Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

La kabbalah, una ciencia espiritual para comprender la vida



La Kabbalah se centra en ser cada día mejores personas, permanecer conectados con nosotros mismos, estar conscientes de la vida y dejar de actuar como si fuéramos robots o máquinas siguiendo un patrón de conducta. A través de su milenaria sabiduría, esta práctica nos permite pensar en el futuro y dejar de lado el pasado.

Si hiciéramos una retrospección a lo que ha ocurrido en nuestra vida es probable que nos demos cuenta que sólo trabajamos para acumular y acumular cosas materiales y que siempre hay algo que nos impide la plenitud. 


¿Qué estamos haciendo mal? 

Esta pregunta ronda en la mente de los que se sienten insatisfechos por sus logros o bien vacíos porque creen que nunca hallarán la felicidad completa.

Una manera para abrir nuestra consciencia y estar más atentos a los que nos rodea es capturar lo que la vida nos brinda, trabajar por un verdadero crecimiento en lo espiritual. 

¿Cómo se puede lograr esto? 

A través del aprendizaje de la Kabbalah, una sabiduría casi tan antigua como el hombre, la cuál fue revelada por Abraham y que entrega los conocimientos necesarios para "desarrollar la capacidad para ver", así como también conectarnos con la vida que deseamos.

Se dice, que este conocimiento se denomina "ciencia espiritual" y proviene del hebreo "lekabel", que quiere decir "recibir" y que se usa para otros términos. Uno de ellos es el vocablo "paralelo", que explicaría la razón por la que no sólo es preciso recibir sino también comprender cómo funciona lo que sucede a nuestro lado y no lo vemos, como es el caso de los mundos superiores.
Las enseñanzas de la Kabbalah se basan en varios libros. Los dos más importantes son el Sefer Yetzirah (de formación) y el Zohar (el texto base de todo practicante). Para poder comprender esta doctrina, también llamada ciencia, necesitamos toda la vida, ya que se trata de algo verdaderamente extenso, incluyendo varios campos de aplicación.

En algunos casos, los seres humanos "normales" no pueden alcanzar dichos conocimientos por ser demasiado complejos. Sin embargo, existen otros que se enseñan popularmente, con un lenguaje coloquial para poder ser comprendido por todos aquellos que lo desean. Esto se puede luego aplicar a la vida cotidiana. Se denomina a esta actividad como una filosofía cuántica, que se basa en terminologías kabbalísticas.


Tal vez sea difícil de razonar, pero la idea, es entender la Kabbalah como una enseñanza, un modo de vida. Aquello que vemos representa solamente el 1% de nuestra realidad, por eso es que muchos piensan que su existencia no tiene sentido o carece de causalidad. ¿La razón? La limitada capacidad que poseemos los seres humanos para ver el 99% restante de la realidad, donde están todas las cosas que nos hacen falta, es decir, la fuerza vital que ayuda a disfrutar de una vida plena.

La Kabbalah no es ni una sabiduría popular, ni una religión, ni un culto ni una secta.

La Kabbalah enseña, básicamente, cómo ser mejor ser humano. Se plantea cuál es la forma correcta o acertada para "recibir luz", la herramienta que permite poder desenvolverse en paz en el mundo donde vive. No hay muchas reglas para seguir, sólo tener la voluntad de cambiar y aprender.

Se enseña, por ejemplo, que la forma en que dormimos es la que determina cómo será tu próximo día. Así, si nos acostamos tristes, de mal humor, ansiosos o felices, de esta misma forma nos levantaremos por la mañana. Es preciso "sembrar una semilla" para que germine durante la noche y la siguiente jornada se desarrolle en calma, sea beneficiosa y productiva.












El poder de la resiliencia



Carl Gustav Jung nos explicó en su libro "Símbolos de transformación" que el ser humano y el ave Fénix tienen muchas similitudes. Esa emblemática criatura de fuego capaz de elevarse majestuosamente desde las cenizas de su propia destrucción, simboliza también el poder de la resiliencia, esa capacidad inigualable donde renovarnos en seres mucho más fuertes, valientes y luminosos.

