Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

La leyenda de los"Ahora"


Vivir pensando en el siguiente momento, vivir conectado al "tengo que" o "debo de", vivir desconectado de uno mismo o de todo lo que me rodea. 


Párate, mira, siente, estás aquí y ahora, disfrútalo. 

Cuenta la leyenda de los Ahoras, que hace muchas épocas los humanos caminaban y vivían junto a unos pájaros llamados "Ahora". Permanecían junto a ellos día a día con su canto en sus cabezas y su plumaje junto a sus cuerpos.

Cada vez que los humanos veían un paisaje bonito, conversaban con alguien o sentían algo especial el ahora les daba un picotazo en la cabeza y cantaba, entonces las personas tomaban consciencia de ese momento y guardaban el recuerdo. Disfrutaban el presente y eran felices.

Los Ahoras se alimentaban de las emociones que aquellos momentos causaban y conseguían que los humanos, a los que acompañaban, disfrutaran de vidas más intensas, a pesar de no tener pantallas con grandes resoluciones y un montón de colores. 

Así, llegó un día en el que algo cambió y las personas empezaron a convivir con otras aves, una de plumaje negro (el antes) y otra de plumaje blanco (el después).

Poco a poco los pájaros Ahora fueron perdiendo su canto y sus susurros hasta quedar sin apenas voz. Los momentos de consciencia se fueron perdiendo. Pero la leyenda no acaba aquí, aunque los Ahoras no revoloteen a nuestro alrededor o su canto haya perdido fuerza, siguen viviendo en cada uno de nosotros, esperando que nos hagamos conscientes de cada momento que sentimos y disfrutamos.

"Algunos dicen que si cerramos los ojos, respiramos hondo y sonreímos podremos sentir en el corazón y en la mente, el canto y el picotazo de los Ahora".




                                         

Todos y cada uno de los libros que habitan en las profundidades de tu cerebro

 

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora".
-Proverbio hindú-

Decía Jorge Luis Borges que el Paraíso debía ser algo así como una gran e infinita biblioteca. Una imagen idílica en la que sin duda estaremos de acuerdo todos aquellos que vemos en el saludable ejercicio de la lectura un ritual cotidiano del cual nutrirnos para sobrevivir, para avanzar, para aprender y a su vez, ser un poco más libres.

Entre el baúl de nuestros recuerdos infantiles más significativos se hallan, a menudo, esos títulos y esas novelas que, de algún modo, marcaron en nuestra vida un antes y un después. Pocas veces volveremos a experimentar con tanta intensidad, regocijo y deleite la lectura de aquellas tempranas lecturas que tanto nos inspiraron.

Esa incursión temprana al mundo de la fantasía, a los bosques del misterio, los mares de aventuras o a esos universos orlados por la magia, se incrustan palabra a palabra e imagen a imagen en los recovecos más profundos de nuestro cerebro emocional para determinar gran parte de lo que nos define en la actualidad. Somos por tanto, gran parte de todo aquello que no hemos visto con los ojos pero que sí hemos sentido con el corazón y trazado en nuestra mente con las velas de la imaginación y los remos de un confín letras…

Los universitarios habituados a leer desde la infancia presentan puntuaciones mucho más altas en pensamiento crítico, creatividad, reflexión, metacognición y expresión escrita… Sin embargo, algo que se está viendo en la actualidad es que nuestros jóvenes de hoy en día leen, pero no practican lo que se conoce como "lectura profunda".

La lectura profunda se define como ese proceso delicado, lento y envolvente donde nos sumergimos por completo en aquello que leemos sin prisas, sin presiones externas ni necesidad alguna por precipitarnos o adelantar acontecimientos con el paso de las páginas. Es esa capacidad excepcional mediante la cual "hacernos uno" con el libro captando la riqueza del texto, hasta llegar a un punto donde la simple decodificación de las palabras nos permite llegar a un plano sensorial y emocional.

