Nunca te compares a nadie,....


Nunca te compares a nadie, pues la perfección absoluta de cada ser radica únicamente en su comparación consigo mismo.

La igualdad está en nuestros espíritus, en la meta hacia la que nos encaminamos, en las enseñanzas que compartimos, en los espacios en los que trabajamos. Y tantas cosas más, similares a estas citadas.

Confiamos en que estas igualdades esenciales favorezcan la sana convivencia y puedan limar las asperezas que surgen de las naturales diferencias, que no se pueden obviar ni ocultar.

Sí, somos diferentes en muchas cosas, sin que esto deba interpretarse como una ofensa. Somos desiguales en sexos, en edades, en educación recibida, en factores personales de desarrollo, en gustos, en la forma de expresarnos, en ritmos de trabajo... y en docenas de puntos más en los que no podemos establecer similitudes por el solo hecho de imponerlas.

Sabemos que estas diferencias no afectan al espíritu esencial, pero sí lo hacen con la personalidad, y por desgracia solemos trabajar diariamente mucho más con la personalidad que con el espíritu, es decir, con las diferencias y no con las igualdades.

Hay que entender que, fuera de los valores esenciales, los humanos somos diferentes y esas diferencias merecen una atención, una comprensión, para poder llegar por fin a un respeto.

Sólo los débiles se amparan en las diferencias; se hacen fuertes en ellas, pues no tienen otro método para afirmar su personalidad.

El fuerte, el que se siente firme en sus convicciones y humilde en su andar por el sendero, no pierde ni una migaja de seguridad por acercarse a todos y compartir algo con todos, pues todos tenemos algo que dar y algo que recibir.

15 comentarios:

Carolina dijo...

Por pequeños que seamos, por humildes que seamos, tenemos una pequeña luz en el corazón… El Misterio no está solo en la Luz, sino en el compartir.

Luis dijo...

Cuando compartimos la Luz, no perdemos luz, sino que el mundo gana luz. Lo único que tenemos de iguales es nuestra rica desigualdad.

Adriana Alba dijo...

Cada ser humano es único e irrepetible, cada uno con su don.

el ego es el que compite y compara, juzga y divide.

En esencia somos perfectos.

gracias por compartir desde tu esencia Janeth.

Olga i Carles (http://bellesaharmonia.blogspot.com dijo...

Las diferencias nos hacen grandes, pero a pesar de ser diferentes, distintos... todos actuamos más o menos igual y en ese espejo debemos vernos reflejados para nuestro gran crecimiento.


Besos.

MAJECARMU dijo...

Janeth,muy bueno tu post...Debemos de mirarnos a nosotros mismos y a los demás desde el espíritu,que nos iguala y nos trasciende a todos.
No debemos olvidar nuestra meta y nuestro destino,porque la esencia de todos es el AMOR Y AL AMOR caminamos.
Mi gratitud por tu cercanía y mi abrazo inmenso por tu buen hacer,amiga.
Estoy contenta de volver contigo y con todos,nos hace bien seguir unidos compartiendo el camino de la vida.
M.Jesús

Ramiro Jordan Alvares dijo...

Habituados a consumir, nos estamos consumiendo a nosotros mismos.

Lolita dijo...

Seamos naturales; seamos, nada más… ni nada menos, que NOSOTROS MISMOS.

Martin dijo...

Cuidémonos, más bien, de dar buenos ejemplos y no nos preocupemos tanto por los que ofrecen los demás.

Mahatma dijo...

Hay, sí, una igualdad esencial espiritual y hay, por lo demás,diversos grados de evolución que se expresan en las evidentes diferencias entre unos y otros. Pero en esta variedad está la riqueza; en la desigualdad se producen conjugaciones armónicas que de otra manera no podrían existir. Todos los hombres son necesarios, pues todos los hombres tienen una misión que cumplir sobre la Tierra.

Soledad dijo...

La comparación es una actitud muy tonta, pues cada persona es única e incomparable. Cada ser es único, incomparable. Tú eres sólo tú: nadie ha sido jamás como tú, y nadie jamás lo será. Y no necesitas ser como otro.

Alcira Handal dijo...

Dios sólo crea originales; no crea copias.

Ximena dijo...

No te compares con nadie, no tienes que imitar a nadie ni pretender ser como a otros los gustaría que fueses, tan solo tienes que ser tu mismo, pero tienes que ser la mejor versión de ti mismo, ese es el objetivo.

Luján Fraix dijo...

El último parrafo resume todo el concepto; todos somos diferentes y tenemos virtudes para enriquecer al otro. Hay que tener convicciones y perfil bajo.
Besos

ANTIQVA dijo...

Compartir, sin duda, es vivir...

Lo que no se comparte, quizas nunca ha existido realmente...

Un abrazo, amiga

Myriam dijo...

Cierto: te dejo el poema DESIDERATA que me parece que viene muy al caso y me encanta justo para éste tema:

"Camina plácidamente entre el ruido y las prisas, y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio. Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir. Di tu verdad tranquila y claramente; Y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante. Ellos también tienen su historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, pues son Dueños para el espíritu. Si te comparas con los demás, puedes volverte vanidoso y amargado porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros, así como de tus planes. Interésate en tu propia carrera, por muy humilde que sea; es un verdadero tesoro en las cambiantes vicisitudes del tiempo. Sé cauto en tus negocios, porque el mundo está lleno de engaños. Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar; mucha gente lucha por altos ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo. Sé tu mismo. Especialmente no finjas afectos. Tampoco seas cínico respecto al amor, porque frente a toda aridez y desencanto, el amor es tan perenne como la hierba. Acepta con cariño el consejo de los años, renunciando con elegancia a las cosas de juventud. Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia, pero no te angusties con fantasías. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Más allá de una sana disciplina, sé amable contigo mismo. Eres una criatura del universo, al igual que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí. Y, te resulte o no evidente, sin duda el universo se desenvuelve como debe. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que Le concibas, y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantente en paz con tu alma en la ruidosa confusión de la vida. Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos, éste sigue siendo un hermoso mundo. Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz".

Besos