Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

Así es el ayer


Aunque sea difícil quizás de entender, todos tenemos en nuestra vida, rastro del ayer.

Algunos conservan recuerdos y huellas que les han hecho crecer; otros por el contrario, se sienten vacíos, por todo aquello que han perdido y sufrido, porque el tiempo que pasó se los arrebató, dejando como eco el dolor, que cuenta en silencio lo que se vivió.

Así es el ayer, a veces una cadena que ata y tortura, o tal vez una ilusión que se fue y no regresó; hasta puede llegar a ser esa fuerza y luz que habita en nuestro interior y marca el ritmo de nuestro corazón.

Existe un pasado que en ocasiones parece dormido, pero cuando menos se esperaba, vuelve a remover, quitar o devolver lo que en el alma había escondido; llenándonos de miedo, robándonos lo que con tanto esfuerzo habíamos conseguido o por el contrario trayéndonos de nuevo aquello que alguna vez creímos haber perdido.

Cada instante que vivimos, sin darnos cuenta va quedando atrás y deja de ser hoy, para convertirse en parte de ese ayer que se va y que al parecer nunca volverá.



De cada uno depende, hacer que la historia que en nuestra vida escribimos, no se convierta en espinas que torturen en silencio el corazón; es mejor luchar por forjar en cada capítulo que vivimos, un pasado que no nos atormente ni nos haga perder la razón.

No vivamos sintiendo que nuestra existencia se ha convertido en un arrastrar y sobrevivir a lo que en el ayer tuvimos que enfrentar; mucho menos, tener que experimentar angustia y ansiedad, sin saber o quizás sin recordar, de dónde nos viene y cómo la podremos arrancar para que no nos impida vivir tranquilos nuestro presente y construir un futuro en el que veamos nuestros sueños hechos realidad.

¿Cuál es el ayer que llevas contigo? ¿Cómo es el hoy que intentas vivir? ¿Qué sueños del mañana habitan en ti? Si deseas y luchas por lo que quieres, todo lo puedes realizar, así lo que pasó no te encadenará, el tiempo que vivas hará tu corazón vibrar y lo que está por venir te llenará de esperanza y de paz.

Transformar los defectos en virtudes


Cuando descubrimos un defecto, el remedio no consiste en luchar denodadamente contra él con grandes dosis de voluntad y energía para suprimirlo, sino en desarrollar firmemente la virtud contraria, y así, automáticamente, desaparecerá de nuestra naturaleza todo rastro de mal.

Este es el verdadero método natural de progresar y de dominar al mal, mucho más fácil y efectivo que la lucha contra un defecto particular.

Al combatir un defecto, se aumenta el poder de éste al mantener la atención centrada en su presencia, y se desencadena una verdadera batalla; el mayor éxito que cabe esperar en este caso es vencerle, lo cual deja mucho que desear, ya que el enemigo permanece dentro de nosotros mismos y en un momento de debilidad puede resurgir con renovados bríos.

Olvidarlo y tratar conscientemente de desarrollar la virtud que lo aniquile, ésa es la verdadera victoria.

La muerte es sólo una ilusion


Los padres permanecen en los hijos, las plantas permanecen en sus semillas, las personas permanecen en sus obras de amor. Nada bueno se pierde. La muerte es sólo una ilusión.

Los vivos y los muertos - Eliphas Levi


Pasando una vez el Cristo por el campo de las tumbas, encontró a un joven que estaba de rodillas y lloraba ante una cruz. Al verle Jesús, se compadeció de su dolor, y aproximándose le dijo: ¿Por qué lloras?

Volvióse el joven, y extendiendo la mano respondió: -Mi madre está allí desde hace tres días. -No, hijo mío, tu madre no está ahí. -respondió Jesús- Ahí sólo se ha depositado el último vestido que abandonó; ¿por qué lloras, pues, sobre un despojo inservible?

