Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

Dave Eggers, El Círculo


El escritor cuestiona en la novela "El Círculo" los valores de una sociedad atada por las redes sociales y coloca Internet en el centro de una pesadilla totalitaria

Acabo de leer, El Circulo de Dave Eggers, un libro que te absorbe y no puedes dejar de leer...De esta obra se pueden extraer muchas reflexiones sobre las redes sociales, los límites personales, el trabajo y la obsesión, el totalitarismo, la ambición, la intimidad vs. la transparencia y, fundamentalmente, sobre la libertad. La libertad de compartir o no lo que te apetezca con los demás, definir los propios términos de tu existencia y saber decir basta.

El círculo es una de esas historias que empieza muy bien y que sabes que, en lo referente a los personajes, sabes que va a terminar en catástrofe, y aun así no puedes dejar de mirar. Mae Holland ha encontrado el trabajo de su vida, gracias a un contacto (niños, hay que tener amigos hasta en el infierno) consigue un puesto de trabajo en una codiciadísima empresa que nadie sabe muy bien lo que hacen pero que todo el mundo conoce: El Círculo. Poco a poco empieza a conocer su funcionamiento y a socializar con los compañeros, y ahí empieza lo bueno.

Al principio Mae va atendiendo llamadas estilo "Atención al cliente", después entra en un primer nivel de la red social de la empresa donde sus jefes más directos le dejan mensajes, a continuación entra en un segundo nivel donde puede hablar con todos los trabajadores de la empresa, luego hay un tercer nivel en el que... bueno, creo que ya se pueden ver por dónde van a ir los tiros. 

El Círculo es todo y todo es el Círculo. Poco a poco, y sin darse cuenta, Mae va cediendo a la presión de grupo y participando en todas las redes a las que tiene acceso, su vida es un libro abierto y el lema es "si has hecho algo y no lo has publicado en algún sitio, no existe". La vida online es lo importante y lo único que hay que cuidar. A primera vista eso no dista mucho del conocido Facebook, Instagram, etc, donde la gente publica (por poner un ejemplo cualquiera) fotos de cada migaja de pan que se come, pero en El círculo todo esto llega a otro nivel. A un nivel extremadamente peligroso y agobiante, a un nivel lavado de cerebro y secado al sol.

En las páginas de este libro nos veremos irremediablemente absorbidos por una espiral descendiente de autodestrucción y de pérdida de identidad propia donde la opinión de los demás y la ausencia de privacidad dominarán el día a día. 

Realmente el autor ha hecho una labor impresionante consiguiendo que pasemos de algo considerado normal hoy en día hasta un punto límite y que esa transición no parezca ni brusca ni forzada. Sin apenas darte cuenta pasas de un extremo a otro y llega a parecer hasta lógico y coherente. Da auténtico pavor pensar que, dentro de un futuro no muy lejano, no es una idea tan descabellada que la realidad termine siendo tal y como él la presenta, después de todo... si nosotros mismos vamos pregonando nuestra vida privada por ahí, ¿qué tiene de privada exactamente?
Los secretos son mentiras.
Compartir es querer.
La privacidad es un robo. 

Lógicamente además de Mae aparecen un cierto número de personajes que le dan más peso a la historia, tanto a favor como en contra de El Círculo, y ese contraste hace que el libro sea todavía más interesante. Después de todo, si nos pintaran la idea como algo bonito y maravilloso perdería bastante el lado crítico del asunto. Lo dicho, es una catástrofe a punto de suceder y es imposible no mirar. También es más que curioso los distintos elementos que van apareciendo, las creaciones y el aprovechamiento que se puede hacer de las redes sociales con unos u otros objetivos y ver que, pase lo que pase, al ser humano siempre le interesa lo mismo, el chismorreo y llamar la atención.



Como al mundo lo miremos nos mirara él día a día,....


Como al mundo lo miremos nos mirara él día a día, creo que debemos cambiar la mirada y el entorno podrá ser diferente.
J.C.

A menudo, pensamos que la vida es quien nos gobierna y no nosotros a ella, sin embargo, se puede elegir una vida o, al menos, una forma de llevarla adelante, una forma de mirar, de andar por nuestras situaciones, de aprender de todo, incluso de nosotros mismos. 

