El Dios del tiempo, y el conocimiento del bien y el mal


Esta es una historia que cuenta como el Dios del tiempo, después de haber creado el tiempo, después de haber creado el universo, se da cuenta de la armonía que tiene a su alrededor, pero siente que le falta algo muy importante: Una compañía con la cual disfrutar de toda aquella belleza.

Durante mil años, reza para conseguir un hijo. La historia no cuenta, a quién se lo pide, ya que él es todo poderoso, señor único y supremo; a pesar de todo, reza y, al final, la deidad queda encinta.


Cuando comprende que ha conseguido lo que quería, el Dios del tiempo se arrepiente, consciente de que el equilibrio de las cosas es muy frágil.

Pero ya es demasiado tarde: el hijo ya está en camino. Lo único que consigue con su llanto es que la criatura que lleva en su vientre se divida en dos.


Cuenta la leyenda que de la oración del Dios del tiempo, nace el Bien (Ormuz), y de su arrepentimiento nace el Mal (Ahriman) dos hermanos gemelos.


Preocupado, hace lo posible para que Ormuz salga primero de su vientre, controlando a su hermano, Ahriman, y evitando que cause problemas en el universo. Pero el Mal, inteligente y espabilado da un empujón a Ormuz en el momento del parto y es el primero en ver la luz de la estrellas.


El Dios del tiempo, desolado, decide crear aliados para Ormuz y entonces crea la raza humana, que luchará con él para dominar a Ahriman y evitar que se apodere del mundo.


En la leyenda persa, la raza humana nace como aliada del Bien y, según la tradición, al final vencerá.

Siglos después, surge una versión opuesta, en la que el hombre es el instrumento del Mal.


Creo que todos ustedes ya saben de qué les estoy hablando: un hombre y una mujer están en el jardín del paraíso, gozando de todas las delicias inimaginables. Solo se les ha prohibido una cosa: La pareja no puede conocer el significado de Bien y Mal. Dice el señor Todo poderoso: "No comerás del árbol del Bien y del Mal" (Génesis, 2, 17).


Pero un buen día aparece la serpiente, que afirma que este conocimiento es más importante que el mismo Paraíso, y que ellos deben poseerlo. La mujer se niega a ello, diciendo que Dios los ha amenazado de muerte, pero la serpiente afirma que no les pasará nada, sino al contrario: el día en que sepan lo que es el Bien y el Mal, serán iguales a Dios.


Eva, convencida, come la fruta prohibida y da una parte de ella a Adán. A partir de entonces, el equilibrio original del paraíso queda destruido, y ambos son expulsados y maldecidos.

Pero Dios pronuncia una frase enigmática que da toda la razón a la serpiente: "Hete aquí que el hombre se ha convertido en uno de nosotros, conocedores del Bien y del Mal".


En este caso (al igual que en el del Dios del tiempo, que reza pidiendo algo aunque sea el señor absoluto), la Biblia no explica con quién está hablando el Dios único, y -si él es único- ¿Por qué dice "en uno de nosotros"?


Sea como fuere, desde sus orígenes, la raza humana está condenada a lidiar con la eterna División entre dos polos opuestos. Y así estamos nosotros, con las mismas dudas que nuestros antepasados; desde tiempos inmemoriales.

13 comentarios:

MarianGardi dijo...

En esta dualidad se halla el Gran Misterio!!
Todas las tradiciones religiosas y filosóficas cuentan la misma historia aunque difieran en las formas no difieren en los contenidos.
EL hombre por muy sabio que llegue a ser, nunca conocerá el Secreto hasta después de pasar la frontera.
Es comprensible el por qué y es un acto de amor y compasión al mismo tiempo.
Quien podría mantener el secreto sabiendo cómo otorgar la llave de salvación para muchos aun sin merecérselo por su propia voluntad. Cuantos anhelan la salvación como si fuera un gran tesoro del que hay que apropiarse?
Quien quiera ganar su vida la perderà y quien quiera perder su vida la ganará.
Palabras de Jesùs llamado el Cristo.
Un abrazo de corazón Janeth

medianoche dijo...