Si hay un mito que ha nutrido prácticamente todas las doctrinas, culturas y raíces legendarias de nuestros países es sin duda ese que hace referencia al ave Fénix. Se decía de él que sus lágrimas eran curativas, que tenía una gran resistencia física, control sobre el fuego y una sabiduría infinita. Era, en esencia, uno de los arquetipos más poderosos para Jung, porque en su fuego se contenía tanto la creación como la destrucción, la vida y la muerte…

"El hombre que se levanta, es aún más fuerte que el que no ha caído"
-Viktor Frankl-

Viktor Frankl, neuropsiquiatra y fundador de la logoterapia, sobrevivió a la tortura de los campos de concentración. Tal y como él mismo explicó en muchos de sus libros, una experiencia traumática siempre es negativa, sin embargo, lo que suceda a partir de ella depende de cada persona. En nuestra mano está alzarnos de nuevo, cobrar vida una vez más a partir de nuestras cenizas en un triunfo sin igual o por el contrario, limitarnos a vegetar, a derrumbarnos…

Esta capacidad admirable por renovarnos, por recobrar el aliento, las ganas y las fortalezas a partir de nuestras miserias y cristales rotos pasa primero por una fase realmente oscura que muchos habrán vivido sin duda en piel propia: hablamos de la "muerte". 

Cuando atravesamos un momento traumático todos "morimos un poco", todos dejamos ir una parte de nosotros mismos que ya no volverá, que ya nunca será igual.

De hecho, Carl Gustav Jung establece nuestra similitud con el ave Fénix porque también esta criatura fantástica muere, también él propicia las condiciones necesarias para fallecer porque sabe que de sus propios restos emergerá una versión de sí misma mucho más mejorada y poderosa.


El verdadero significado de ser mujer



En un mundo donde todo tiene etiqueta y marca ¿qué significa ser una buena mujer?
A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a diferentes situaciones que nos ponen a prueba como seres humanos. Nuestras fortalezas, debilidades, miedos y virtudes quedan expuestas según los obstáculos que surgen en el camino de la vida.

Son a través de esas mismas pruebas que llegamos a conocernos a nosotras mismas y que decidimos bajo qué creencias queremos vivir y las cosas que queremos lograr en el tiempo que tenemos en la tierra, que no siempre es largo y que por lo tanto deberíamos aprovechar al máximo.

Pero aún sabiendo la brevedad de nuestra existencia, decidimos desperdiciar los momentos más importantes prestando atención a detalles insignificantes que nos restan felicidad, serenidad y sabiduría. Nos dejamos llevar por las frivolidades del mundo moderno y poco a poco perdemos el sentido de nuestra propia identidad.

Ser mujer tiene mucho que ver con esa confusión de lo que deberíamos ser, con el peso del deber y el cumplimiento de las reglas impuestas que no siempre operan a nuestro favor.

Las mujeres de hoy vivimos atrapadas entre lo que se nos enseñó que somos y lo que cada quien piensa que es, una confusión que se resume a los detalles más banales.

Ser mujer es mucho más que una simple definición de lo "femenino", es ir más allá de un cuerpo, un rostro, un vientre capaz de procrear, categorías que podemos ocupar si así lo deseamos, pero que muchas veces también nos encierran y nos limitan.

Si no luces de cierta forma, entonces no eres tan mujer como otras. Si no tienes hijos, rechazas tu deber natural, si no te casas, si no sirves al hombre, si no eres sumisa, tranquila, llena de gracia, étc, étc, étc.

Hablamos todos los días de las cualidades que tienen las mujeres buenas, pero jamás se nos ocurre echar un vistazo a lo que llevamos dentro, a lo que cada quien quiere, a lo que cada quien busca. Ser mujer va mucho más allá de lucir como tal o de hacer lo que nuestra madre nos dijo que teníamos que hacer. No es llevar cabello largo y tener piel perfecta, no es el cuerpo ni la debilidad, no es ser el complemento del hombre.

Ser mujer es tener libre elección de tomar el camino que mejor se nos acomode, es reconocer que más allá de un género somo seres humanos inteligentes, conscientes, capaces y sensibles, cuya única misión en la vida es hacer de nuestra existencia una virtud.

No venimos al mundo a sufrir porque no somos tan esbeltas como las modelos de la tele o porque un hombre de tantos decidió no querernos. No estamos aquí para recibir ni tolerar abusos, maltratos, muerte, humillación, estamos aquí porque la única cosa que verdaderamente importa es la contribución que podemos hacer para que este mundo sea un poco mejor, aunque todo nos indique lo contrario.