Y si aún no sabemos donde está ese "nosotros mismos", quizás sea porque estamos acostumbrados a no atendernos, o a darnos siempre la misma respuesta: "sería bonito, pero no es posible".
Probablemente, este sea el gran tema del filósofo, del cotidiano y del gran pensador: conocer cada vez más "verdades" para aplicarlas a nuestro modo de vivir. 

Cada respuesta que encontramos nos modifica irremediablemente. Y ya que todo conocimiento nos afecta, la clave puede estar en saberlo.

Cuantas más personas lo consigan, más cerca estaremos de un mundo diferente.

La leyenda de los"Ahora"


Vivir pensando en el siguiente momento, vivir conectado al "tengo que" o "debo de", vivir desconectado de uno mismo o de todo lo que me rodea. 


Párate, mira, siente, estás aquí y ahora, disfrútalo. 

Cuenta la leyenda de los Ahoras, que hace muchas épocas los humanos caminaban y vivían junto a unos pájaros llamados "Ahora". Permanecían junto a ellos día a día con su canto en sus cabezas y su plumaje junto a sus cuerpos.

Cada vez que los humanos veían un paisaje bonito, conversaban con alguien o sentían algo especial el ahora les daba un picotazo en la cabeza y cantaba, entonces las personas tomaban consciencia de ese momento y guardaban el recuerdo. Disfrutaban el presente y eran felices.

Los Ahoras se alimentaban de las emociones que aquellos momentos causaban y conseguían que los humanos, a los que acompañaban, disfrutaran de vidas más intensas, a pesar de no tener pantallas con grandes resoluciones y un montón de colores. 

Así, llegó un día en el que algo cambió y las personas empezaron a convivir con otras aves, una de plumaje negro (el antes) y otra de plumaje blanco (el después).

Poco a poco los pájaros Ahora fueron perdiendo su canto y sus susurros hasta quedar sin apenas voz. Los momentos de consciencia se fueron perdiendo. Pero la leyenda no acaba aquí, aunque los Ahoras no revoloteen a nuestro alrededor o su canto haya perdido fuerza, siguen viviendo en cada uno de nosotros, esperando que nos hagamos conscientes de cada momento que sentimos y disfrutamos.

"Algunos dicen que si cerramos los ojos, respiramos hondo y sonreímos podremos sentir en el corazón y en la mente, el canto y el picotazo de los Ahora".




                                         

Todos y cada uno de los libros que habitan en las profundidades de tu cerebro

 

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora".
-Proverbio hindú-

Decía Jorge Luis Borges que el Paraíso debía ser algo así como una gran e infinita biblioteca. Una imagen idílica en la que sin duda estaremos de acuerdo todos aquellos que vemos en el saludable ejercicio de la lectura un ritual cotidiano del cual nutrirnos para sobrevivir, para avanzar, para aprender y a su vez, ser un poco más libres.

Entre el baúl de nuestros recuerdos infantiles más significativos se hallan, a menudo, esos títulos y esas novelas que, de algún modo, marcaron en nuestra vida un antes y un después. Pocas veces volveremos a experimentar con tanta intensidad, regocijo y deleite la lectura de aquellas tempranas lecturas que tanto nos inspiraron.

Esa incursión temprana al mundo de la fantasía, a los bosques del misterio, los mares de aventuras o a esos universos orlados por la magia, se incrustan palabra a palabra e imagen a imagen en los recovecos más profundos de nuestro cerebro emocional para determinar gran parte de lo que nos define en la actualidad. Somos por tanto, gran parte de todo aquello que no hemos visto con los ojos pero que sí hemos sentido con el corazón y trazado en nuestra mente con las velas de la imaginación y los remos de un confín letras…

Los universitarios habituados a leer desde la infancia presentan puntuaciones mucho más altas en pensamiento crítico, creatividad, reflexión, metacognición y expresión escrita… Sin embargo, algo que se está viendo en la actualidad es que nuestros jóvenes de hoy en día leen, pero no practican lo que se conoce como "lectura profunda".

La lectura profunda se define como ese proceso delicado, lento y envolvente donde nos sumergimos por completo en aquello que leemos sin prisas, sin presiones externas ni necesidad alguna por precipitarnos o adelantar acontecimientos con el paso de las páginas. Es esa capacidad excepcional mediante la cual "hacernos uno" con el libro captando la riqueza del texto, hasta llegar a un punto donde la simple decodificación de las palabras nos permite llegar a un plano sensorial y emocional.