Un gran texto, si Dios creó al hombre después de crear a sus ángeles y el hombre no respondió al mandato de Dios, quizás fue una prueba de Dios, luego creo a su hijo que es el mismo para salvar la humanidad, las regiones hablan, opinan, hay cambios de creencias yo solo siento en mi corazón que Dios esta mas allá y algún día cuando crucemos la frontera veremos el paraíso, antes las personas seguirán buscando respuestas, du
dando, temiendo, me encanto amiga.

Besos

mimbre dijo...

Hola Janeth...
Sin la menor intención de entrar en la discusión filosófica del origen de uno y otro, sostengo- es mi pensamiento- que van aparejados el bien y el mal, como las dos caras de una moneda, como el día y la noche, etc, etc. Dado que uno es la razón de la existencia del otro...Así se completa los platos de la balanza¡
El sabio agradecia a la noche por su oscuridad y frio porque de esa manera apreciaba mucho mejor la luz y el calor del sol¡
Gracias por este recreo espiritual y por tus conceptos,AMIGA MIA¡¡
Un abrazo enorme
Osvaldo

Adriana Alba dijo...

Buda enseñaba a transitar el camino del medio, estar a la misma distancia de los opuestos.
Y creo que es buena opción, sólo que a veces el péndulo viola la ley de polaridad.

Me encantó tu entrada Janeth, como siempre inspiradora y bella.

Abrazos!

Cleo dijo...

Janeth! que bom ver você lá na minha página. Estou voltando aos poucos. Minha internet está muito lenta e isso incomoda um pouco em abrir páginas nos blogs. Preciso aumentar este tempo para poder seguir nas visitações. É o tempo, que você descreve aqui tão bem.
Obrigada pelo carinho.
Beijos e feliz semana.
Cleo

Florence M.F dijo...

Esta dicotomía es la herencia que no se modifica. Cambian los escenarios, pero los humanos a fin de cuentas seguimos buscando lo mismo. Es una leyenda hermosa.
Saludos.

Shanty dijo...

Mi querida amiga Janeth:
No sabía que ibas a visitarme, ha sido de verdad una sorpresa inesperada y muy agradable. Volver a unirnos por medio de nuestros blogs será como siempre, de gran inspiración.

Red. dijo...

Bien y mal... dicen que uno no puede existir sin el otro, pero yo no lo creo. El mal debería ser desterrado. Todo debería ser bueno y hermoso.

Te dejo un beso, hermosa.

Alma Mateos Taborda dijo...

Hermoso texto con un gran mensaje. Tal vez el justo medio sea la clave de la salvación. Un abrazo grande querida Janet.

Rochitas dijo...

LA ESTOY ESPERANDO EN MI MOSAIQUITO...POR EL AÑO...
Y LE DEJE UNA CARITA EN LA CASITA AMARILLA :)
JANETH, ETERNAMENTE CONDENADOS A LIDIAR CON SU DIVISION. VEO QUE LE GUSTA LA KABALAH, EN LOS LABERINTOS VENGO HACIENDO REFERENCIA POR ALGUNOS TEXTOS BORGEANOS.

Belkis dijo...

Como te habrás dado cuenta en estos días he estado falta de tiempo, y no voy al día en la lectura de los blogs, cosa que me duele, porque siempre me aportan, pero entre el mucho trabajo, algún que otro problemilla de salud propio y ajeno y preparándome para las vacaciones, voy retrasada en todo, así es que ahora sólo paso para dejarte un saludo y decirte que me voy de vacaciones y a partir de septiembre volveré al ritmo habitual.
Muchos besitos y hasta prontito.

ANTIQVA dijo...

Amiga, ya estoy de regreso... Ya tenia ganas de visitarte...

El dualismo es algo esencial en la historia de la espiritualidad humana. Todo parece ser dual. Y todo lo dual se complementa para que exista el equilibrio...

Un abrazo, Janeth

Myriam dijo...

¿No será que Dios es Hombre y Mujer al mismo tiempo?

¿y que nostros tenemos que buscar complementarnos, no oponernos?