A través de la lectura profunda captamos también los detalles del texto, el goce de la narrativa y la habilidad del escritor. Sin embargo, y aquí llega lo más interesante, según nos explican los expertos este tipo de lectura genera en nuestro cerebro un proceso asombroso: lo sincroniza. Por ejemplo, los centros cerebrales asociados al habla, a la visión y la audición se sintonizan con la lectura profunda.

Todos estos procesos y muchos más generan una cadencia impresionante donde la lectura profunda nos provoca todo un carrusel de sensaciones y emociones que dejan huella permanente en nuestro cerebro.

Es algo sensacional....





Vamos a guardar silencio para que podamos escuchar los susurros de los dioses


Hoy les voy a contar una de las experiencias mas hermosas que he tenido en mi vida,... 

Hace algunos años viaje a unos pueblos Chiquitanos, en la amazónia de Bolivia mi país, fue un viaje de búsqueda, de aprendizaje, de encuentro conmigo misma,..y una de hacer mis primeros pinitos en meditación,..que luego fui profundizando con maestros que la vida buena y linda me fue dando..

Primero me postule a estar en silencio por nueve días sin pronunciar palabra, dedicada a la observación de la naturaleza me sentaba a meditar y hacer contemplación, y así me pasaba horas de horas,...

Como les contaba, al cumplir mi noveno día de silencio, me puse a meditar allí, era un pequeño patiecito del hotel, aquél que me resguardo en Concepción, un pueblito chiquitano lleno de historia y naturaleza, el hotel se llamaba, recuerdo bien su nombre,..se llamaba "El reposo del guerrero",..recuerdo, que pensaba,... -mmm...curioso nombre, del lugar, era justamente yo, la guerrera aguerrida, cansada de llevar todo lo que traía encima, y de lo mucho que tenia que despojarme,.. 

Era un atardecer pleno hermoso, me senté y no volví a ponerme de pie hasta después de la media noche, recuerdo que pensé, este es el momento y le dije a mi mente, esta es tu oportunidad saca todo lo que te hace sufrir, enseñamé todo, no ocultes nada, entonces todos mis pensamientos y recuerdos tristes fueron levantando la mano, uno tras otro, y se pusieron en pie para identificarse, al contemplar cada pensamiento, cada unidad de sufrimiento asimilaba su existencia y sin intentar resguardarme soportaba la correspondiente congoja, después decía a cada una de mis penas, no pasa nada, te quiero, te acepto, te acojo con el corazón, se acabo,...y la pena me entraba como un ser vivo en el corazón, como si este fuera una habitación, entonces yo decía: -siguiente?... y afloraba a la superficie el siguiente sufrimiento,..Después de haberlo contemplado, experimentado y bendecido lo invitaba a entrar en mi corazón también. Esto lo hice con todos los pensamientos tristes que había tenido en mi vida, viajando por años de recuerdos hasta que no quedo ni uno.

A continuación le dije a mi mente ahora saca toda tu ira, uno tras otro, todos los incidentes de mi vida relacionados con la furia fueron aflorando y dándose a conocer, cada angustia, cada traición, cada perdida, cada indignación, los fui viendo a todos uno por uno, y asimile su existencia, padecía cada fragmento de ira enteramente como si estuviera sucediendo por primera ves y decía entra en mi corazón, al fin podrás descansar, estarás a salvo, se acabo, te quiero. El proceso duro horas en las que yo me columpiaba entre los poderosos polos opuestos de mis variados sentimientos, tan pronto experimentaba una furia que me hacia crujir los huesos con una frialdad absoluta, mientras la ira me entraba en el corazón como quien entra por una puerta acurrucándose junto a sus hermanos y abandonando la lucha. 

La ultima parte era la mas difícil, saca toda tu vergüenza pedí a mi mente,...Oh Santo Dios!...que horrores vi,..un desfile patético en que estaban todos mis fallos, mis egoísmos, mis mentiras, mis celos, mi arrogancia, pero los contemple sin pestañear, muestrame lo peor, dije y al invitar a las peores unidades de vergüenza entrar a mi corazón se quedaron paradas en el umbral diciendo,... No!, a mi no querrás invitarme a entrar, sabes lo que he echo, y yo decía, si que quiero tenerte dentro, a pesar de todo, si que quiero, hasta a ti, te acojo en mi corazón, no pasa nada te perdono, formas parte de mi, al fin podrás descansar se acabo.

