El alma de la mujer


Vivimos una larga lucha de reivindicaciones para que las mujeres puedan ocupar un lugar digno dentro de la sociedad. Pero no dejo de preguntarme si vamos por el camino correcto, si hemos escogido la vía justa, porque todas estas reivindicaciones piden para la mujer mayor desarrollo económico, mayores posibilidades de trabajo, mayor seguridad laboral, mayor respeto, mayor dignidad, pero se trata siempre de un sitio dentro de la sociedad, nada más que un sitio físico.

Pero muy pocas veces se toma en cuenta, además de este sitio, esta dignidad y este respeto, el alma de la mujer.

A pesar de todas estas grandes luchas que viene recogiendo la Historia, sobre todo en los últimos siglos, en el momento actual seguimos registrando quejas y malestar.

La mujer no está satisfecha con el papel que tiene en la sociedad. No está satisfecha laboralmente, no lo está con sus remuneraciones económicas, y aun desde el punto de vista humano, diariamente podemos recoger en todos los medios de comunicación la cantidad de malos tratos a los que se ve sometida la mujer y sus constantes denuncias.

Todo esto ha hecho que la mujer, en parte, empezara a dudar de su propia identidad.

Encontrándose en inferioridad de condiciones, decidió salir a competir con el hombre. Empezó una larga lucha, no ya por reconquistar sus propios valores, sino por competir con el hombre en la sociedad. Y esta larga lucha, sobre todo en los dos últimos siglos, lejos de devolver a la mujer su seguridad interior, la ha debilitado todavía más.


Muchas mujeres compiten con el hombre, pero necesitan del aval y de la aprobación del hombre.

Son triunfadoras que destacan en la sociedad, siempre y cuando haya uno o varios hombres que las aprueben y que les den el visto bueno: "eres buena porque has logrado introducirte en una sociedad de hombres", "eres buena porque te aceptamos, porque te dejamos trabajar junto a nosotros", "eres buena porque reconocemos que tienes responsabilidad, capacidad".

Es una competencia dependiente, porque se sigue necesitando de esa aceptación masculina.

Es una competencia que le hace perder a la mujer sus verdaderas características, porque tiene que luchar, trabajar, conquistar, pelear como un hombre, no como una mujer. No lo hace como ella es, sino que intenta hacerlo tal y como lo hace el hombre.


Se habla mucho de igualdad entre el hombre y la mujer, pero esta es un arma de doble filo: ¿somos realmente iguales?

Cuando se habla de igualdad quiero entender que no se trata de una igualdad absoluta, sino de oportunidades, por cuanto tanto unos como otros somos seres humanos y necesitamos oportunidades en la vida.

Y la mujer necesita la oportunidad de expresarse tal y como es, tal y como necesita ser en la vida. En ese aspecto sí creo que debería haber igualdad, pero no de caracteres ni de formas de ser.


Lo extraño de este tiempo que vivimos es que, intentando buscar la igualdad entre hombre y mujer, se han confundido tanto las características de unos y otras que hoy es bastante complejo decidir quién es quién, y no me refiero a la apariencia, que es algo muy relativo (a veces hay que mirar dos y tres veces antes de decidir si decimos señor o señora, o perdone usted).

La confusión se da en algo más profundo todavía: se cree que difuminándolo todo es como vamos a llegar a parecernos.


La verdadera conquista de la mujer reside en descubrir su propia alma.

Si estableciera un movimiento reivindicatorio para que sea su alma la que se abra paso –con lo cual también se definiría el alma del hombre– es posible que todas estas competencias desaparecieran.

Sería estupendo poder conjugar el alma del hombre y de la mujer, porque entonces tendríamos acción e introspección, crecimiento y salvaguarda de lo que crece.
Tendríamos ideas apoyadas por intuiciones…


Sin embargo, la cosa no es así; no se ha logrado esa conjunción, eliminar la competencia y lograr el acuerdo, el trabajo común, y comprender que hombres y mujeres son absolutamente necesarios porque ambos forman parte de la Humanidad.