Levántate y marcha; tu madre te espera. El doliente movió tristemente la cabeza y dijo: -No, esperaré aquí la muerte e iré a reunirme con mi madre. -¡La muerte espera a la muerte, y la vida va en pos de la vida!

No entristezcas con un dolor egoísta y estéril, el alma de aquella que te ha precedido; no retardes su marcha hacia Dios con tu desesperación y tu inercia. Su amor vive aún en tu corazón, y no la habrás perdido si la haces vivir dignamente en tí.

En vez de llorar a tu madre, resucítala. No me mires con admiración, ni pienses que me burlo de tu dolor. Aquella cuya pérdida lamentas está cerca de tí; uno de los velos que separaba vuestras almas ha caído; queda uno todavía, y, separados sólo por ese velo, debéis vivir el uno para el otro; tú trabajarás para ella y ella rogará por tí. -¿Cómo trabajaré para ella? respondió el huérfano.

Ahora que está debajo de tierra, no tiene necesidad de nada. - Te engañas hijo mío, confundiendo el cuerpo con el vestido. Ella tiene ahora, más que nunca, necesidad de inteligencia y de amor en el mundo donde vive.

Tú eres la vida de su corazón y la preocupación de su espíritu, y ella te llama en su ayuda. Para tener el derecho de descansar, es preciso trabajar. Si no trabajas por tu madre torturarás su alma. Por eso te dije: Levántate y anda; porque el alma de tu madre se levantará y marchará contigo, y tú la resucitarás en tí si haces fructificar su pensamiento y su amor.

Ella tiene un cuerpo en la tierra: es el tuyo; tú tienes un alma en el cielo: es la suya. Que esa alma y este cuerpo marchen juntos y tu madre revivirá. Creeme, hijo mío, el pensamiento y el amor no mueren jamás, aquellos a quienes creeis muertos viven más que tú si piensan, y más todavía, si aman.

Si la idea de la muerte te entristece y te espanta, refúgiate en el seno de la vida; allí encontrarás a todos aquellos que te aman. Los muertos son los que no piensan y no aman, pues trabajan para la corrupción, y la corrupción a su vez los consume.

Deja pues a los muertos llorar por los muertos, y vive con y para los vivos. El amor es el lazo de las almas, y cuando este lazo es puro, es indestructible. Tu madre te precede; marcha hacia Dios, pero está encadenada a tí; y si tú te duermes en la pena egoísta, se verá obligada a esperarte y sufrirá.

Pero yo te digo, en verdad, que todo el bien que puedes hacer, le será tenido en cuenta a su alma, mientras que si haces el mal sufrirá voluntariamente la pena. Por eso te repito; si la amas, vive para ella.

El joven, entonces, se levantó. Sus lágrimas cesaron de correr, y contempló la faz de Jesús con admiración, pues el rostro del Cristo estaba radiante de inteligencia y de amor, resplandeciendo la inmortalidad en sus ojos.

Tomando al joven de la mano, Jesús le dijo: Ven. Le condujo enseguida sobre una colina que dominaba a la ciudad entera, y exclamó: ¡Mira el verdadero campo de las tumbas! Allá en esos palacios que entristecen el horizonte, hay muertos a los que es necesario llorar, más que aquellos cuyos restos yacen aquí, pues esos no descansan.

Se agitan en medio de la corrupción y disputan su pasto a los gusanos; son semejantes a un hombre enterrado en vida. El aire del cielo falta a sus pulmones, y la tierra gravita sobre éllos. Están encerrados en las estrechas y miserables instituciones que han hecho para sí, como en las tablas de un féretro.

Joven que llorabas y cuyas lágrimas secó mi palabra, llora y gime ahora sobre los muertos que sufren aún. Llora sobre aquellos que se creen vivos y que son cadáveres atormentados.

A esos hay que gritar con poderosa voz: ¡Salid de vuestras tumbas! ¡Oh! ¿Cuándo resonará la trompeta del angel? El angel que debe despertar al mundo es el angel de la inteligencia, el angel que debe salvarlo es el angel del amor.