Al acabar me quede vacía, ya no tenia la mente en guerra, mire dentro de mi corazón y me asombro lo grande que me pareció, le quedaba mucho espacio para la bondad, aun no estaba lleno, aunque había atendido a todos los calamitosos, pícaros, de la tristeza, la ira, y la vergüenza, sabia que mi corazón podía haber recibido y perdonando aun mas, su amor era infinito, comprendia entonces, que así es como Dios nos ama y recibe a todos, y que en este universo no existe eso que llamamos el infierno, salvo en la aterrorizada mente de cada uno de nosotros, porque si un ser humano deshecho y limitado es capaz de experimentar semejante episodio de total perdón y aceptación de si mismo, pensemos, intentemos imaginar la enormidad de cosas que Dios en su eterna compasión perdona y acepta. 

Pero también sabia , intuía, que ese remanso de paz era temporal, sabia que la labor no estaba terminada del todo que mi furia, mi tristeza, y mi vergüenza volverían hacer acto de presencia, huyendo de mi corazón, y volviendo a instalarse en mi cabeza, sabia que volvería a enfrentarme a esos pensamientos una y otra ves, hasta que lenta y decididamente cambiase mi vida entera

Iba a ser una labor ardua y agotadora, pero en la silenciosa penumbra de aquél lugar, mi corazón le dijo a mi mente, Te quiero, jamás te abandonare, siempre cuidare de ti. Esa promesa me salio flotando del corazón y la atrape con la boca, donde me la guarde saboreandola, mientras me iba de aquel patiecito, de ese bonito hotel, alla en San Javier, un lejano pueblito de la Chiquitania.

Llegue a mi habitación, donde vivía saque un cuaderno sin usar, lo abrí por la primera pagina y entonces abrí la boca por primera ves pronunciando esas palabras en el vació de la habitación, dejándolas salir en libertad, quebré mi silencio con esas palabras cuyo colosal significado documente a lápiz en la pagina...

"Te quiero, jamas te abandonare, siempre cuidare de ti"

Fueron las primeras palabras que escribí en mi cuaderno secreto que llevo encima desde entonces.



Pensamientos que revolucionarios, que bien interpretados, pueden constituirse en auténticos motores de cambio…


Hablar de Carl Gustav Jung no es una tarea sencilla, ya que parte de su pensamiento es profundo y complejo. Con su capacidad de introspección fue capaz de alumbrar a las demás almas perdidas que habitan en el mundo a encontrarse a sí mismas. Así, aportó luz al conocimiento humano y habló con honestidad sobre los puntos que consideraba necesarios para adentrarnos en la psicología profunda.

"La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir"

Efectivamente… todos nosotros tenemos deseos, anhelos, motivaciones y un potencial inmenso por descubrir. Muchas veces nos encontramos viviendo una vida que no nos corresponde. Nuestro ser grita y nadie le escucha. Se incomoda y lucha, pero acaba por aceptar un destino que no es el que busca.

A veces acabamos viviendo de una manera que no nos corresponde. Que no cuadra, ni encaja con nosotros. La falta de autenticidad y de verdad con uno mismo pasa factura a nuestro cuerpo y a nuestra mente. Vivir una vida de forma no auténtica tiene repercusiones que tu cuerpo y tus vivencias se encargarán de mostrarte sin tardar demasiado.


"Todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos"

Una vez más las proyecciones mejoran nuestro autoconocimiento. Al mismo tiempo que proyectamos, generamos la oportunidad de ver con nitidez en el otro aquello que no somos capaces de ver en nosotros. O que no queremos ver… la paradoja reside en que ni poniéndolo en este espejo muchas veces somos capaces de reconocerlo.

"Aquello a lo que te resistes, persiste"

Todas las lecciones que has de aprender en tu vida se te repetirán hasta que consigas aprenderlas e incorporarlas en el conocimiento que atesoras sobre ti y sobre el mundo. Cuántas veces has tropezado con el mismo tipo de personas que te han dañado, pero sigues ahí inmolándote en una tarea imposible. O cuántas veces te has visto resistiéndote a aceptar tus sombras.