A través de la lectura profunda captamos también los detalles del texto, el goce de la narrativa y la habilidad del escritor. Sin embargo, y aquí llega lo más interesante, según nos explican los expertos este tipo de lectura genera en nuestro cerebro un proceso asombroso: lo sincroniza. Por ejemplo, los centros cerebrales asociados al habla, a la visión y la audición se sintonizan con la lectura profunda.

Todos estos procesos y muchos más generan una cadencia impresionante donde la lectura profunda nos provoca todo un carrusel de sensaciones y emociones que dejan huella permanente en nuestro cerebro.

Es algo sensacional....





Vamos a guardar silencio para que podamos escuchar los susurros de los dioses


Hoy les voy a contar una de las experiencias mas hermosas que he tenido en mi vida,... 

Hace algunos años viaje a unos pueblos Chiquitanos, en la amazónia de Bolivia mi país, fue un viaje de búsqueda, de aprendizaje, de encuentro conmigo misma,..y una de hacer mis primeros pinitos en meditación,..que luego fui profundizando con maestros que la vida buena y linda me fue dando..

Primero me postule a estar en silencio por nueve días sin pronunciar palabra, dedicada a la observación de la naturaleza me sentaba a meditar y hacer contemplación, y así me pasaba horas de horas,...

Como les contaba, al cumplir mi noveno día de silencio, me puse a meditar allí, era un pequeño patiecito del hotel, aquél que me resguardo en Concepción, un pueblito chiquitano lleno de historia y naturaleza, el hotel se llamaba, recuerdo bien su nombre,..se llamaba "El reposo del guerrero",..recuerdo, que pensaba,... -mmm...curioso nombre, del lugar, era justamente yo, la guerrera aguerrida, cansada de llevar todo lo que traía encima, y de lo mucho que tenia que despojarme,.. 

Era un atardecer pleno hermoso, me senté y no volví a ponerme de pie hasta después de la media noche, recuerdo que pensé, este es el momento y le dije a mi mente, esta es tu oportunidad saca todo lo que te hace sufrir, enseñamé todo, no ocultes nada, entonces todos mis pensamientos y recuerdos tristes fueron levantando la mano, uno tras otro, y se pusieron en pie para identificarse, al contemplar cada pensamiento, cada unidad de sufrimiento asimilaba su existencia y sin intentar resguardarme soportaba la correspondiente congoja, después decía a cada una de mis penas, no pasa nada, te quiero, te acepto, te acojo con el corazón, se acabo,...y la pena me entraba como un ser vivo en el corazón, como si este fuera una habitación, entonces yo decía: -siguiente?... y afloraba a la superficie el siguiente sufrimiento,..Después de haberlo contemplado, experimentado y bendecido lo invitaba a entrar en mi corazón también. Esto lo hice con todos los pensamientos tristes que había tenido en mi vida, viajando por años de recuerdos hasta que no quedo ni uno.

A continuación le dije a mi mente ahora saca toda tu ira, uno tras otro, todos los incidentes de mi vida relacionados con la furia fueron aflorando y dándose a conocer, cada angustia, cada traición, cada perdida, cada indignación, los fui viendo a todos uno por uno, y asimile su existencia, padecía cada fragmento de ira enteramente como si estuviera sucediendo por primera ves y decía entra en mi corazón, al fin podrás descansar, estarás a salvo, se acabo, te quiero. El proceso duro horas en las que yo me columpiaba entre los poderosos polos opuestos de mis variados sentimientos, tan pronto experimentaba una furia que me hacia crujir los huesos con una frialdad absoluta, mientras la ira me entraba en el corazón como quien entra por una puerta acurrucándose junto a sus hermanos y abandonando la lucha. 

La ultima parte era la mas difícil, saca toda tu vergüenza pedí a mi mente,...Oh Santo Dios!...que horrores vi,..un desfile patético en que estaban todos mis fallos, mis egoísmos, mis mentiras, mis celos, mi arrogancia, pero los contemple sin pestañear, muestrame lo peor, dije y al invitar a las peores unidades de vergüenza entrar a mi corazón se quedaron paradas en el umbral diciendo,... No!, a mi no querrás invitarme a entrar, sabes lo que he echo, y yo decía, si que quiero tenerte dentro, a pesar de todo, si que quiero, hasta a ti, te acojo en mi corazón, no pasa nada te perdono, formas parte de mi, al fin podrás descansar se acabo.

