El gran secreto - Eliphas levi - Parte 2


El Ulises de Homero tiene, en contra de sí, a los dioses, los elementos, los cíclopes, las sirenas, Circe, es decir, a todas las dificultades y todos los peligros de la vida.

Su palacio es invadido, su mujer es asediada, sus bienes son saqueados, su muerte es resuelta, pierde sus compañeros, sus navíos son hundidos; en fin, queda solo en su lucha contra la noche y el mal.

Y así, solo, aplaca a los dioses, escapa del mal, ciega al cíclope, engaña a las sirenas, domina a Circe, recupera su palacio, libera a su mujer, mata a los que querían matarlo, y todo, porque quería volver a ver a Itaca y a Penélope, porque sabía escapar siempre del peligro, porque se atrevía con decisión y porque callaba siempre que fuera conveniente no hablar.

Pero, dirán contrariados los amantes de los cuentos azules, esto no es magia. ¿No existen talismanes, yerbas y raíces que hacen operar prodigios? ¿No hay fórmulas misteriosas que abren las puertas cerradas y hacen aparecer los espíritus?

Háblanos de esto y deja para otra ocasión tus comentarios sobre la Odisea. Si habéis leído mis obras precedentes, sabéis entonces que reconozco la eficacia relativa de las fórmulas, de las yerbas y de los talismanes.

Pero éstos apenas son pequeños medios que se enlazan a los pequeños misterios. Os hablo ahora de las grandes fuerzas morales y no de los instrumentos materiales. Las fórmulas pertenecen a los ritos de la iniciación; los talismanes son auxiliares magnéticos; las yerbas corresponden a la medicina oculta, y el propio Homero no las desdeñaba.

La copa de Circe nada puede sobre Ulises, que conoce sus efectos funestos y sabe eludir el beberla. El iniciado en la alta ciencia de los magos nada tiene que temer de los hechiceros.

Las personas que recorren la magia ceremonial y van a consultar adivinos se asemejan a los que, multiplicando las prácticas de devoción, quieren o esperan suplir con ello la religión verdadera.

Dichas personas nunca estarán satisfechas de vuestros sabios consejos. Todas esconden un secreto que es bien fácil de adivinar, y que podría expresarse así: «Tengo una pasión que la razón condena y que antepongo a la razón; es por eso que vengo a consultar al oráculo del desvarío, a fin de que me haga esperar, que me ayude a engañar mi conciencia y me de la paz del corazón».

Van así a beber en una fuente engañosa que después de satisfacerles la sed la aumenta cada vez más.

El charlatán suministra oráculos oscuros y la gente encuentra en ellos lo que quiere encontrar y vuelve a buscar más esclarecimientos. Regresa al día siguiente, vuelve siempre, y de ese modo son los charlatanes los que hacen fortuna.

Los Gnósticos basilidianos decían que Sophia, la sabiduría natural del hombre, habiéndose enamorado de sí misma, como el Narciso de la mitología clásica, desvió la mirada de su principio y se lanzó fuera del circulo trazado por la luz divina llamada pleroma.

Abandonada entonces a las tinieblas, hizo sacrilegios para dar a luz. Pero una hemorragia semejante a la que alude el Evangelio, le hizo perder su sangre, que se iba transformando en monstruos horribles.

La más peligrosa de todas las locuras es la de la sabiduría corrompida. Los corazones corrompidos envenenan toda la naturaleza. Para ellos el esplendor de los bellos días es apenas un ofuscante tedio y todos los goces de la vida, muertos para estas almas muertas, se levantan delante de ellas para maldecirlas, como los espectros de Ricardo III: «desespera y muere».

No debemos dejar caer los brazos acusando a la fatalidad; debemos luchar contra ella y vencerla. Aquellos que sucumben en ese combate son los que no supieron o no quisieron triunfar. No saber es una disculpa, pero no una justificación, puesto que se puede aprender. «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen», dijo el Cristo al expirar.

Si fuese permitido no saber la oración del Salvador habría sido inexacta y el Padre nada hubiera tenido que perdonarles.


Cuando la gente no sabe, debe querer aprender. Mientras no se sabe es temerario osar, pero siempre es bueno saber callar.

