Viaje interior


Emprender el viaje interior es reconocer que nuestro crecimiento pasa por un camino de dentro hacia afuera.

En este viaje, nos encontraremos con nuestro espíritu que da vida a nuestra forma física con el fin de fortalecernos como seres humanos en nuestra interacción con el resto de la humanidad.

Nuestras fuerzas superiores radican en nuestro interior y al reconocernos como seres espirituales podemos entender que nada es imposible para nosotros si sabemos escuchar a nuestro corazón.

No dejemos nunca de explorar, porque al final de nuestra búsqueda, llegaremos a nuestro punto de partida y visitaremos el lugar por primera vez.

16 comentarios:

MÓNICA GUDIÑO dijo...

Que gran viaje ese viajes Yannet, nuestra mejor aventura sin dudas, ojala podamos hacerlo todos..
un abrazote,que tengas un inicio de semana radiante...

MarianGardi dijo...

Hermoso y duro viaje.
Besos compañera de caminos

Luz del Alma dijo...

Qué hermosa imagen nos compartes!
Gracias amiga por ser parte del camino, agradezco esta materia que me envuelve, es el vehículo que me trae hasta aquí.
Abrazo muy fuerte de luz, Mirta

Belkis dijo...

Totalmente de acuerdo Janeth, no debemos dejar de viajar y escarbar en nuestro interior, de ello depende todos los logros de nuestro exterior.
Un abrazo y mi agradecimiento.

medianoche dijo...

Bellas imágenes, cuando crece la duda miremos en nuestro interior, allí radica todos nuestros sueños, nuestros principios.

Besitos

pepi viedma dijo...

Feliz el viaje sereno...sereno el corazón callado....callado el vaije interior....interior la voz que te guia....bendito el guia y bendita su mano que te acompaña. Bella entrada amiga Janeth. gracias. Un besito.

Adriana Alba dijo...

Dentro nuestro existen todas las respuestas.... sólo hay que saber escuchar!

Gracias Janeth, no dejemos nunca de buscar aún cuando nos cueste hacerlo!

Abrazos!!

Mahatma dijo...

Mi querida Janeth, espero sinceramente que tu luz ilumine el camino de todos nosotros, y nos guíe en nuestro estudio y práctica hacia la liberación.

Ramiro Jordan Alvares dijo...

Tu espacio Janeth es un paraiso virtual escondido, un punto de encuentro para noctámbulos donde refugiarse por unos instantes de la superficial bruma del mundo cotidiano.

Así también, cuando encuentro lo que encuentro, puedo obtener la verdadera libertad.

Brahma dijo...

No busco el camino en los otros, en un lugar lejano; el camino está bajo mis pies.
Ahora viajo sola…
Pero puede encontrarlo en todas partes; ciertamente, él es ahora yo,
pero ahora yo no soy él.

Alicia dijo...

Este viaje interior conduce a la gran dimensión de la existencia humana: la que se vive cuando se ha silenciado la necesidad. Es pues, el camino de la lucidez y el silencio. De la libertad, el amor.....

Melissa dijo...

Cuando empiezas a tener la sensación de que la realidad es algo más de lo que captan tus sentidos físicos, así como algo más de lo que puede llegar a comprender la mente meramente “racional”, empiezas a dejar de creer en la mayoría de cosas en las que suele creer la gente considerada “normal”.

Lolita dijo...

Fuera de ti no esperes encontrar
lo que dentro de ti nunca has buscado.

No es más hermoso el sol de otros lugares, por lejanos que estén:
lo que importa es la luz que da vida a tus ojos.

No fatigues tus días
en recorrer países en busca de otros mundos.
No tardes en emprender el viaje a tu interior, no vaya a ser que pronto sea tarde: no estás de ti tan cerca como crees, ni es tanto el tiempo de que aún dispones
para descubrirte y conquistarte.

Ximena dijo...

«No vayas afuera,
vuelve a ti mismo;
en el hombre interior
habita la verdad»

San Agustín

Alcira Handal dijo...

Dentro de cada uno de nosotros
hay un espacio inexplorado que nadie puede abarcar. Se llama
«interioridad». Es una extensión ilimitada, un hueco inmenso. Dice
Santa Teresa: «veo cosas en nuestro interior que me espantan»

Cuando no hemos transitado por ese interior, nos parece pequeño y estrecho; pero, si empezamos a andar, el pequeño pasillo se alarga, se ensancha y no
termina nunca.

ANTIQVA dijo...

Amiga, me encanta pasear conmigo mismo...

Sobre todo por el campo...

Un abrazo, Janeth