Creados a su imagen y semejanza...


Dios es algo muy real: una energía mental que lo impregna todo. Y nosotros, los seres humanos, hemos sido creados a su imagen y semejanza...

Nuestros cuerpos físicos han evolucionado a través del tiempo, pero nuestra mente fue creada a imagen y semejanza de Dios.

Nuestra lectura de la Biblia es demasiado literal. Decimos que Dios nos creó a su imagen, pero no es nuestro cuerpo físico lo que se parece a Dios, sino nuestra mente. 

En el mundo entero, levantamos la vista al cielo y esperamos a Dios..., sin darnos cuenta de que Él nos está esperando a nosotros.
Somos creadores, pero ingenuamente asumimos el papel de "creados". Nos vemos como corderos indefensos, manipulados y zarandeados por el Dios que nos creó. 

Nos arrodillamos como niños asustados y le suplicamos que nos ayude, que nos perdone y que nos conceda suerte.

Los antiguos ya conocían muchas de las verdades científicas que ahora estamos redescubriendo. En cuestión de años, el hombre moderno se verá obligado a aceptar lo que ahora es impensable: nuestros cerebros podrán generar energía capaz de transformar el mundo físico.


Las partículas reaccionan con nuestros pensamientos..., lo que significa que nuestros pensamientos tienen el poder de cambiar el mundo. 

Pero cuando por fin entendamos que verdaderamente hemos sido creados a su imagen y semejanza, entonces empezaremos a comprender que también nosotros debemos ser creadores.

Cuando entendamos eso, se abrirán todas las puertas para la realización del potencial humano.

17 comentarios:

Rochitas dijo...

deberemos entrenarnos y cuánto, amiga, porque a ves es ineludible la mera visualización del posible error, desgracia, temor, fracaso, y ¿nuestra mente nos lo traería deparado?
Me quedo con aquel "nada que no desees realmente no se hará realidad".
Un abrazo inmenso

Rochitas dijo...

a ve= ya ves

Carolina dijo...

¿Quiénes somos?

Una chispa de la Divinidad abstracta, incognoscible y sin nombre, que va pasando por múltiples estados de conciencia (o despertando) hasta llegar al gran despertar que es la conciencia plena y absoluta que lo abarca todo; el Nirvana de los orientales. Cada Alma, Chispa Divina o Mónada, es el eterno peregrino que baja y sube por el inacabable camino de los ciclos evolutivos.

Ramiro Jordan Alvares dijo...

Conozcamos nuestro verdadero rostro; sepamos realmente quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos, y veremos al Misterio desvelarse y mostrarnos en su mirada una senda a recorrer, la que nos acerca al Sol, nuestro origen y fin.

¡HOMBRE; CONOCETE A TI MISMO Y CONOCERAS AL UNIVERSO Y A LOS DIOSES!

Luis dijo...

Los actos realizados por el hombre, que van forjando su alma, vida tras vida, transformando el carbón del comienzo, en un puro y brillante diamante finalmente.

Brahma dijo...

Todo pasa… menos El. Aquel que te acompaña siempre...de vuelta a Casa.

MAJECARMU dijo...

Mi querida Janeth,sin duda somos cocreadores del mundo...Pero,el hombre ha de sentirse uno con la naturaleza,olvidarse del materialismo y el orgullo...Necesita llegar a la humildad para tener la pureza y energía del pensamiento capaz de transformar el mundo.
Mi gratitud y mi abrazo grande siempre,amiga.
M.Jesús

Alicia dijo...

La idea de Dios es imprescindible, puesto que nadie ha conseguido jamás que el hombre pueda ser eterno, evolucionar, dar sentido a su vida, entrar en la gran corriente de acción sin sentir que Aquello, no importa de dónde venga,
está por encima de toda nuestra comprensión, de todas nuestras definiciones y limitaciones. Me refiero a Aquello que ha puesto en movimiento esta máquina que, si bien la miramos, es una gran maravilla.
Estos conocimientos requieren mucho tiempo y necesitan de una acción, de una práctica fundamental para poder llegar a vivirlos.