Al acabar me quede vacía, ya no tenia la mente en guerra, mire dentro de mi corazón y me asombro lo grande que me pareció, le quedaba mucho espacio para la bondad, aun no estaba lleno, aunque había atendido a todos los calamitosos, pícaros, de la tristeza, la ira, y la vergüenza, sabia que mi corazón podía haber recibido y perdonando aun mas, su amor era infinito, comprendia entonces, que así es como Dios nos ama y recibe a todos, y que en este universo no existe eso que llamamos el infierno, salvo en la aterrorizada mente de cada uno de nosotros, porque si un ser humano deshecho y limitado es capaz de experimentar semejante episodio de total perdón y aceptación de si mismo, pensemos, intentemos imaginar la enormidad de cosas que Dios en su eterna compasión perdona y acepta. 

Pero también sabia , intuía, que ese remanso de paz era temporal, sabia que la labor no estaba terminada del todo que mi furia, mi tristeza, y mi vergüenza volverían hacer acto de presencia, huyendo de mi corazón, y volviendo a instalarse en mi cabeza, sabia que volvería a enfrentarme a esos pensamientos una y otra ves, hasta que lenta y decididamente cambiase mi vida entera

Iba a ser una labor ardua y agotadora, pero en la silenciosa penumbra de aquél lugar, mi corazón le dijo a mi mente, Te quiero, jamás te abandonare, siempre cuidare de ti. Esa promesa me salio flotando del corazón y la atrape con la boca, donde me la guarde saboreandola, mientras me iba de aquel patiecito, de ese bonito hotel, alla en San Javier, un lejano pueblito de la Chiquitania.

Llegue a mi habitación, donde vivía saque un cuaderno sin usar, lo abrí por la primera pagina y entonces abrí la boca por primera ves pronunciando esas palabras en el vació de la habitación, dejándolas salir en libertad, quebré mi silencio con esas palabras cuyo colosal significado documente a lápiz en la pagina...

"Te quiero, jamas te abandonare, siempre cuidare de ti"

Fueron las primeras palabras que escribí en mi cuaderno secreto que llevo encima desde entonces.



Pensamientos que revolucionarios, que bien interpretados, pueden constituirse en auténticos motores de cambio…


Hablar de Carl Gustav Jung no es una tarea sencilla, ya que parte de su pensamiento es profundo y complejo. Con su capacidad de introspección fue capaz de alumbrar a las demás almas perdidas que habitan en el mundo a encontrarse a sí mismas. Así, aportó luz al conocimiento humano y habló con honestidad sobre los puntos que consideraba necesarios para adentrarnos en la psicología profunda.

"La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir"

Efectivamente… todos nosotros tenemos deseos, anhelos, motivaciones y un potencial inmenso por descubrir. Muchas veces nos encontramos viviendo una vida que no nos corresponde. Nuestro ser grita y nadie le escucha. Se incomoda y lucha, pero acaba por aceptar un destino que no es el que busca.

A veces acabamos viviendo de una manera que no nos corresponde. Que no cuadra, ni encaja con nosotros. La falta de autenticidad y de verdad con uno mismo pasa factura a nuestro cuerpo y a nuestra mente. Vivir una vida de forma no auténtica tiene repercusiones que tu cuerpo y tus vivencias se encargarán de mostrarte sin tardar demasiado.


"Todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos"

Una vez más las proyecciones mejoran nuestro autoconocimiento. Al mismo tiempo que proyectamos, generamos la oportunidad de ver con nitidez en el otro aquello que no somos capaces de ver en nosotros. O que no queremos ver… la paradoja reside en que ni poniéndolo en este espejo muchas veces somos capaces de reconocerlo.

"Aquello a lo que te resistes, persiste"

Todas las lecciones que has de aprender en tu vida se te repetirán hasta que consigas aprenderlas e incorporarlas en el conocimiento que atesoras sobre ti y sobre el mundo. Cuántas veces has tropezado con el mismo tipo de personas que te han dañado, pero sigues ahí inmolándote en una tarea imposible. O cuántas veces te has visto resistiéndote a aceptar tus sombras.

