"¡Por los dioses inmortales! Decidme, ¿Hay alguien más feliz que esos hombres a quienes las gentes llaman estultos, necios, imbéciles y tontos?
Quizá a primera vista esto parezca absurdo y, sin embargo, es una gran verdad. En primer lugar, estos se ven libres del miedo a la muerte, (…) no sienten remordimientos de conciencia; (…) no los turba el temor de los males que los amenazan, ni se hinchan de orgullo por la perspectiva de los bienes futuros; no conocen la vergüenza, ni el respeto, ni la ambición, ni la envidia; en una palabra, no los consumen las mil y mil preocupaciones que atormentan la vida."
Lo escribió Erasmo de Rotterdam en su sátira "El elogio de la locura", y pese a todo, nos da algunas cuestiones para pensar.




















