra del mundo, e invita a los científicos, académicos, juristas y gobiernos que quieren trabajar con sus pueblos a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra a realizarse del 20 al 22 de abril del 2010 en la ciudad de Tiquipaya, Departamento de Cochabamba, Bolivia.


Considerando que el cambio climático representa una real ame
naza para la existencia de la humanidad, de los seres vivos y de nuestra Madre Tierra como hoy la conocemos

Constatando el grave peligro que existe para islas, zonas costeras, glaciares de los Himalayas, los Andes y las montañas del mundo, los polos de la Tierra, regiones calurosas como el África, fuentes de agua, poblaciones afectadas por desastres naturales crecientes, plantas y animales, y ecosistemas en general


Evidenciando que los mas afectados por el cambio climático serán las más pobres del planeta que verán destruidos sus hogares, sus fuentes de sobrevivencia y serán obligados a migrar y buscar refugio.


Confirmando que el 75
% de las emisiones históricas de gases de efecto invernadero se originaron en los países irracionalmente industrializados del norte.

Constatando que el cambio climático es producto del sistema capitalista.

Lamentando el fracaso de la Conferencia de Copenhagen por responsabilidad de los países llamados “desarrollados” que no quieren reconocer la deuda climática que tienen con los
países en vías de desarrollo, las futuras generaciones y la Madre Tierra.

Afirmando que para garantizar el pleno cumplimiento de los derechos humanos en el siglo XXI es necesario reconocer y respetar los derechos de la Madre Tierra.


Reafirmando la necesidad de luchar por la justicia climática.
Reconociendo la necesidad de asumir acciones urgentes para evitar mayores daños y sufrimientos a la humanidad, la Madre Tierra y restablecer la armonía con la naturaleza.

El escritor Eduardo Galeano envio una carta a la Conferencia de los Pueblos sobre cambio climatico que se desarrolla en Cochabamba, dicha misiva fue leída por el embajador de Uruguay durante la inauguración de la conferencia.

A continuación puede leer la carta del escritor uruguayo

Los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad”*

Lamentablemente, no podré estar con ustedes. Se me atravesó un palo en la rueda, que me impide viajar.

Pero quiero acompañar de alguna manera esta reunión de ustedes, esta reunión de los míos, ya que no tengo más remedio que hacer lo poquito que puedo y no lo muchito que quiero.

Y por estar sin estar estando, al menos les envío estas palabras.

Quiero decirles que ojalá se pueda hacer todo lo posible, y lo imposible también, para que la Cumbre de la Madre Tierra sea la primera etapa hacia la expresión colectiva de los pueblos que no dirigen la política mundial, pero la padecen.

Ojalá seamos capaces de llevar adelante estas dos iniciativas del compañero Evo, el Tribunal de la Justicia Climática y el Referéndum Mundial contra un sistema de poder fundado en la guerra y el derroche, que desprecia la vida humana y pone bandera de remate a nuestros bienes terrenales.

Ojalá seamos capaces de hablar poco y hacer mucho. Graves daños nos ha hecho, y nos sigue haciendo, la inflación palabraria, que en América latina es más nociva que la inflación monetaria. Y también, y sobre todo, estamos hartos de la hipocresía de los países ricos, que nos están dejando sin planeta mientras pronuncian pomposos discursos para disimular el secuestro.

Hay quienes dicen que la hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud. Otros dicen que la hipocresía es la única prueba de la existencia del infinito. Y el discurserío de la llamada “comunidad internacional”, ese club de banqueros y guerreros, prueba que las dos definiciones son correctas.

Yo quiero celebrar, en cambio, la fuerza de verdad que irradian las palabras y los silencios que nacen de la comunión humana con la naturaleza. Y no es por casualidad que esta Cumbre de la Madre Tierra se realiza en Bolivia, esta nación de naciones que se está redescubriendo a sí misma al cabo de dos siglos de vida mentida.

Bolivia acaba de celebrar los diez años de la victoria popular en la guerra del agua, cuando el pueblo de Cochabamba fue capaz de derrotar a una todopoderosa empresa de California, dueña del agua por obra y gracia de un gobierno que decía ser boliviano y era muy generoso con lo ajeno.

Esa guerra del agua fue una de las batallas que esta tierra sigue librando en defensa de sus recursos naturales, o sea: en defensa de su identidad con la naturaleza.

*Hay voces del pasado que hablan al futuro.*


Bolivia es una de las naciones americanas donde las culturas indígenas han sabido sobrevivir, y esas voces resuenan ahora con más fuerza que nunca, a pesar del largo tiempo de la persecución y del desprecio.

El mundo entero, aturdido como está, deambulando como ciego en tiroteo,tendría que escuchar esas voces. Ellas nos enseñan que nosotros, los humanitos, somos parte de la naturaleza, parientes de todos los que tienen piernas, patas, alas o raíces. La conquista europea condenó por idolatría a los indígenas que vivían esa comunión, y por creer en ella fueron azotados, degollados o quemados vivos.

Desde aquellos tiempos del Renacimiento europeo, la naturaleza se convirtió en mercancía o en obstáculo al progreso humano. Y hasta hoy, ese divorcio entre nosotros y ella ha persistido, a tal punto que todavía hay gente de buena voluntad que se conmueve por la pobre naturaleza, tan maltratada, tan lastimada, pero viéndola desde afuera.

Las culturas indígenas la ven desde adentro. Viéndola, me veo. Lo que contra ella hago, está hecho contra mí. En ella me encuentro, mis piernas son también el camino que las anda.

Celebremos, pues, esta Cumbre de la Madre Tierra. Y ojalá los sordos escuchen: los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad”.

Vuelan abrazos, desde Montevideo.