«El Gran Arcano del Ocultismo Revelado».
Alphonse Constant (Eliphas Levi)

11 comentarios:

BUENAS NOTICIAS dijo...

Qué buena lección, Janeth. El sabio es el que reconoce que no sabe pero quiere aprender. El que no sabe y lo utiliza como excusa en todas sus actuaciones no es más que un necio.

Saber callar es un don...

Me encanta la Odisea, es uno de mis libros de cabecera. Durante mucho tiempo estuve trabajando sobre él. Nada como los clásicos...

Un abrazo fuerte.

Adriana Alba dijo...

La insensatez de la Sabiduría corrompida es la ignorancia, el peor de todos los males, la Sabiduría en manos del corazón es Amor en acción... discernimiento. El puro intelectualismo nos deja vacios!

Te sigo Janeth, abrazosss!!!

El Drac dijo...

Precioso como siempre nos das unos tips para vivir en armonía con el universo, gracias por compartirnos tu sabiduría, Un gran abrazo

MÓNICA GUDIÑO dijo...

SIP siempre hay que usar la sabiduria pero para eso hay que conseguirla y el camnino hasta su reino no es nada facil, es el camino de los buscadores que aveces se cansan y empiezan a mirar para atras recordando con nostalgía lo ignorante que eran, aunque siempre es mejor vivir en la verdad, esta es una conquista diaria.
un abrazo muy interesante post bella dama.

ILUSION dijo...

Hola Janeth,,,muy interesante,,,me gusta siempre lo bien que tratas cada tema!!!!
Besitos!!!!

sunny dijo...

saber cuando actuar y cuando callar,
es escuchar atentamente la voz del Viento

besos y luz

medianoche dijo...

Tu sí que nos armonizas me gusta leerte me hace muy bien, gracias Janeth.

Besos

Janeth dijo...

Elena, me encanta lo que escribiste y quiero hacerte un regalo esta frase de un maestro al que leo hace mucho tiempo...

Del hablador he aprendido a callar; del intolerante, a ser indulgente, y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros.

Khalil Gibran

Adriana es muy cierto lo que dices, solo una cosa convierte en imposible un sueño, el miedo a fracasar....

Drac amigo, muchas gracias por tus palabras y me encanta saber que puedo ayudar con este blog a la gente que lo lee, la unica intencion es el amor a la lectura, y la sana disposicion de servir

Monica tienes mucha razon, el camino a la sabiduria no es facil, siempre esta alli la mente que a veces entorpece, mas el corazon es el que dispone y discierne, para asi encontrar el sabor dulce de la conquista del saber.

Ilusion que agradable saber que estas aqui, muchisimas gracias por tus palabras siempre tan amable y gentil mi querida amiga.

Sunny, Despues de la virtud creo que lo mas importante es la alegria, y para mi esta completo mi dia cuando entro a mi blog y me encuentro con todos esos comentarios amables de ustedes mis amigos del alma, es bueno saber que estan aqui, y que tu mi querida Walkiria, me deleitas siempre con tus sensibles palabras,...gracias

Medianoche, que grato encontrarte aqui!

que bueno que te guste el escrito a mi me encanta las notas de Eliphas Levi, fue un mago ocultista y escritor frances, muchos de sus escritos me inspiran a seguir la senda del esoterismo

MAJECARMU dijo...

Me encanta todo lo referente a los clásicos,ellos nos hablaron de la ética y la sabiduría,que están en nuestras raices cristianas.
Ulises,es un bello ejemplo de fe,esperanza y amor,consiguió sobreponerse a todas las circunstancias para volver junto a su mujer e hijo.Por tanto,la fuerza del espíritu es la mejor arma para seguir en el camino.

Mi felicitación y mi abrazo,Janeth
M.Jesús

Rochitas dijo...

llego hasta su casita de la mano de Majecarmu. La felicito por esta reflexión. Es un pensamiento muy recurrente en mi porque tengo dos perdidas muy recientes. La ultima hace 3 semanas no la termino de asimilar. Voy a seguir recorriendo.

Belkis dijo...

Fenomenal Janeth, cuando no sabemos mejor callar, por eso el hombre tiene dos oídos y una boca, debemos escuchar más que lo que hablamos, debemos aprender más y opinar menos. Gracias por este toque de atención.
Un besito amiga