Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

Nuestras verdades no valen más que las de nuestros antepasados.


Nuestras verdades no valen más que las de nuestros antepasados.
 
Tras haber sustituido sus mitos y sus símbolos por conceptos, nos creemos más "avanzados"; pero esos mitos y esos símbolos no expresan menos que nuestros conceptos. 

El Árbol de la Vida, la Serpiente, Eva y el Paraíso, significan tanto como: Vida, Conocimiento, Tentación, Inconsciente. 

Las configuraciones concretas del mal y del bien en la mitología van tan lejos como el Mal y el Bien de la ética. 

El Saber, en lo que tiene de profundo no cambia nunca: sólo su decorado varía. 

Prosigue el amor sin Venus, la guerra sin Marte, y, si los dioses no intervienen ya en los acontecimientos, no por ello tales acontecimientos son más explicables ni menos desconcertantes: solamente, una lista de fórmulas reemplaza la pompa de las antiguas leyendas, sin que por ello las constantes de la vida humana se encuentren modificadas, pues la ciencia no las capta más íntimamente que los relatos poéticos.


El carro alado,..mito de Platon,..una de las descripciones más notables de la personalidad humana



Estaba pensando en las costumbres humanas, su forma de ser y su desarrollo a través del tiempo,... también pensaba en uno de los mitos de Platón, probablemente uno de los más famosos: El carro alado, una de las descripciones más notables de la personalidad humana: "El cuerpo humano es el carruaje; el ser, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos: nuestra parte irascible y nuestra parte concupiscible (las emociones positivas y las negativas)".

¿Qué les parece su analogía?...¿Aún vigente?....

Sera que podemos cambiar la sociedad?......


Estando con una amiga del alma, conversando,...le pregunte,.... Sera que podemos cambiar la sociedad?,....y ella me respondió algo como esto,....Que podemos, es indudable. En caso contrario, daríamos la razón al determinismo. 

El determinismo genético, por ejemplo, el más agudo de nuestros días, sería responsable de nuestros actos. No es así. Se trata de un error. 
Gozamos de un poder que, aunque limitado y gradual, nos pertenece. Y no es otro que la libertad. 
Si queremos, por tanto, podemos cambiar el estado de cosas actual. 

Se me ocurre en estos momentos, que la mayor parte de nuestros errores proceden de la voluntad. 

Y debemos cambiar las cosas. Incluso si viviéramos en un mundo de autocomplacencia, podríamos mejorar. 

Pero es que, además, en modo alguno este mundo es satisfactorio. 

No es cuestión de hacer una lista de calamidades. A la vista de todos; están las guerras, la pobreza extrema, la injusticia en el reparto de los recursos o la ignorancia a la que se condena a buena parte de la humanidad.


Abrir los ojos duele, pero es un dolor muy necesario!!


A veces escribo para expresar el dolor, la tristeza, el miedo, la incertidumbre,.....Escribir sobre estas cosas siempre me despierta a un mundo crudo, frió, e inexpugnable. 

Pienso, que no son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos que forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo.

Hoy somos lo que somos gracias a todas las experiencias que hemos vivido.
Abracemos las que nos dieron felicidad y aprendamos de aquellas que no nos alegraron tanto. Son enseñanzas para toda la vida.



Curarse con el viento | Paola Klug


Todos tendemos a lamer nuestras heridas; a llevar a lo más dentro de nuestro corazón aquello que nos daña, ya sea un amor mal correspondido, el despecho, la rabia o el dolor. Atesoramos nuestro sufrimiento de tal manera que vivimos nuestras vidas aferrados a la desdicha. Curiosamente parte del sufrimiento del ser humano se debe al miedo que tiene a la pérdida, ya sea a la muerte o al desapego, ni hablar del pánico que nos da dejar fuera de nosotros la angustia – el pilar más grande del estado actual de las cosas, dentro y fuera de nosotros-

¿Qué pasaría si nos libráramos de esa carga emocional? Que pasaría si dejáramos fluir nuestra ansiedad y el recuerdo de aquellos que la producen?

Aun cuando hay dos formas naturales de "curarse" – y ambas han sido usadas por hombres y mujeres desde épocas inmemoriales- yo prefiero la cura con el viento (Aunque les contaré las dos)

No se necesita nada más que las ganas de despojarse de la podredumbre interior ¿quieres dejar de sufrir? deja de hacerlo, simple voluntad. En la mayoría de los casos uno es incapaz de cambiar a las personas o las situaciones que te ponen mal; uno no puede forzar las cosas o imponerse sobre la voluntad de otros o el simple destino, pero lo que si puedes hacer es cambiar la perspectiva desde donde se miran las cosas.