Las amontonas en un cajón que no quieres ver. Pero siguen ahí, y cuanta más fuerza hagas por esconder tu naturaleza, con más virulencia brotará esta al exterior. De la manera incontrolable e impredecible porque tú, al tratar de taparla con la alfombra, has renunciado a ese control.
"La depresión es como una señora de negro. Si llega, no la expulses, más bien invítala como una comensal en la mesa, y escucha lo que te tiene que decir"

¿Cómo, si no, vamos a entender por qué ha aparecido…? Si no sentamos a estos invitados repentinos en nuestra mesa y les escuchamos, jamás entenderemos por qué aparecieron. Las emociones se agarran a un sentido para existir. Aparecen por un motivo concreto. Algo tiene que ser visto, escuchado y aceptado para poder ser cambiado. Vivir de espaldas a nosotros mismos no nos servirá de mucho. No tardarán en aparecer sensaciones desagradables y difíciles de digerir.

Sin duda, seguramente sean frases que resuenen en ti. Todas ellas nos invitan a ser auténticos, a no tapar lo que es nuestro, a escuchar lo que la vida quiere decirnos y a no darle la espalda. A respetarnos y a respetar a los demás sin colocarles de manera injusta lo que no les corresponde.

Somos una casualidad llena de intención



Nada de lo que acontece en nuestras vidas podría haber sido de otra forma. Desde que pasó lo que pasó ya es lo único que podía haber pasado. Lo que nos sucede es lo que nos tiene que suceder, lo adecuado en cada momento y a través de lo cual tenemos que extraer un significado concreto.

Estamos acostumbrados a pensar en lo que podría haber sido, en crear situaciones hipotéticas en las que actuábamos de otra manera y, como consecuencia, obteníamos otro resultado.

Cada cambio genera situaciones impredecibles, por esto, debemos aceptar que lo que sucede ya lo ha hecho y no hay otras posibilidades. Lo hecho, hecho está. Cada uno de nuestros comportamientos generará en nuestro entorno una cadena secuencial de acontecimientos que marcan nuestro camino.

No nos amarguemos con lo que podíamos haber hecho y no hicimos, cada cosa tiene su momento y lleva su tiempo asumir los aprendizajes necesarios. Como dicen, no puedes hacer una maratón si antes no caminaste y no puedes caminar si antes no gateaste. En definitiva, no podemos evitar dar los pasos necesarios en la vida.

Los errores se difuminan, los escalofríos nos identifican



 "Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos"
-Jorge Luís Borges-

Pensar en nosotros mismos es pensar en tiempo y en espacios: ¿qué fuimos? ¿qué somos? ¿qué seremos? Y parece que como respuesta lo único que tenemos es la memoria. La memoria es ante todo una forma de olvido, algo que ya supo expresar con certeza, Benedetti.

Somos lo que recordamos y recordamos aquello que nos ha estremecido todas las partes del cuerpo, hasta las que no se ven. El resto de acontecimientos que nos han ocurrido o nos ocurren se pierden y se confunden en nuestra mente, de tal forma que incluso a veces llega un momento en el que no sabemos qué ocurrió en realidad: solo tenemos memoria de lo que sentimos por entonces.
Los errores que un día cometimos o que alguien cometió con nosotros llega un día en el que desaparecen, quedándonos el escalofrío, la cicatriz de aquello que tiempo atrás nos hizo ser lo que somos ahora: nos identifican ese montón de espejos rotos que nos forman y también aquellas pequeñas dosis de felicidad que nos han hecho creer que estábamos vivos de verdad.
Nuestras emociones valieron y valen la pena por mí y por ustedes, que están leyendo esto. Si fue capaz de revolverte el estomago, no podrás olvidar la sensación que tuviste en ese momento: tú, aquella persona, ya no es lo que era, solo es esa esencia que nos tocó por dentro.

