Cuando atravesamos nuestras sombras y aceptamos nuestra oscuridad...


Cuando atravesamos nuestras sombras y aceptamos nuestra oscuridad... Es cuando realmente nuestra luz brilla más. Hay sabiduría en cada herida... hay un futuro mejor esperándonos... saldremos de la pequeñez de nuestros pensamientos más oscuros hacia el brillo de nuestro mayor sueño. Esta película que hoy comparto... "El efecto de la sombra" - Debbie Ford, nos muestra la importancia de aceptar nuestro lado oscuro, de perdonar y perdonarnos, sólo así aprendemos a integrar en nuestra vida todo lo que realmente somos.

Si damos este paso seremos libres de pensamientos y creencias limitantes que tanto nos han afectado y que muy probablemente no sabíamos o queríamos reconocer conscientemente. Su duración es de una hora, prepárate, saca este tiempo para ti, realmente es una jornada extraordinaria que te permitirá lograr libertad emocional. El proceso de conciliarnos con nuestra sombra implica recibir la sabiduría escondida dentro de cada aspecto de nosotros, especialmente aquellos que nos avergüenzan.

12 comentarios:

Myriam dijo...

así es: al aceptar las sombras, las integramos a nuestra personalidad, o sea que nos construimos más enteros. Ya no se nos hace necesario expulsarlas proyectándolas en los otros. Asumir lo que es nuestro, nos hace ser sujetos responsables.

Besos

Micaela dijo...

Querida Janeth: un estupendo post como siempre. Vivimos en un mundo de dualidad e igualmente cuando aceptamos lo más oscuro de nosotros también abrazamos la claridad que nos envuelve. Un fuerte abrazo.

Red. dijo...

Espectacular, my friend!! aceptarnos es no considerar nada nuestro como oscuro, sino parte nuestra. Es poder mostrarnos como somos, sin temor al rechazo.

Y nadie nos rechazaría por eso, ya que en realidad todos estamos hechos de la misma madera, por lo cual nos van a entender, y más aun, más cerca nuestro van a sentirse.

Sólo siendo uno mismo sale de adentro el verdadero diamante que a toda costa intentamos esconder.

Besos y buena semana, amiga!!

ANTIQVA dijo...

Pues no es mal consejo: reconciliarnos con nuestra propia sombra, con lo que no nos gusta de nosotros mismos...

Cuestion para pensar, amiga

Un abrazo

MAJECARMU dijo...

Janeth,muy emotivo tu post,amiga.
Aceptar nuestros fantasmas,nuestros miedos,nuestras dudas,nuestras equivocaciones,es algo así como aceptar el mundo con su odio y su amor,con su guerra y su paz...
El video es muy interesante y liberador,amiga.
Mi gratitud y mi abrazo inmenso.
FELIZ JUEVES,AMIGA.
M.Jesús

Olga i Carles (http://bellesaharmonia.blogspot.com dijo...

Aceptar es Dialogar y Dialogar es Costrucción Convencida.



Un abrazo.
Gracias.

Luján Fraix dijo...

Yo hace mucho tiempo que acepté mi oscuridad, mis heridas... Trato de manejarme entre todo eso y de superar lo que tenga que venir, aunque no dejo de ser melancólica.

Besos

Belkis dijo...

Aceptarnos es lo que nos permite avanzar. Me parece excelente la recomendación que nos haces Janeth.
Aprovecho para dejarte un cariñoso saludo.

Juglar dijo...

Somos luces y sombras.
No aceptar una parte de nosotros, es negarnos a vernos y aceptarnos en plenitud.
Y negarnos al avance y superación, también.
A fin de cuentas, la evolución no es otra cosa, al menos así lo percibo yo.
Cariños varios, Janeth.

Esculapio Hijo del Sol dijo...

Janeth es cierto la clavácula es una hueso que transmite sensualidad en las mujeres,también es un hueso poderoso que te protege del mal a nivel esotérico y es el primer hueso que se fractura o se luxa cuando viene al mundo un nuevo ser humano en el momento del parto.Con respecto a tu post cuando aceptamos nuestras propias sombras y nuestras propias oscuridades de nosotros mismo nace nuestra propia luz con nuestro propio color y nuestro propio poder.Amiga que las estrellas iluminen a tu alma.Roxana Miriam González de la Ciudad de Rosario

Adriana Alba dijo...

Estoy de acuerdo, unicamente reconciliándonos con nuestra oscuridad, encontraremos las herramientas para conectar con la luz!

Cariños.

Rochies dijo...

JANET, quién si no nosotros para contemplarnos, aprehendernos, y perdonarnos. Seremos nosotros hasta el final del camino. Compañía incondicional.