Si algo tengo claro es que no puedo cambiar el pensamiento ajeno, no estoy aquí para decirte lo que debes o no debes hacer, lo que una mujer debería cumplir para ser considerada tal.

Solo estoy aquí para tomar mis propias decisiones y poner a prueba mis capacidades, aprender, crecer, mejorar y servir al bien común, sin limitarme a mi misma como agua en un vaso. Ser mujer es un privilegio y también una responsabilidad muy grande, porque de nosotras depende que un día se nos trate sin distinción, que se nos respete sin condicionar.

Para mi, ser mujer es vivir sin miedos y es una tarea en la que trabajo todos los días. 

Intuición...Este saber que se expresa sin que sepamos que lo sabemos.


La intuición ha sido motivo de apasionadas discusiones en diferentes campos del conocimiento. Ha sido protagonista de innumerables decisiones políticas, al igual que de incontables descubrimientos científicos. Sin embargo, cuando logramos resolver un problema de manera intuitiva, para muchos se explica como un simple destello en la mente, como un conjunto de coincidencias azarosas.

Por lo general, la intuición es vista como algo que está bajo un velo de misterio. Esto se debe a que se trata de una forma de percepción que nos permite acceder a conocimientos, pero no sabemos cómo se origina. Nos permite notar lo que antes había pasado desapercibido. Incluso, hacernos conscientes de algo que no desconocíamos, pero lo habíamos olvidado.

Todos en algún momento de nuestras vidas, hemos experimentado instantes de comprensión intuitiva. Por lo general, los desechamos, por carecer de lógica y dudamos que tengan algún fundamento convincente. Sin embargo, aunque no exista una definición exacta para la intuición, eso en ningún momento significa que no exista.


Este saber que se expresa sin que sepamos que lo sabemos. Requiere de una integración equilibrada entre mente y corazón. Podemos hacer lo que nuestra intuición nos indica y en ese proceso de experimentación, a partir del ensayo y error, aprender a ser mayormente intuitivos. Es vital explorar el silencio a la hora de querer estar conectados con nosotros mismos para dejar fluir la mente intuitiva.

La intuición hace que emerja el entendimiento, en torno a cual podría ser nuestro sendero a seguir. Encontrar el sentido verdadero de las cosas y la naturaleza profunda de la mente. Nos permite reconocer, aprender y experimentar la verdad. Hay que entrenar la atención, si queremos desarrollar nuestra intuición.
Las experiencias previas asociadas a un sentimiento, son lo que influye en las decisiones que tomamos intuitivamente. Dicho proceso se da de manera inconsciente y tiene variables que dependen de la personalidad y creencias de cada individuo. Por este motivo es que encontramos sujetos más intuitivos que otros. Aunque buena parte del mundo de la intuición sigue siendo un enigma, experimentalmente es claro que se trata de una realidad que opera cotidianamente. 

Dave Eggers, El Círculo


El escritor cuestiona en la novela "El Círculo" los valores de una sociedad atada por las redes sociales y coloca Internet en el centro de una pesadilla totalitaria

Acabo de leer, El Circulo de Dave Eggers, un libro que te absorbe y no puedes dejar de leer...De esta obra se pueden extraer muchas reflexiones sobre las redes sociales, los límites personales, el trabajo y la obsesión, el totalitarismo, la ambición, la intimidad vs. la transparencia y, fundamentalmente, sobre la libertad. La libertad de compartir o no lo que te apetezca con los demás, definir los propios términos de tu existencia y saber decir basta.

El círculo es una de esas historias que empieza muy bien y que sabes que, en lo referente a los personajes, sabes que va a terminar en catástrofe, y aun así no puedes dejar de mirar. Mae Holland ha encontrado el trabajo de su vida, gracias a un contacto (niños, hay que tener amigos hasta en el infierno) consigue un puesto de trabajo en una codiciadísima empresa que nadie sabe muy bien lo que hacen pero que todo el mundo conoce: El Círculo. Poco a poco empieza a conocer su funcionamiento y a socializar con los compañeros, y ahí empieza lo bueno.