Puede que te hayan hecho daño, es verdad, como a mí; pero todo lo que duele suele haber acariciado antes. Y el dolor, el llanto pasa, pero la caricia continúa, estará siempre ahí contigo.
El corazón llora a veces tanto que parece que nunca va a olvidar lo ahogado que se encuentra. Sin embargo, es más sabio de lo que pensamos si lo dejamos ser: el corazón es capaz de eliminar los malos recuerdos y superarlos, quedarse con lo bueno y sobrellevar el pasado. 

Cuando hablo de que el corazón es capaz de eliminar no quiere decir que los matices no sigan ahí, es solo que cuando el dolor deja de doler sabemos que lo hemos aceptado y hemos aprendido a ser con ello. De esta manera, llegará un momento en el que daremos las gracias por habernos caído, ya que solo así habremos aprendido a levantarnos y valoraremos más estar de pie.

No sirve de nada afrontar un paso reviviendo las situaciones en nuestra cabeza una y otra vez: la única forma de mirar al futuro es ir más allá de la suma de acontecimientos, llegar a las emociones y conocernos desde todas las perspectivas que la vida nos pone delante.

Dice más de una persona hacia dónde va qué dónde está o de dónde viene.


"Hay tres cosas extremadamente duras: el acero, los diamantes y el conocerse a uno mismo"

-Benjamin Franklin-


La opinión de otro es solo eso, la opinión de otra mente que no es la nuestra, con otras experiencias e intereses que no son los nuestros. Todos en nuestro entorno convivimos con personas a las que les gusta opinar, juzgar y proyectar su vida y experiencias en los demás. Creen que sus límites son los nuestros, y que el camino que ellos tomaron fue el mejor y que lo demás es desviarse de lo correcto.

A menudo, estas personas nos intentarán hacer sentir que valemos menos y que no somos lo suficientemente buenos. Pero, responsabilizar a otros de la no resolución de los problemas propios y sentirse responsable de los problemas ajenos son dos formas de no tener el control de nuestra propia vida.

Es posible que en alguna ocasión hayamos pertenecido a uno de los dos grupos o incluso a los dos. No esperes a que los demás hagan las cosas por ti. ¿Si no lo haces tú por ti mismo, cómo esperas que lo hagan otros por ti? Tomar la decisión de manejar nuestra mente y nuestra vida, sin esperar a que los demás respondan es la decisión más madura e inteligente que podemos tomar.

De la misma manera que nadie puede sentir como lo haces tú, tampoco nadie puede pensar por ti o estar dentro de tu mente. De alguna manera u otra, primero aprendemos quiénes somos (en ese aprendizaje entendemos que hay características que nos unen y nos separan del resto de personas) y luego vivimos con esa decisión.

Sin embargo, siempre podremos cambiar nuestro diálogo interno. Sustituyendo el "pobrecito de mí", "que malos son los demás", por un "yo puedo" y un "esto me hará más fuerte", cambiamos la actitud con la cual nos enfrentamos a la vida. Aunque solo parezcan unas palabras, estas palabras nos darán el empujón definitivo a través de los cambios neuroquímicos que producen estas actitudes en nuestro cerebro.

Nadie puede saber por nosotros, nadie puede crecer por nosotros, nadie puede buscar por nosotros y nadie puede hacer por nosotros lo que nosotros mismo debemos hacer. En esto, la vida admite ayudantes, pero no recambios. Nada suple el pensar por uno mismo. Precisamos de los demás, pero en definitiva al labrar nuestro propio pensamiento, el criterio es que nadie ha de decidir por nosotros.

Solo así seremos capaces de responder como de verdad somos, produciéndose un autoconocimiento que nos llevará a saber en última instancia lo que nos conviene y los motivos por lo que lo elegimos.

A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea”

-Thomas Szasz-

Mirar la cara de la vida....


Mirar la cara de la vida, y su increíble misterio, desde la consciencia de ese ser que somos, para conocerla y quererla por lo que es, no por lo que nos gustaría que fuese o por las fantasías que nos hacemos acerca de lo que es, ambas siempre al servicio de nuestro narcisismo.