Las amontonas en un cajón que no quieres ver. Pero siguen ahí, y cuanta más fuerza hagas por esconder tu naturaleza, con más virulencia brotará esta al exterior. De la manera incontrolable e impredecible porque tú, al tratar de taparla con la alfombra, has renunciado a ese control.
"La depresión es como una señora de negro. Si llega, no la expulses, más bien invítala como una comensal en la mesa, y escucha lo que te tiene que decir"

¿Cómo, si no, vamos a entender por qué ha aparecido…? Si no sentamos a estos invitados repentinos en nuestra mesa y les escuchamos, jamás entenderemos por qué aparecieron. Las emociones se agarran a un sentido para existir. Aparecen por un motivo concreto. Algo tiene que ser visto, escuchado y aceptado para poder ser cambiado. Vivir de espaldas a nosotros mismos no nos servirá de mucho. No tardarán en aparecer sensaciones desagradables y difíciles de digerir.

Sin duda, seguramente sean frases que resuenen en ti. Todas ellas nos invitan a ser auténticos, a no tapar lo que es nuestro, a escuchar lo que la vida quiere decirnos y a no darle la espalda. A respetarnos y a respetar a los demás sin colocarles de manera injusta lo que no les corresponde.

Somos una casualidad llena de intención



Nada de lo que acontece en nuestras vidas podría haber sido de otra forma. Desde que pasó lo que pasó ya es lo único que podía haber pasado. Lo que nos sucede es lo que nos tiene que suceder, lo adecuado en cada momento y a través de lo cual tenemos que extraer un significado concreto.

Estamos acostumbrados a pensar en lo que podría haber sido, en crear situaciones hipotéticas en las que actuábamos de otra manera y, como consecuencia, obteníamos otro resultado.

Cada cambio genera situaciones impredecibles, por esto, debemos aceptar que lo que sucede ya lo ha hecho y no hay otras posibilidades. Lo hecho, hecho está. Cada uno de nuestros comportamientos generará en nuestro entorno una cadena secuencial de acontecimientos que marcan nuestro camino.

No nos amarguemos con lo que podíamos haber hecho y no hicimos, cada cosa tiene su momento y lleva su tiempo asumir los aprendizajes necesarios. Como dicen, no puedes hacer una maratón si antes no caminaste y no puedes caminar si antes no gateaste. En definitiva, no podemos evitar dar los pasos necesarios en la vida.

Los errores se difuminan, los escalofríos nos identifican



 "Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos"
-Jorge Luís Borges-

Pensar en nosotros mismos es pensar en tiempo y en espacios: ¿qué fuimos? ¿qué somos? ¿qué seremos? Y parece que como respuesta lo único que tenemos es la memoria. La memoria es ante todo una forma de olvido, algo que ya supo expresar con certeza, Benedetti.

Somos lo que recordamos y recordamos aquello que nos ha estremecido todas las partes del cuerpo, hasta las que no se ven. El resto de acontecimientos que nos han ocurrido o nos ocurren se pierden y se confunden en nuestra mente, de tal forma que incluso a veces llega un momento en el que no sabemos qué ocurrió en realidad: solo tenemos memoria de lo que sentimos por entonces.
Los errores que un día cometimos o que alguien cometió con nosotros llega un día en el que desaparecen, quedándonos el escalofrío, la cicatriz de aquello que tiempo atrás nos hizo ser lo que somos ahora: nos identifican ese montón de espejos rotos que nos forman y también aquellas pequeñas dosis de felicidad que nos han hecho creer que estábamos vivos de verdad.
Nuestras emociones valieron y valen la pena por mí y por ustedes, que están leyendo esto. Si fue capaz de revolverte el estomago, no podrás olvidar la sensación que tuviste en ese momento: tú, aquella persona, ya no es lo que era, solo es esa esencia que nos tocó por dentro.

Puede que te hayan hecho daño, es verdad, como a mí; pero todo lo que duele suele haber acariciado antes. Y el dolor, el llanto pasa, pero la caricia continúa, estará siempre ahí contigo.
El corazón llora a veces tanto que parece que nunca va a olvidar lo ahogado que se encuentra. Sin embargo, es más sabio de lo que pensamos si lo dejamos ser: el corazón es capaz de eliminar los malos recuerdos y superarlos, quedarse con lo bueno y sobrellevar el pasado. 

