En el tiempo



Todos los días puede y debe hacerse algo en el tiempo. Todos los días se presentan pequeños o grandes problemas que deben resolverse, o comenzar a hacerlo.

Todos los días hay una nueva experiencia útil que recoger. Todos los días se puede crecer un poco más dentro de esos límites breves que señalan las horas y los minutos.
Sin embargo, aquí no acaba –ni siquiera comienza– la auténtica actividad humana. Más allá de los planes cotidianos y su cumplimiento, el hombre, como ser inmortal, ha de marcarse otras pautas de largo alcance que requieren, por lo mismo, largo aliento.

Hace falta más tiempo, más capacidad de lanzar los sueños hacia adelante, más fe en un futuro que, aunque todavía no se ve, se presiente con los sentidos más íntimos y sutiles que poseemos.


Un tiempo no molesta al otro.

El actual con visión diaria, no quita la visión de infinito, porque hay en el hombre aspectos objetivos y aspectos metafísicos; cada cual tiene su propio tiempo, su propia forma de trabajar, su propia forma de conseguir resultados, su propia forma de esperar.

En el tiempo corto, la espera se llama paciencia; en el tiempo largo, la espera se llama fe.

Así como vemos natural que unas plantas requieran más tiempo que otras para desenvolverse, hay metas humanas que brotan en pocos días y otras que solo florecen al cabo de años, tantos años, que ni siquiera será uno mismo el que pueda alegrarse ante la visión del fruto obtenido. Pero ¿qué importa?

Si verdaderamente somos conscientes de nuestra inmortalidad, aquellos sueños que se harán realidad dentro de mucho llevarán, sin embargo, la impronta de nuestros esfuerzos, y los hombres que puedan gozar con esos logros tendrán, asimismo, la impronta inconfundible de una Humanidad en avance, en la que la fraternidad será semilla constante, tanto para el tiempo que se mide en minutos como para aquel que se mide en siglos.

8 comentarios:

Sentimientos! dijo...

Querida amiga
leerte es tan agradable que no me alcanzan las palabras para poder expresarme.
Gracias
Muchas gracias por toda la sabiduría que compartes.
Un abrazo gigante

medianoche dijo...

Yaneth, gracias por ser tan amable y alentarme en momentos que sin dudas me sentía mal, vengo a leerte y consigo centrar mi corazón en mi Señor Jesús, quien está en mi vida y me cobija siempre, tus reflexiones son tan certeras que uno se va con el alma llena de nuevas sensaciones, gracias por estar y ser así.

Besitos

MAJECARMU dijo...

Janet,estos instantes que compartimos,forman parte de este presente que se nos va poco a poco.Pero,al mismo tiempo, son continuación de un diálogo eterno,que comenzamos en algún momento de la historia y que debe continuar para completar nuestro crecimiento interior...Somos varios tiempos,el tiempo caduco y material y el tiempo eterno y espiritual.
Mi gratitud por tu variedad de temas,que nos impulsan a mejorar,a evolucionar.
Os dejo por un tiempo,espero que seas feliz con los tuyos,amiga.Te dejo mi abrazo grande y mi ánimo siempre.Hasta pronto,Janeth.
M.Jesús

Red. dijo...

Yo creo Janecita que no importa el tiempo que nos lleve concretar nuestros sueños más viscerales, ni lo que tengamos que poner para lograrlo: Vale la pena!!

Un besote.

MarianGardi dijo...

Preciosos estímulos tus palabras.
Y muy reales.
Un abrazo calido y frater

ANTIQVA dijo...

Amiga, me maravilla siempre tu claridad de ideas... Me maravilla...

Un abrazo, Janeth

Myriam dijo...

hay tantos tiempos: tiempo lineal, tiempo circular, tiempo de amar, tiempo de decir te quiero, tiempo de olvidar, tiempo de dejar ir, tiempo de vivir, de sonreir, de perdonar...

Bonita entrada, muchos besos, amiga.

Alma Mateos Taborda dijo...

Cuando llego acá sé que voy aprender de tu fuente de sabiduría y dedico el tiempo necesario para llevar conopcimientos nuevos. Muy buen post. Un abrazo.