Mirar la vida por lo que es, conocerla y quererla por lo que es, es tomar consciencia de su fragilidad, de su finitud en lo particular y su infinitud en lo genealógico, de su fuerza como fenómeno y de la fragilidad y provisionalidad de sus criaturas.

Mirar la vida a la cara creo que es como mirar a Dios, una experiencia numinosa que nos coloca por delante nuestra pequeñez y nuestra vulnerabilidad ante la grandiosidad del misterio y la majestad de la existencia y la creación.

Mirar la vida a la cara es mirar lo que hay en ella de insondable, quererla es querer lo que hay en ella de inaprensible e incomprensible y guardar aquello que ella nos ha permitido vivir

La sabiduría de “El Principito”

La sabiduría de "El Principito"


En todo el mundo hay miles de personas marcadas por este libro: “El Principito”.

Y frente a él, la historia de muchos de los lectores es siempre la misma: pensaron que se trataba de un cuento de hadas, príncipes, princesas, brujas y todo lo demás.

La gran sorpresa fue haberse encontrado en sus páginas con una bellísima metáfora sobre el amor, la amistad y la vida.

Si alguien me lo pregunta, yo contesto que mi parte favorita es el encuentro del Principito con el zorro. La aprendí de memoria y se la repetí completa en un autobús, a mi primer amor; línea, por línea, degustando esas que me fascinaban…

Él pensó que no estaba en mis cabales. Pero todavía lo recuerda y asegura que quizás esa sea la razón por la que aún somos amigos, después de tantos años.

Es increíble todas las lecciones y mensajes que podemos extraer de este maravilloso libro. Es tanta la sabiduría que aguarda entre sus páginas…

A continuación te muestro algunos de los mensajes más bonitos y cargados de sentimientos que tiene “El Principito”:
Aprender a acercarse al otro

Hay episodios sensacionales en el libro. Como cuando el zorro, después de sondear al chico, se queda mirándolo un largo rato y le dice “domestícame”. La primera vez que lo leí sentí esa emoción que sobreviene cuando se experimenta el poder de una revelación.

Esa “domesticación” en la que el zorro y El Principito se jugaron, era sobre todo un recorrido de tacto y de paciencia: aprender a acercarse pausadamente al otro. Nada qué ver con lo que presenciamos en estos agitados tiempos.

“Eres responsable para siempre
de aquello que has domesticado”

Las relaciones entre las personas se hacen y deshacen con una facilidad que a veces resulta abrumadora. Los lazos afectivos parecen haber adquirido una cierta impronta industrial. Las relaciones se valoran por su utilidad y se desechan cuando no son muy rentables.

Esto vale principalmente para las relaciones de pareja, que resultan altamente inestables hoy en día.No parece haber mucho interés en hacer ese recorrido de “domesticación” del que habla El Principito con el zorro.

El acercamiento paulatino es incluso visto como una práctica obsoleta, ¿para qué esperar?, dicen muchos. Hay una cierta voracidad que se expresa como el ansia de beberse al otro de un solo sorbo.

Pero el encuentro pausado, consciente y sincero no entiende de prisas, sino de reconocimiento y respeto.

La importancia de los rituales

“¿Que es un rito?

Es lo que hace que un día sea diferente de los demás

y una hora de las otras “

En ese mismo pasaje de “El Principito”, resulta inspirador el tema del ritual. “Algo muy olvidado por los hombres”, dice el zorro.

Y agrega que los ritos son una forma de hacer que un instante no se parezca a otro, que los momentos especiales alcancen su verdadero valor. No en cualquier tiempo, no a cualquier hora, ni de cualquier forma.

Los ritos hacen que el corazón pueda prepararse para sentir con toda intensidad lo que viene. Que los sentidos estén atentos. Que la mente esté abierta a la maravilla.

Esto tampoco parece tener mucho lugar en los tiempos que corren. Los rituales tienden a estandarizarse. Hemos convertido los rituales en ocasiones para el consumo.