Ha llegado la hora de que la mujer pida no solamente un día internacional para ella, sino que sepa ser dueña de sí misma todos los días de todos los meses de todos los años de su vida.


Ha llegado la hora de que se sienta la protagonista de su vida y sienta que tiene fuerzas y capacidades para hacer muchas cosas por sí misma, con sus propias características, con generosidad, porque la mujer pide para dar y exige porque siempre sabe tener las manos abiertas.


Si la mujer sabe dar vida y energía, entonces será verdaderamente protagonista, y en vez de esperar un día 8 de marzo, habrá todos los días un lugar para la mujer, y un rincón para que pueda vivir armoniosamente con el hombre.

Entonces es posible que hagamos un Día Internacional de la Humanidad y disfrutemos de esa paz y esa serenidad que habremos de conquistar, siempre y cuando conquistemos antes el alma de la mujer, y por qué no, el alma del hombre.

16 comentarios:

El Drac dijo...

Pienso que todas las cosas se dan por una selección natural de las cosas; así tal vez la ternura y dulzura de las mujeres responda al sometimiento en el cual han vivido siempre, en donde el más fuerte era el que mandaba; tal vez con su emancipación empiece a asomar la mujer que verdaderamente nunca hermos conocido.

Un abrazo

Juglar dijo...

¡Día Internacional de la Humanidad!
Abogo por ello y suscribo el sentir de esta magnífica entrada.
Un abrazo cariñoso, Janeth.

MAJECARMU dijo...

Janeth,de acuerdo contigo,amiga.
En esta sociedad materialista se valora al hombre por lo que tiene y a la mujer,también se la valora,si es capaz de competir y ponerse a la altura del hombre en el trabajo...
No se valoran los valores humanos del espíritu,por tanto,el alma no es importante...Tanto el hombre como la mujer en general, olvidan,que lo más importante es el interior,su alma.Cuando sean conscientes de ello,no habrá competencia,nadie tendrá que demostrar nada,porque sencillamente SEREMOS Y ESO ES SUFICIENTE...
La dignidad de la persona,tanto hombre,como mujer,debe imperar en todos los órdenes de la vida,en el trabajo,en la calle,en la familia.Esa dignidad,que se basa en sus principios y valores,garantía de su alma,de su riqueza interior.
Aún queda mucho para que hombre y mujer de la mano de la humildad,se encuentren alma con alma y entonces...hagan el camino juntos.
Mi felicitación por tu excelente post,amiga.
Mi abrazo inmenso y mi ánimo siempre,Janeth.
FELIZ FIN DE SEMANA,AMIGA.
M.Jesús

mimbre dijo...

Hola Janeth...
Solo cuando nos sentemoa a dialogar y lleguemos s la conclusión que desde el origen mismo siempre fuimos dos...Hombre-mujer, mujer-hombre, Allí empesaremos a comprender la razón de nuaetra existencia...Fuimos creados para depender uno del otro y que si bien es posible lograr ciertos "Triunfos" en forma particular, no tienen la solidez de lo logrado en pareja.
Buena entrada-como siempre- Amiga Mia¡
Un abrazo enorme, Gracias por tus palabras¡¡
Osvaldo

Red. dijo...

Dudo que siga habiendo espacio para el diálogo. Hay un lugar en donde las características masculinas se ponen verdaderamente de manifiesto: las noticias policiales.

Consultalas, y contame si te sigue pareciendo que "nos complementamos".

Slds,

Adriana Alba dijo...

Significativa entrada.

Mujeres y hombres unidos en amor y sabidurìa...es la ùnica manera de co-crear.

Gracias por ser parte de este bello camino.

Besos.

Martin dijo...

El feminismo tal y como ahora se entiende, conseguirá unas mujeres artificiosas, cada vez más parecidas a los hombres, pero cada vez menos identificadas con su verdadera misión.

Carolina dijo...