Janeth dijo...

Mis queridos amigos del blog, estoy de acuerdo en que hay que eliminar la vanidad personal; pero sí conviene desarrollar un cierto
orgullo espiritual, que falta últimamente en el hombre.

Orgullo espiritual no es vanidad,
sino esa sensación de fuerza y tranquilidad interior de aquel que siente que lleva algo grande dentro, algo que no tiene tamaño ni precio, algo que no se puede adquirir en un simple mercado de oferta y demanda; algo que está con uno mismo.

Eso da una sensación de orgullo, sí, pero un orgullo espiritual

Janeth dijo...

Es bueno tener la humildad interior de reconocer que podemos ser unos buenos seres humanos, buena gente, y ayudar a los que están a nuestro alrededor, aunque no seamos ni Cristo ni Buda. No es que no se pueda llegar a ser una gran figura, pero llegar cuesta mucho y su práctica requiere una gran pureza.

Una pureza física y una gran higiene tendrían que llegar a penetrar dentro de nosotros en todos los planos en los que vivimos. Una higiene física, psicológica y mental. Cuidar nuestros sentimientos y nuestras ideas.

Martin dijo...

Nuestra posibilidad de evolución depende, en parte, de las circunstancias externas, pero no totalmente. Nuestras energías negativas no se pueden matar ni
reprimir

Soledad dijo...

Aquellas energías que hemos perdido en idear cosas inútiles y torpes deben ser transmutadas por proyectos útiles y nobles.
Si nos gusta algo que sabemos
positivamente que no es conveniente, hay que intentar volcar esa energía en otra cosa

Juan Meriles dijo...

Querida amiga Janeth, lo que estamos buscando es algo bien diferente; buscamos llegar a la verdad.
Podríamos resumir esta búsqueda en una necesidad de autoeducación que permita al ser humano superarse a sí mismo, a través de una formación del carácter práctica, real y efectiva. Exigirse a sí mismo, desarrollar la mente de manera armónica, clara, limpia,
sencilla. Aceptar las propias características de nuestro destino y aprovecharlas al máximo, extrayendo la mejor enseñanza de aquello que se ha puesto en nuestras manos.
Aprender a sentirnos unidos a todos los seres humanos, unidos en nuestra semejanza espiritual, y en un destino común

Alcira Handal dijo...

En los Misterios Eleusinos, Dionisos entraba en los seres humanos a través del canto, de la danza, a través de los instrumentos, de las palabras, del recitado, del ritmo, y los seres humanos se sentían totalmente transportados. Ese era el valor de la tragedia, el vivir por unos momentos de una manera completamente distinta, el sentirse por unos momentos un dios. Por eso se le llamaba teatro iniciático, puesto que iniciaba a los hombres en los principios divinos o permitía que, por unos instantes, los hombres se sintieran iguales a los dioses.

MarianGardi dijo...

Me gusta eso del orgullo espiritual, mas bien se llama gozo espiritual.
El alma se ensancha para recibir los dones del cielo.
He abierto una pagina en facebook para jacer una expedición al centro de la Conciencia, en ella estamos guías y vigías, y gente corriente que nos acompaña.
Lastima no estés tù para acompañarnos. Serias una guía excelente!!!
Abrazos fraternales

MarianGardi dijo...

Perdon quise decir hacer y salio una errata andaluza de jacer jejeje

Olga i Carles (http://bellesaharmonia.blogspot.com dijo...

Así debe ser...
Así será...
Nada quedará en el olvido...
La sociedad como grupo debe avanzar a través de esa humildad que todo lo penetra.
El cuerpo físiso ha evoluicionado y llegará el día en que sólo seremos seres etéros... en ese momento cuando la raza entrante en su andadura lo consiga el materialismo se irá desvanenciendo y será más facil conseguir la libertad.


Un abrazo.