San Valentín o la Navidad tienen más que ver con compras, obsequios y relaciones públicas que con verdaderas conmemoraciones. Los comercios tienen incluso planes prediseñados para la ocasión, a los que nos adaptamos sin interrogar mucho por su verdadero sentido.

Los rituales consiguen que nuestro corazón lata con mayor fuerza, solo si incluyen alguna suerte de descubrimiento. Cuando son la ocasión para dar un nuevo paso en ese camino hacia el inexplorado mundo de otro ser humano, o de un grupo de personas, que tienen verdadero significado en nuestra vida.

Cuánta felicidad dejamos de experimentar por las prisas y los automatismos…
Nada tiene sentido por sí solo

Algo muy hermoso en este capítulo de El Principito es el significado del sentido y del adiós. Por paradójico que parezca, la separación es la columna vertebral en ese recorrido de acercamiento.

¿Para qué “domesticar” a otro, si al final estás de paso y en algún momento tendrás que irte? “No has salido ganando mucho”, le dice el niño al zorro. Pero éste, nuevamente descifra la contradicción: “Gano a causa del color del trigo”.

No se refiere tanto al dorado de los trigales de los campos, sino al color del cabello de su nuevo amigo.

Desde un principio el zorro había advertido que ese trigo, que antes no significaba nada, con la “domesticación” iba a convertirse en un rumor que le recordara el paso de El Principito por su vida. Los trigales ahora tenían sentido.

Una linda metáfora para marcar que el significado del mundo que nos rodea, es otorgado por las vivencias que nos asocian a él.

En otras palabras, todo el planeta y aquello que lo compone, no tiene sentido por sí solo. Su valor y su razón de ser se lo entrega cada persona.

Por eso aquello de que “nada tiene sentido” es literalmente cierto. El sentido se lo entregas tú. Y, como en El Principito, muchas veces aparece como el eco de aquello que ya no está.

Y finalmente, este capítulo de El Principito termina con una despedida.

Es allí cuando el zorro le entrega su mayor regalo a quien supo domesticarlo: una verdad.

“Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos”, le dice. Y el niño lo repite para conservarlo en su memoria.

En el libro y en la vida, es así como comienzan los vínculos que perduran siempre.

No hay nada gratis en este mundo,...(y eso es muy bueno)


¿No sería agradable obtener las cosas de forma gratuita? Hay muchas personas en el mundo que son muy exitosas en el terreno material y no necesariamente hacen esfuerzo alguno por tener una vida espiritual. Esas personas lo hacen libres de cualquier esfuerzo espiritual; quizá trabajan duro durante muchas horas, pero tuvieron éxito sin ningún esfuerzo espiritual. ¿Cuál es la fuerza que les permite tener el éxito de forma gratuita? ¿Acaso hay algo gratis en este mundo?

¡Nada es gratis en este mundo! Por defecto, para cada acción que llevemos a cabo, tenemos un acompañante: nuestro Oponente, nuestro ego y la parte de nosotros que busca Recibir para Sí Mismo. Si no realizamos ningún esfuerzo espiritual para eliminarlo y hacer que la Fuerza de Luz del Creador sea nuestra compañera, el Oponente nos guiará en cada paso del camino.

Cuando el Oponente es nuestro compañero, él nos permitirá tener éxito por 5, 10, 25 años pero, al final, nos quitará todo de algún modo u otro...

Pienso que todo tiene un precio en esta vida,...y algunos lo llaman Karma y otros castigo,...yo creo que es acción y consecuencia y a cada causa le llega impostergablemente su efecto,...

La vida espiritual nos enseña justamente esto, que si aprendemos a dar; con voluntad de hacerlo,...lo mismo se nos retribuirá, pero al no pensar en recompensa el valor de lo que se da crece, y eso lo podemos experimentar todos los días, cuando nos entregamos a los que amamos sin esperar ninguna retribución es mas ni pensamos en esa posibilidad,...es así como funcionan las leyes del universo,...Esta es la forma de actuar con conciencia de hacer las cosas por amor, y también a veces, reprender cuando vemos injusticias e irresponsabilidad,...para así fortalecer la capacidad de apartarnos del oponente,