La luz será entonces como el relámpago que brilla en Oriente y refulge al mismo tiempo en Occidente. A la voz de aquél, el cuerpo de Cristo que es el pan fraternal, será revelado a todos, y las águilas se reunirán alrededor del cuerpo que debe alimentarlos.

Entonces el verbo humano, libertado de los intereses egoistas, se unirá al Verbo divino; y la palabra unitaria, resonando en el mundo entero, será la trompeta del angel. Los vivos se levantarán, los vivos a quienes se les habrá creido muertos y que sufrirán esperando la liberación, y todo lo que no es muerto se pondrá en marcha e irá delante del Señor; mientras que el viento barrerá las cenizas de los que ya no son.

Joven, mantente dispuesto, y guárdate de morir. Vive para aquellos que amas, ama a aquellos que viven, y no llores por los que han subido un grado más en la escala de la vida; llora por los muertos.

Tu madre te amaba; te ama por consiguiente, mucho más en este instante en que su pensamiento y su amor están libres de las pesadas barreras de la tierra. Llora por los que no piensan en tí y no te aman.

Pues te digo, en verdad, que la humanidad solo tiene un cuerpo y un alma, y vive doquiera se trabaja y se sufre. Un miembro insensible al bienestar y al dolor de los otros miembros, está muerto y debe ser suprimido en breve.

Dichas estas cosas, el Cristo desapareció de la vista del joven, quien, después de haberse quedado algunos instantes inmóvil, y como bajo la impresión de un ensueño, emprendió silenciosamente el camino de la ciudad, diciendo: Voy a buscar a los vivos entre los muertos. Y haré bien a todos aquellos que sufren sufriendo con ellos y amándolos, a fin de que mi madre lo sepa y me bendiga en el Cielo; pues ahora comprendo que el Cielo no está lejos de nosotros y que el alma es al cuerpo, lo que el cielo material es a la tierra...

El cielo que rodea y sostiene a la tierra se abreva en la inmensidad, como nuestra alma se embriaga de Dios mismo. Y los que viven en el mismo pensamiento y en el mismo amor, no pueden separarse jamás.

Publicado en "El Loto Blanco" (Diciembre 1917)

El propósito de la vida,... es el perfume de la rosa



La vida es un viaje,
donde lo importante no es el lugar al que lleguemos,
sino los paisajes que veremos por el camino.

Tarot: Diálogo entre El Loco y El Mago



El Loco caminaba silbando con su hatillo al hombro. El Mago trabajaba su magia, con los alambiques sobre la mesa. Se miraron fijamente.
-¡Soy libre! dijo el Loco “voy adonde quiero".-¡Soy libre! dijo el Mago “construyo lo que quiero".

Y tras un silencio:
-Soy feliz dijo el Mago "hago realidad mis deseos".
-Soy feliz dijo el Loco “hago de cada realidad mi deseo".
Y el Mago:
-yo evito el dolor.
Y el Loco:
-yo lo acepto.

El silencio fue más largo.

-Nunca encuentras el momento de realizar tus sueños, querido Loco.
-Querido Mago, tú tienes un sueño sin realizar para cada momento.
-Cuando parto sé a dónde voy y elaboro un mapa - dijo el Mago - Nunca me pierdo.
-No tengo rumbo ni meta "dijo el Loco " Nunca me pierdo.

Esta vez volvió a hablar el Loco:

-Tienes miedo a la vida: por eso sopesas y evalúas cada opción.
Y el Mago:
-Tú te temes a ti. Por eso ignoras que estás siempre optando.

-Nunca serás perfecto, dijo el Loco.
-Nunca serás perfecto, dijo el Mago.

Se miraron a los ojos:

-Una vez fui Loco dijo el Mago.
-Una vez fui Mago dijo el Loco.