Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

El amor se ha vuelto un objeto esquivo


La tormenta, aire, tierra y agua. 
Todo. 
El mundo se va ahogar. 

Aprieta con fuerza el tazón de té caliente, echada en el cómodo sillón de su salita de estar, en esa casa vacía que la cobija.

El atardecer irradiaba tal luz que parecía inventarle una tristeza inusual, con la exaltación que a pesar de lo que le dicta su conciencia la esta desentumeciendo.

¡Cuan ruidoso es el baile del viento! ¡Qué energéticas sus piruetas de saltimbanqui!

La reina del África,... Música para gozar


Dicen que la música esparce su comunión e invita a ser escuchada,..Después de todo el participar en estos juegos es placentero y divertido. 

Es asombroso gozar de sus acordes y movimientos,... Es como cuando los niños pequeños se pierden en sus juegos,....

Disfruten de esta bella canción,.... La reina del África, la interprete una bellisima exponente de la música peruana


Necesitamos mas tiempo


El alma necesita tiempo para aprender y fortalecerse, para Recuperar todo lo perdido en el descenso…

Miseria,...Carencia de lo esencial


La miseria, una vez más, como una vieja enfermedad que vuelve a acosarnos en nuestros tiempos. Pero la de hoy es una muy grave enfermedad, pues no hay peor enfermo que aquel que no quiere curarse... 

Las personas ahora no tienen conciencia de la miseria como enfermedad; ven en ella, al revés, un motivo de distinción en este mundo que ha puesto la debilidad y el desorden en el trono más alto. 

Desde el fondo mismo del alma, allí donde residen las fuerzas superiores que nos dan la categoría de humanos, debemos levantarnos para erradicar esta nueva y extraña peste. 

Devolver y devolvernos el sentido de la vida, el gusto por la pulcritud y la belleza, la satisfacción del esfuerzo continuado por lograr las propias metas. 

Borrada la miseria personal en la medida de las personales posibilidades, podremos alterar, asimismo, los sistemas que hoy favorecen el envilecimiento. 

Si bien las personas dependen de los sistemas, los sistemas fueron creados alguna vez por las personas. Se trata, pues, de lograr mejores hombres y mujeres para entronizar mejores sistemas. 

Si miseria es carencia, comencemos por no carecer de lo esencial: esa dignidad humana que nos viene desde los mismos dioses.