Al principio Mae va atendiendo llamadas estilo "Atención al cliente", después entra en un primer nivel de la red social de la empresa donde sus jefes más directos le dejan mensajes, a continuación entra en un segundo nivel donde puede hablar con todos los trabajadores de la empresa, luego hay un tercer nivel en el que... bueno, creo que ya se pueden ver por dónde van a ir los tiros. 

El Círculo es todo y todo es el Círculo. Poco a poco, y sin darse cuenta, Mae va cediendo a la presión de grupo y participando en todas las redes a las que tiene acceso, su vida es un libro abierto y el lema es "si has hecho algo y no lo has publicado en algún sitio, no existe". La vida online es lo importante y lo único que hay que cuidar. A primera vista eso no dista mucho del conocido Facebook, Instagram, etc, donde la gente publica (por poner un ejemplo cualquiera) fotos de cada migaja de pan que se come, pero en El círculo todo esto llega a otro nivel. A un nivel extremadamente peligroso y agobiante, a un nivel lavado de cerebro y secado al sol.

En las páginas de este libro nos veremos irremediablemente absorbidos por una espiral descendiente de autodestrucción y de pérdida de identidad propia donde la opinión de los demás y la ausencia de privacidad dominarán el día a día. 

Realmente el autor ha hecho una labor impresionante consiguiendo que pasemos de algo considerado normal hoy en día hasta un punto límite y que esa transición no parezca ni brusca ni forzada. Sin apenas darte cuenta pasas de un extremo a otro y llega a parecer hasta lógico y coherente. Da auténtico pavor pensar que, dentro de un futuro no muy lejano, no es una idea tan descabellada que la realidad termine siendo tal y como él la presenta, después de todo... si nosotros mismos vamos pregonando nuestra vida privada por ahí, ¿qué tiene de privada exactamente?
Los secretos son mentiras.
Compartir es querer.
La privacidad es un robo. 

Lógicamente además de Mae aparecen un cierto número de personajes que le dan más peso a la historia, tanto a favor como en contra de El Círculo, y ese contraste hace que el libro sea todavía más interesante. Después de todo, si nos pintaran la idea como algo bonito y maravilloso perdería bastante el lado crítico del asunto. Lo dicho, es una catástrofe a punto de suceder y es imposible no mirar. También es más que curioso los distintos elementos que van apareciendo, las creaciones y el aprovechamiento que se puede hacer de las redes sociales con unos u otros objetivos y ver que, pase lo que pase, al ser humano siempre le interesa lo mismo, el chismorreo y llamar la atención.



Como al mundo lo miremos nos mirara él día a día,....


Como al mundo lo miremos nos mirara él día a día, creo que debemos cambiar la mirada y el entorno podrá ser diferente.
J.C.

A menudo, pensamos que la vida es quien nos gobierna y no nosotros a ella, sin embargo, se puede elegir una vida o, al menos, una forma de llevarla adelante, una forma de mirar, de andar por nuestras situaciones, de aprender de todo, incluso de nosotros mismos. 

Y si aún no sabemos donde está ese "nosotros mismos", quizás sea porque estamos acostumbrados a no atendernos, o a darnos siempre la misma respuesta: "sería bonito, pero no es posible".
Probablemente, este sea el gran tema del filósofo, del cotidiano y del gran pensador: conocer cada vez más "verdades" para aplicarlas a nuestro modo de vivir. 

Cada respuesta que encontramos nos modifica irremediablemente. Y ya que todo conocimiento nos afecta, la clave puede estar en saberlo.

Cuantas más personas lo consigan, más cerca estaremos de un mundo diferente.

La leyenda de los"Ahora"


Vivir pensando en el siguiente momento, vivir conectado al "tengo que" o "debo de", vivir desconectado de uno mismo o de todo lo que me rodea. 


Párate, mira, siente, estás aquí y ahora, disfrútalo. 

Cuenta la leyenda de los Ahoras, que hace muchas épocas los humanos caminaban y vivían junto a unos pájaros llamados "Ahora". Permanecían junto a ellos día a día con su canto en sus cabezas y su plumaje junto a sus cuerpos.

Cada vez que los humanos veían un paisaje bonito, conversaban con alguien o sentían algo especial el ahora les daba un picotazo en la cabeza y cantaba, entonces las personas tomaban consciencia de ese momento y guardaban el recuerdo. Disfrutaban el presente y eran felices.