Cuando hablo de que el corazón es capaz de eliminar no quiere decir que los matices no sigan ahí, es solo que cuando el dolor deja de doler sabemos que lo hemos aceptado y hemos aprendido a ser con ello. De esta manera, llegará un momento en el que daremos las gracias por habernos caído, ya que solo así habremos aprendido a levantarnos y valoraremos más estar de pie.

No sirve de nada afrontar un paso reviviendo las situaciones en nuestra cabeza una y otra vez: la única forma de mirar al futuro es ir más allá de la suma de acontecimientos, llegar a las emociones y conocernos desde todas las perspectivas que la vida nos pone delante.

Dice más de una persona hacia dónde va qué dónde está o de dónde viene.


"Hay tres cosas extremadamente duras: el acero, los diamantes y el conocerse a uno mismo"

-Benjamin Franklin-


La opinión de otro es solo eso, la opinión de otra mente que no es la nuestra, con otras experiencias e intereses que no son los nuestros. Todos en nuestro entorno convivimos con personas a las que les gusta opinar, juzgar y proyectar su vida y experiencias en los demás. Creen que sus límites son los nuestros, y que el camino que ellos tomaron fue el mejor y que lo demás es desviarse de lo correcto.

A menudo, estas personas nos intentarán hacer sentir que valemos menos y que no somos lo suficientemente buenos. Pero, responsabilizar a otros de la no resolución de los problemas propios y sentirse responsable de los problemas ajenos son dos formas de no tener el control de nuestra propia vida.

Es posible que en alguna ocasión hayamos pertenecido a uno de los dos grupos o incluso a los dos. No esperes a que los demás hagan las cosas por ti. ¿Si no lo haces tú por ti mismo, cómo esperas que lo hagan otros por ti? Tomar la decisión de manejar nuestra mente y nuestra vida, sin esperar a que los demás respondan es la decisión más madura e inteligente que podemos tomar.

De la misma manera que nadie puede sentir como lo haces tú, tampoco nadie puede pensar por ti o estar dentro de tu mente. De alguna manera u otra, primero aprendemos quiénes somos (en ese aprendizaje entendemos que hay características que nos unen y nos separan del resto de personas) y luego vivimos con esa decisión.

Sin embargo, siempre podremos cambiar nuestro diálogo interno. Sustituyendo el "pobrecito de mí", "que malos son los demás", por un "yo puedo" y un "esto me hará más fuerte", cambiamos la actitud con la cual nos enfrentamos a la vida. Aunque solo parezcan unas palabras, estas palabras nos darán el empujón definitivo a través de los cambios neuroquímicos que producen estas actitudes en nuestro cerebro.

Nadie puede saber por nosotros, nadie puede crecer por nosotros, nadie puede buscar por nosotros y nadie puede hacer por nosotros lo que nosotros mismo debemos hacer. En esto, la vida admite ayudantes, pero no recambios. Nada suple el pensar por uno mismo. Precisamos de los demás, pero en definitiva al labrar nuestro propio pensamiento, el criterio es que nadie ha de decidir por nosotros.

Solo así seremos capaces de responder como de verdad somos, produciéndose un autoconocimiento que nos llevará a saber en última instancia lo que nos conviene y los motivos por lo que lo elegimos.

A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea”

-Thomas Szasz-

Mirar la cara de la vida....


Mirar la cara de la vida, y su increíble misterio, desde la consciencia de ese ser que somos, para conocerla y quererla por lo que es, no por lo que nos gustaría que fuese o por las fantasías que nos hacemos acerca de lo que es, ambas siempre al servicio de nuestro narcisismo.

Mirar la vida por lo que es, conocerla y quererla por lo que es, es tomar consciencia de su fragilidad, de su finitud en lo particular y su infinitud en lo genealógico, de su fuerza como fenómeno y de la fragilidad y provisionalidad de sus criaturas.

Mirar la vida a la cara creo que es como mirar a Dios, una experiencia numinosa que nos coloca por delante nuestra pequeñez y nuestra vulnerabilidad ante la grandiosidad del misterio y la majestad de la existencia y la creación.

Mirar la vida a la cara es mirar lo que hay en ella de insondable, quererla es querer lo que hay en ella de inaprensible e incomprensible y guardar aquello que ella nos ha permitido vivir