Rebeldía interior


La Historia de la Humanidad está llena de almas rebeldes que nos asombran por su heroísmo, por su valor y por su capacidad de romper moldes establecidos y abrir las fronteras de la ciencia, del arte, del pensamiento y de la vida

Tarde o temprano todo el mundo se rebela, sea contra la subida del alquiler, de las tarifas del transporte público, de las matrículas de la universidad, sea contra la falta de comprensión en casa, la falta de oportunidades para la gente joven y creativa, etc.

De la observación de la Naturaleza se desprende que la rebeldía es algo útil para la vida. Un árbol, por ejemplo, cuando está en la semilla no se ve porque el instinto de protección no le deja desarrollarse, lo aprisiona en esa "cárcel" porque ahí está seguro.

Si del interior de la semilla no surge la necesidad de crecer, de dejar atrás la comodidad, el árbol potencial puede quedar encarcelado durante siglos, pero como hay una fuerza -la búsqueda de su propia realización como roble-, que comienza a empujar hacia fuera, hacia arriba, hacia el sol, la prisión es transmutada en libertad de expresión. La especial rebeldía del roble le conduce a su propia realización.

De ahí que la auténtica rebeldía se encuentra dentro de nosotros y la podemos relacionar con una serie de actitudes que nacen de nuestro yo profundo, del yo más desconocido y que, sin embargo, tiene la fuerza de llevarnos hacia delante incluso cuando las circunstancias no son favorables.

El rebelde se desmarca de la masa, de ser masa, pues no puede perder la propia personalidad diluida en "lo que todos quieren", no puede perder la propia individualidad sacrificada al leviatán del "qué dirán"

Tal vez uno de los autores que mejor reflejó este sentimiento haya sido Hermann Hesse. En su novela "Demian" nos dice que:

La comunidad... es algo muy bello. Pero lo que ahora vemos florecer por todas partes no es la comunidad verdadera. Esta surgirá, nueva, del conocimiento mutuo de los individuos y transformará por algún tiempo el Mundo. Lo que hoy existe no es comunidad: es, simplemente, rebaño. Los hombres se unen porque tienen miedo unos de otros, y cada uno se refugia entre los suyos. Los señores en su rebaño; los obreros, en el suyo; los intelectuales en otro... ¿y por qué tienen miedo? Se tiene miedo cuando no se está de acuerdo consigo mismo. Tienen miedo porque no se han atrevido jamás a seguir sus propios impulsos interiores.”

Cuando en vez de comunidad hay rebaño, todo es igual, todos piensan lo mismo, todos van a comprar lo mismo en los mismos lugares, todos protestan por lo mismo el mismo día. Y cuando todos piensan lo mismo, hacen lo mismo, nace la indiferencia, se pierden los valores humanos, se mata sin piedad, se explota sin límites.

Hoy nos hablan de las bondades del “pensamiento único”, y ¿no será una consecuencia más del rebaño en el que nos quieren meter? Perdemos así silenciosamente la capacidad de admirar a los que son diferentes, porque no hay nadie diferente y mejor, no existen los héroes, los maestros de la vida, todo es chato, todo es tristemente gris y monótono, sin matices que coloreen la vida.

La situación mundial grita la necesidad de una renovación profunda y cuando todo un ser está enfermo no podemos curar sólo un órgano. No se puede cambiar por partes. No se puede cambiar solamente un sistema político, un sistema económico, un sistema religioso, social, artístico, científico, cuando todo está en crisis profunda ¡Hace falta cambiarlo todo! Cambiarlo todo, no destruirlo todo.


No es eficaz destruir, el último siglo ha conocido demasiadas revoluciones que han usado las armas y no han conseguido nada estable y duradero.

Hace falta construir algo realmente alternativo, un mundo nuevo y mejor. Para ello, hace falta un hombre nuevo, un hombre que sea capaz de vencer sus egoísmos, un hombre que sea capaz de construir sin descanso, de trabajar y de ver el fruto de su trabajo, un hombre que pueda investigar las antiguas tradiciones esotéricas y los más modernos descubrimientos de la ciencia, un hombre que tenga derecho y fe, un hombre que pueda andar en estos caminos ascendentes que van hacia el horizonte.

Hace falta empezar a construir desde lo pequeño, desde el hombre, para que con el tiempo se vaya llegando a lo grande en la medida que cada vez se sumen más rebeldes dispuestos a mejorarse a sí mismos.

9 comentarios:

Reysagrado dijo...

Pero si todos esos Hombres y Mujeres han de estar (hemos de estar) por ahí, lo que pasa es que que no sé a veces qué están (estamos) esperando.

Sé que hay quienes (somos quienes) podrían (podríamos cambiar este Mundo, pero pareciera que realmente tuvieran (tuviéramos) miedo de mostrar lo que son (somos).

Lo que sí creo es que no sucederá ningún cambio si nosotros mismos no queramos que suceda, hecho que requiere de un PROPIO CAMBIO INICIAL.

Que suceda, pues;).

Red. dijo...

Yo creo amiga que el espíritu rebelde no puede ser doblegado.

Es posible que haya cada tanto un "renacimiento" de espíritus renovadores, vanguardistas, rompedores de esquemas, y haya tal vez períodos más chatos pero si uno de esos nace... no hay sociedad, ni educación, ni golpes que valgan... ese espíritu se hará notar.

Besos, bonita.

Myriam dijo...

Qué necesaria esa rebeldía
interior! Ya hemos visto que lños rebaños solo van al matadero.

La renovación d ela humanidad empieza, como dices, desde la renovación interior individual.

Besos rebeldes y muy buen fin de semana, querida amiga.

Madame Alasnegras dijo...

¡¡¡Que bella compañración la rebeldía interior con la semilla del roble!!!

Es necesario cambiar, transmutar... estamos en una era en la que el karma ya no es necesario. Ahora podemos solucionarlo transmutando. De dentro a fuera todo se consigue.

Besos.

Sentimientos! dijo...

holaaa
que bonita entrada,
eres muy especial.
Disfruta del fin de semana .
besos

Olga i Carles dijo...

Somos la Naturaleza.
El arbol es nuestro Espiritu más profundo.
Cultivar y regar las raíces para que sean fuerte4s y la tranmutación vaya ejerciendo su poider.



Gracias.

Micaela dijo...

Muy buena entrada mi querida amiga. Es necesaria esa rebeldía y esa lucha para conseguir lo que queremos y para que el cambio sea posible. Un fuerte abrazo.

Adriana Alba dijo...

A veces la rebeldía nos saca del estancamiento, siempre y cuando sea un llamado de atención a nuestra alma y no una rabieta amarga que oscurece nuestra luz.

Sabia entrada Janeth,

Abrazos.

MAJECARMU dijo...

La rebeldía debe ser coherente con las necesidades del espíritu.El espíritu quiere ascender ligero,limpio,libre de apegos materiales...Toda renovación requiere rebelarnos con lo superfluo,lo caduco,lo frívolo y lo inconsistente.
Mi felicitación y mi abrazo grande,amiga.
M.Jésús