Los Ahoras se alimentaban de las emociones que aquellos momentos causaban y conseguían que los humanos, a los que acompañaban, disfrutaran de vidas más intensas, a pesar de no tener pantallas con grandes resoluciones y un montón de colores. 

Así, llegó un día en el que algo cambió y las personas empezaron a convivir con otras aves, una de plumaje negro (el antes) y otra de plumaje blanco (el después).

Poco a poco los pájaros Ahora fueron perdiendo su canto y sus susurros hasta quedar sin apenas voz. Los momentos de consciencia se fueron perdiendo. Pero la leyenda no acaba aquí, aunque los Ahoras no revoloteen a nuestro alrededor o su canto haya perdido fuerza, siguen viviendo en cada uno de nosotros, esperando que nos hagamos conscientes de cada momento que sentimos y disfrutamos.

"Algunos dicen que si cerramos los ojos, respiramos hondo y sonreímos podremos sentir en el corazón y en la mente, el canto y el picotazo de los Ahora".




                                         

Todos y cada uno de los libros que habitan en las profundidades de tu cerebro

 

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora".
-Proverbio hindú-

Decía Jorge Luis Borges que el Paraíso debía ser algo así como una gran e infinita biblioteca. Una imagen idílica en la que sin duda estaremos de acuerdo todos aquellos que vemos en el saludable ejercicio de la lectura un ritual cotidiano del cual nutrirnos para sobrevivir, para avanzar, para aprender y a su vez, ser un poco más libres.

Entre el baúl de nuestros recuerdos infantiles más significativos se hallan, a menudo, esos títulos y esas novelas que, de algún modo, marcaron en nuestra vida un antes y un después. Pocas veces volveremos a experimentar con tanta intensidad, regocijo y deleite la lectura de aquellas tempranas lecturas que tanto nos inspiraron.

Esa incursión temprana al mundo de la fantasía, a los bosques del misterio, los mares de aventuras o a esos universos orlados por la magia, se incrustan palabra a palabra e imagen a imagen en los recovecos más profundos de nuestro cerebro emocional para determinar gran parte de lo que nos define en la actualidad. Somos por tanto, gran parte de todo aquello que no hemos visto con los ojos pero que sí hemos sentido con el corazón y trazado en nuestra mente con las velas de la imaginación y los remos de un confín letras…

Los universitarios habituados a leer desde la infancia presentan puntuaciones mucho más altas en pensamiento crítico, creatividad, reflexión, metacognición y expresión escrita… Sin embargo, algo que se está viendo en la actualidad es que nuestros jóvenes de hoy en día leen, pero no practican lo que se conoce como "lectura profunda".

La lectura profunda se define como ese proceso delicado, lento y envolvente donde nos sumergimos por completo en aquello que leemos sin prisas, sin presiones externas ni necesidad alguna por precipitarnos o adelantar acontecimientos con el paso de las páginas. Es esa capacidad excepcional mediante la cual "hacernos uno" con el libro captando la riqueza del texto, hasta llegar a un punto donde la simple decodificación de las palabras nos permite llegar a un plano sensorial y emocional.

A través de la lectura profunda captamos también los detalles del texto, el goce de la narrativa y la habilidad del escritor. Sin embargo, y aquí llega lo más interesante, según nos explican los expertos este tipo de lectura genera en nuestro cerebro un proceso asombroso: lo sincroniza. Por ejemplo, los centros cerebrales asociados al habla, a la visión y la audición se sintonizan con la lectura profunda.

Todos estos procesos y muchos más generan una cadencia impresionante donde la lectura profunda nos provoca todo un carrusel de sensaciones y emociones que dejan huella permanente en nuestro cerebro.

Es algo sensacional....





Vamos a guardar silencio para que podamos escuchar los susurros de los dioses


Hoy les voy a contar una de las experiencias mas hermosas que he tenido en mi vida,... 

Hace algunos años viaje a unos pueblos Chiquitanos, en la amazónia de Bolivia mi país, fue un viaje de búsqueda, de aprendizaje, de encuentro conmigo misma,..y una de hacer mis primeros pinitos en meditación,..que luego fui profundizando con maestros que la vida buena y linda me fue dando..

Primero me postule a estar en silencio por nueve días sin pronunciar palabra, dedicada a la observación de la naturaleza me sentaba a meditar y hacer contemplación, y así me pasaba horas de horas,...