Subirse a la silla como en la película La Sociedad de los Poetas Muertos, y cuando estés allí, fuera de tu campo de visión habitual, de tu ensimismamiento y dejes mirar-sentir desde tu ego herido solo basta dejarse abrazar por el viento; puedes hablar con él o simplemente dejar que se lleve todo aquello que ya no deseas en tu vida, tu cuerpo sabrá lo que debe hacer pues la cura de los "males modernos" viene en tu memoria genética, lo demás es cosa del viento.

La otra cura es con la tierra, pies descalzos y ambas manos metidas en ella; ya que tus manos estén completamente cubiertas entrégale a la tierra lo que ya no quieres tener dentro de ti; solemos olvidar que no somos más que luz y energía atrapadas en la materia y ni el dolor, ni la ira, ni el amor ni el miedo se pueden palpar, solo vibran dentro igual que vibraran afuera.

Aunque para algunos estas prácticas son ridículas puedo constatar que sirven si es que uno de verdad cree en ellas (cuestión de fe supongo) no en balde la naturaleza siempre ocupó un lugar primordial y sagrado para las culturas ancestrales. Prefiero bañarme de viento que consumir un antidepresivo porque no se trata de dormir las emociones negativas sino de dejarlas ir…

Decía Don Juan Matus que las mujeres somos vientos y así como hay cuatro vientos (norte, sur, este y oeste) habemos cuatro tipos de mujeres.


Yo digo que habemos mujeres que llevamos los cuatro vientos dentro…

Sacado del Blog de Paula Klug "La Pinche Canela"

Sobre la tristeza


"Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello, de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas. 

Que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa. 
Y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. 

Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza.

Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.

Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. 

Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…

Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello." 

¿Vive el estúpido más tranquilo y feliz, ajeno a las preocupaciones del sabio?


"¡Por los dioses inmortales! Decidme, ¿Hay alguien más feliz que esos hombres a quienes las gentes llaman estultos, necios, imbéciles y tontos? 
Quizá a primera vista esto parezca absurdo y, sin embargo, es una gran verdad.
En primer lugar, estos se ven libres del miedo a la muerte, (…) no sienten remordimientos de conciencia; (…) no los turba el temor de los males que los amenazan, ni se hinchan de orgullo por la perspectiva de los bienes futuros; no conocen la vergüenza, ni el respeto, ni la ambición, ni la envidia; en una palabra, no los consumen las mil y mil preocupaciones que atormentan la vida."


Lo escribió Erasmo de Rotterdam en su sátira "El elogio de la locura", y pese a todo, nos da algunas cuestiones para pensar.

¿Es la sabiduría un arma de doble filo? ¿Vive el estúpido más tranquilo y feliz, ajeno a las preocupaciones del sabio?


La necesidad de poseer más....


Siempre pensamos que podemos obtener más de lo que hemos adquirido, esa ansiedad de poseer no se nos quita, es como una sed insaciable,...

Somos víctimas de una soberana demencia que nos hace sufrir, siempre con la esperanza de no sufrir más. Y así la vida se escapa sin gozar de lo ya adquirido
Vivir de forma sencilla es difícil. Requiere mucha más reflexión y creatividad de la que disponen incluso aquellas personas más inteligentes

Si te dicen india...



Si te dicen india...
Autor: EdJ. Ocelotl

Dice el abuelo,
- ellos no saben de estrellas,
no importa que te digan india,
qué podrá enseñar quien no conozca las cosas bellas,
y no querrán verte digna,
solo por vestir tu raíz,
tu divina esencia.

Tus ojos, saben esperar el mañana,
y platicarle al sol,
qué se siente mirar desde la más grande ventana,
tu cielo no tiene fronteras,
como el don que tienes para amar,
india, si, india a muchas leguas,
la que canta con los pájaros,
la que nuevas voces estrena,
la que hoy le arranca los versos,
a un juglar que le canta a las quimeras,
ser un sueño viviente es ilusión,
así tú,
enseñando y aprendiendo,
bella entre la gente,
sobre todas las miradas,
si, sobre todas ellas,
que importa que te digan india,
dice el abuelo,
que ellos no saben de estrellas...

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos....


Cuando pequeña, agobiada por imposiciones del comportamiento diario, pensaba en más de una oportunidad que toda la vida era un gran juego, una gran representación en el escenario de la existencia.

Entonces, gozaba de cada uno de mis actos imaginando que yo era la actriz y que debía representar mi papel lo mejor posible, puesto que miles de ojos me estaban observando. Y jugaba a actuar, cuidando de mi ropa y de mis gestos, de mis miradas y de mis movimientos.

Cuando adolescente, eché por tierra con la ilusión del teatro y su escenario... La vida era cosa demasiado seria e importante para estar jugando a representarla. 


Y ahora, vuelvo a los principios que alentaron mi niñez. Todo esto es un gran juego.