Ya no es tiempo de pensar que la mujer nació sólo para criar hijos o que su finalidad última en la vida es ser mamá... nuevas ideas se tiene ahora y debemos entender que nos encontramos en el momento oportuno para afrontar el cambio.

Luis dijo...

¿Qué caracteriza a la mujer?.

La feminidad ya no se puede limitar a la sensibilidad, la pasividad y la maternidad. Tenemos que volver a descubrir y a expresar su capacidad creadora y transformadora. Pero no se puede dar lo que no se tiene, la mujer debe ante todo aceptar su diferencia con el hombre en lugar de identificarse con ellos, imitarlos o combatirlos. Sólo encontrando su posición básica femenina puede también recuperar su ánimo.

Ramiro Jordan Alvares dijo...

Tu nos elevas Mujer!

Saludamos en ti a la mujer inspiradora, que con nobles sentimientos de union fortaleza y dacion, impulsa a crecer por dentro y alcanzar los mas nobles ideales

Lolita dijo...

La nueva feminidad debe establecer el valor de lo interno y la afirmación de todo lo que es

Soledad dijo...

No podemos iniciar un nuevo paradigma sin un cambio de nuestra visión de lo femenino. No podemos gestar una nueva era con modelos de vida y Sabiduría que no corresponden a la proyección de nuevos y mejores Ideales.

ANTIQVA dijo...

Amiga, estoy confuso... Tengo claro que hombres y mujeres son iguales, pero lo cierto es que el mundo se empeña en demostrar que no es asi, de modo que me siento confuso, a lo peor es el mundo el que tiene razon...

Fijate lo que esta pasando, por ejemplo, en Egipto: hacen la revolucion y ahora el nuevo parlamento, con el apoyo de las mujeres islamistas esta quitando los derechos que las mujeres habian conseguido en los tiempos de la dictadura...

Yo no se que pensar...

¿Para que estan luchando ahora las mujeres sirias......? Para perder sus derechos y para someterse todavia mas...

Uf, no se que pensar.

Un abrazo fuerte

Red. dijo...

Creo que no hay modo de sostener el modelo de patriarcado y no hay sometimiento de alguien.

Vivir dos, juntos, hasta la muerte, no es tarea fácil ya que es muy difícil que a lo largo de toda tu vida coincidas con alguien más.

Creo que hay que aprender el nuevo paradigma, si hoy en día no se la puede convencer a la mujer para que agache la cabeza no se la puede obligar como antes, que había hasta un Dios castigador que se lo ordenaba y un flor de infierno le esperaba si no lo hacía.

Habrá que hacer un replanteo, en el que todos queden conformes.

Y no digo que sea algo simple.

Es sólo cuestión de respeto entre todos, y nadie pasar por encima de nadie y mucho menos obligar a nadie a dejarse pisar.

B-sos,

Esculapio Hijo del Sol dijo...

Janeth infinitas de gracias por tu bella visita a mi blog.La mujer ha roto muchos mandatos que han sido condicionados por los hombres durante mucho tiempo ya no se autolimita a la tarea del hogar y al rol de esposa ya trabaja,estudia,viaja sola ya no desea depender de una hombre u de otra persona para sus logros personales.La mujer ahora elije su propioca camino si quiere se caso o no ,si quiere es madre o no.La mujer es una ser libre y tiene el derecho de ocupar el lugar y vivir la vida que desea.Se han desterrado prejuicios y tontos mandatos de que la mujer tiene que estar casada antes que el hombre,que ya no depende de su periodo reproductivo para enmorarse y ya no tiene miedo de que después de cierta edad de que no le van a llevar el apunte por vieja.Son presiones sociales y machistas.Amiga que las estrellas iluminen a tu alma.Roxana González de la Ciudad de Rosario

Myriam dijo...

Maravillosa entrada, Janeth. Disculpa mi tardanza en llegar.

Tienes mucha razón, la mujer debe ir en busca de su propia alma y entender que no sirve la competencia entre hombre y mujer, porque somos diferentes y complementarios.

Un beso y muchas felicidades, todos los días del año