Como les contaba, al cumplir mi noveno día de silencio, me puse a meditar allí, era un pequeño patiecito del hotel, aquél que me resguardo en Concepción, un pueblito chiquitano lleno de historia y naturaleza, el hotel se llamaba, recuerdo bien su nombre,..se llamaba "El reposo del guerrero",..recuerdo, que pensaba,... -mmm...curioso nombre, del lugar, era justamente yo, la guerrera aguerrida, cansada de llevar todo lo que traía encima, y de lo mucho que tenia que despojarme,.. 

Era un atardecer pleno hermoso, me senté y no volví a ponerme de pie hasta después de la media noche, recuerdo que pensé, este es el momento y le dije a mi mente, esta es tu oportunidad saca todo lo que te hace sufrir, enseñamé todo, no ocultes nada, entonces todos mis pensamientos y recuerdos tristes fueron levantando la mano, uno tras otro, y se pusieron en pie para identificarse, al contemplar cada pensamiento, cada unidad de sufrimiento asimilaba su existencia y sin intentar resguardarme soportaba la correspondiente congoja, después decía a cada una de mis penas, no pasa nada, te quiero, te acepto, te acojo con el corazón, se acabo,...y la pena me entraba como un ser vivo en el corazón, como si este fuera una habitación, entonces yo decía: -siguiente?... y afloraba a la superficie el siguiente sufrimiento,..Después de haberlo contemplado, experimentado y bendecido lo invitaba a entrar en mi corazón también. Esto lo hice con todos los pensamientos tristes que había tenido en mi vida, viajando por años de recuerdos hasta que no quedo ni uno.

A continuación le dije a mi mente ahora saca toda tu ira, uno tras otro, todos los incidentes de mi vida relacionados con la furia fueron aflorando y dándose a conocer, cada angustia, cada traición, cada perdida, cada indignación, los fui viendo a todos uno por uno, y asimile su existencia, padecía cada fragmento de ira enteramente como si estuviera sucediendo por primera ves y decía entra en mi corazón, al fin podrás descansar, estarás a salvo, se acabo, te quiero. El proceso duro horas en las que yo me columpiaba entre los poderosos polos opuestos de mis variados sentimientos, tan pronto experimentaba una furia que me hacia crujir los huesos con una frialdad absoluta, mientras la ira me entraba en el corazón como quien entra por una puerta acurrucándose junto a sus hermanos y abandonando la lucha. 

La ultima parte era la mas difícil, saca toda tu vergüenza pedí a mi mente,...Oh Santo Dios!...que horrores vi,..un desfile patético en que estaban todos mis fallos, mis egoísmos, mis mentiras, mis celos, mi arrogancia, pero los contemple sin pestañear, muestrame lo peor, dije y al invitar a las peores unidades de vergüenza entrar a mi corazón se quedaron paradas en el umbral diciendo,... No!, a mi no querrás invitarme a entrar, sabes lo que he echo, y yo decía, si que quiero tenerte dentro, a pesar de todo, si que quiero, hasta a ti, te acojo en mi corazón, no pasa nada te perdono, formas parte de mi, al fin podrás descansar se acabo.

Al acabar me quede vacía, ya no tenia la mente en guerra, mire dentro de mi corazón y me asombro lo grande que me pareció, le quedaba mucho espacio para la bondad, aun no estaba lleno, aunque había atendido a todos los calamitosos, pícaros, de la tristeza, la ira, y la vergüenza, sabia que mi corazón podía haber recibido y perdonando aun mas, su amor era infinito, comprendia entonces, que así es como Dios nos ama y recibe a todos, y que en este universo no existe eso que llamamos el infierno, salvo en la aterrorizada mente de cada uno de nosotros, porque si un ser humano deshecho y limitado es capaz de experimentar semejante episodio de total perdón y aceptación de si mismo, pensemos, intentemos imaginar la enormidad de cosas que Dios en su eterna compasión perdona y acepta. 

Pero también sabia , intuía, que ese remanso de paz era temporal, sabia que la labor no estaba terminada del todo que mi furia, mi tristeza, y mi vergüenza volverían hacer acto de presencia, huyendo de mi corazón, y volviendo a instalarse en mi cabeza, sabia que volvería a enfrentarme a esos pensamientos una y otra ves, hasta que lenta y decididamente cambiase mi vida entera

Iba a ser una labor ardua y agotadora, pero en la silenciosa penumbra de aquél lugar, mi corazón le dijo a mi mente, Te quiero, jamás te abandonare, siempre cuidare de ti. Esa promesa me salio flotando del corazón y la atrape con la boca, donde me la guarde saboreandola, mientras me iba de aquel patiecito, de ese bonito hotel, alla en San Javier, un lejano pueblito de la Chiquitania.

Llegue a mi habitación, donde vivía saque un cuaderno sin usar, lo abrí por la primera pagina y entonces abrí la boca por primera ves pronunciando esas palabras en el vació de la habitación, dejándolas salir en libertad, quebré mi silencio con esas palabras cuyo colosal significado documente a lápiz en la pagina...

"Te quiero, jamas te abandonare, siempre cuidare de ti"

Fueron las primeras palabras que escribí en mi cuaderno secreto que llevo encima desde entonces.



Pensamientos que revolucionarios, que bien interpretados, pueden constituirse en auténticos motores de cambio…


Hablar de Carl Gustav Jung no es una tarea sencilla, ya que parte de su pensamiento es profundo y complejo. Con su capacidad de introspección fue capaz de alumbrar a las demás almas perdidas que habitan en el mundo a encontrarse a sí mismas. Así, aportó luz al conocimiento humano y habló con honestidad sobre los puntos que consideraba necesarios para adentrarnos en la psicología profunda.

"La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir"

Efectivamente… todos nosotros tenemos deseos, anhelos, motivaciones y un potencial inmenso por descubrir. Muchas veces nos encontramos viviendo una vida que no nos corresponde. Nuestro ser grita y nadie le escucha. Se incomoda y lucha, pero acaba por aceptar un destino que no es el que busca.

A veces acabamos viviendo de una manera que no nos corresponde. Que no cuadra, ni encaja con nosotros. La falta de autenticidad y de verdad con uno mismo pasa factura a nuestro cuerpo y a nuestra mente. Vivir una vida de forma no auténtica tiene repercusiones que tu cuerpo y tus vivencias se encargarán de mostrarte sin tardar demasiado.


"Todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos"

Una vez más las proyecciones mejoran nuestro autoconocimiento. Al mismo tiempo que proyectamos, generamos la oportunidad de ver con nitidez en el otro aquello que no somos capaces de ver en nosotros. O que no queremos ver… la paradoja reside en que ni poniéndolo en este espejo muchas veces somos capaces de reconocerlo.

"Aquello a lo que te resistes, persiste"

Todas las lecciones que has de aprender en tu vida se te repetirán hasta que consigas aprenderlas e incorporarlas en el conocimiento que atesoras sobre ti y sobre el mundo. Cuántas veces has tropezado con el mismo tipo de personas que te han dañado, pero sigues ahí inmolándote en una tarea imposible. O cuántas veces te has visto resistiéndote a aceptar tus sombras.

Las amontonas en un cajón que no quieres ver. Pero siguen ahí, y cuanta más fuerza hagas por esconder tu naturaleza, con más virulencia brotará esta al exterior. De la manera incontrolable e impredecible porque tú, al tratar de taparla con la alfombra, has renunciado a ese control.
"La depresión es como una señora de negro. Si llega, no la expulses, más bien invítala como una comensal en la mesa, y escucha lo que te tiene que decir"

¿Cómo, si no, vamos a entender por qué ha aparecido…? Si no sentamos a estos invitados repentinos en nuestra mesa y les escuchamos, jamás entenderemos por qué aparecieron. Las emociones se agarran a un sentido para existir. Aparecen por un motivo concreto. Algo tiene que ser visto, escuchado y aceptado para poder ser cambiado. Vivir de espaldas a nosotros mismos no nos servirá de mucho. No tardarán en aparecer sensaciones desagradables y difíciles de digerir.

Sin duda, seguramente sean frases que resuenen en ti. Todas ellas nos invitan a ser auténticos, a no tapar lo que es nuestro, a escuchar lo que la vida quiere decirnos y a no darle la espalda. A respetarnos y a respetar a los demás sin colocarles de manera injusta lo que no les corresponde.