Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

Evolución y Verdad


Parece que la verdad evolucionara, pero, en realidad, la verdad no evoluciona ni esta en proceso de transformarse.
Lo que el hombre adquiere de la verdad y lo que interpreta como evolución de la verdad, no es mas que el grado de comprensión de ella que él posee.
El hombre aprende acerca de verdad, mas bien que aprender la verdad en sí misma. El hombre adquiere ideas solamente, por las cuales, mediante su interpretación y uso, llega a sus propias conclusiones acerca de cuanta verdad encierran dichas ideas.
El proceso mediante el cual el hombre adquiere estas ideas produce la ilusión de que la verdad, en sí, esta en estado continuo de transformación. La ilusión de que la verdad cambia explica por que muchas personas aceptan la verdad como una cosa relativa.
En la vida del individuo y en la historia de la humanidad, la verdad parece que hubiera cambiado mucho.
La verdad para el hombre moderno es diferente de lo que era para el hombre primitivo. Los descubrimientos de todas las ramas del saber parece que cambiaran constantemente la verdad.
Las ideas muy simples que se desarrollaron en la mente del hombre primitivo para explicar los fenómenos naturales han quedado conmovidas por los descubrimientos hechos por el hombre y por su mejor comprensión de las leyes de los fenómenos.
Durante mucho tiempo se creyó que el sol se movía en torno a la tierra; esta creencia fue aceptada durante mucho mas tiempo que la teoría corriente hoy de que la tierra se mueve en torno al sol.
El hombre primitivo interpreto las leyes de la naturaleza partiendo de lo que parecía obvio; la tierra parecía una superficie plana; el sol parecía moverse, surgir del Este, atravesar el cielo y ponerse en el Oeste.
Durante muchos siglos esta apariencia fue considerada como la verdad, y aunque rechazamos este concepto hace muchos años, todavía empleamos los términos salir y ponerse, en relación con el sol.

Del mismo modo que el concepto de la verdad formado por el hombre ha cambiado en la historia, así cambia también en la vida de cada individuo. Lo que es verdad para un niño puede no serlo para un adulto.
El crecimiento de la comprensión, la habilidad de razonar, sea cual fuere la cantidad de conocimientos acumulados, hace variar el punto de vista del adulto. De igual manera, las opiniones del hombre moderno y del hombre primitivo son diferentes.

Cuando consideramos nuestra vida pasada nos sentimos inclinados a creer que la verdad, en si, ha cambiado. Lo que parecía razonable antes puede parecer diferente de lo que aceptamos hoy, hasta el punto de que parece que se tratara de dos cosas sin relación.

En realidad, la relación entre el hombre primitivo y el hombre moderno, lo mismo que la que existe entre el niño y el adulto, es un claro ejemplo de que la verdad no ha cambiado, y de que solo hemos aprendido algunos grados de la verdad.

La verdad es inherente a la realidad última; es una fase del Cosmos o de Dios. Estos términos están tan estrechamente unidos que probablemente no son otra cosa que un nuevo ejemplo del conocimiento limitado que de la verdad tiene el hombre, que es lo que lo lleva a separar cosas, como la verdad, la realidad última, la ley Cósmica y Dios.
Muchas personas pudieran llamar a cualquiera de estas cosas con términos diferentes, pero la terminología que el hombre trata de emplear como símbolo de estas cosas, que el solo conoce en parte, no tiene relación alguna con las cosas designadas.

El hombre puede aspirar a conocer la verdad; no puede conocer la verdad absoluta, ni puede saber si conoce la verdad absoluta, porque en último análisis, por lo que respecta a la habilidad limitada del hombre, la verdad solo puede cambiar según el hombre sea capaz de probar por la experiencia si satisface o no a su mente, para emplearla así como unidad hasta que encuentre otra verdad mas completa.
Así pues, desde el punto de vista objetivo, el hombre halla que una parte de su vida es una parte de la adquisición de la verdad.
Desde el punto de vista místico, su deseo de conocer mejor como encaja su propia vida en el plan Cósmico, lo lleva a atrapar algunos hilos de la verdad, en su tentativa de relacionarse con Dios y con el plan del universo.

Reitero la verdad no evoluciona; es una constante hacia la cual evoluciona el hombre.
La evolución del hombre como organismo físico puede ser incompleta, por lo que respecta a nuestro conocimiento de su historia, pero el hombre todavía evoluciona, por lo menos mentalmente, y esto debe comprenderse como parte de la verdad que podemos hoy aceptar, y como indicio del horizonte que se abre en el futuro del hombre.

Preguntas a la entrada del Templo de Oriente


Dije, ante la dorada escalinata:

¿Cómo arranco la desconfianza que la calumnia sembró con dolor en la tierra fértil de mi alma?

¿Cómo desciende el rayo de plata que colma mi unión con el Uni-verso?

¿De dónde proviene el auxilio, si el tránsito es tan solitario?

Como neófito, sollozé por largas horas. Como hombre sudé sangre y desasosiego. Como ente espiritual, se estremeció toda mi existencia y al paso reclamaron los dioses su venganza mortal.

La Espada, la
Copa y la Paloma, cuan banderas de Amor Solidario descendieron sobre
mi corona vital.

El maestro, sonriendo, se alejó por el pasillo izquierdo del Templo.
Las respuestas aguardan hoy en las arcas divinas de mi consciencia.
Todo es nube, sal, sueño y tiempo.

Ya no busco, buscar.

Creando Nuestro Futuro II


Los muchos individuos que hoy dudan y vacilan, deben crear de la misma manera un nuevo futuro y una nueva vida mas allá del presente horizonte. Deben considerar todos los sufrimientos y todas las alegrías del pasado como meras experiencias que los capacitan para escoger entre lo bueno y lo malo, a fin de ponerlo en la nueva pintura, el nuevo futuro y la nueva vida.

Cada experiencia tiene su lección, cada una de las alegrías y penas del pasado y del presente solo son ilustraciones para enseñarnos lo que hemos de crear y lo que no hemos de crear para el futuro.


No Hay que Esperar.


El futuro de cada uno de nosotros puede ser precisamente el que hayamos formado. Pero no debemos esperar hasta que estemos en el futuro o hasta que lleguemos al nuevo valle de la nueva tierra para entonces empezar nuestros planes para el estado, la casa, los jardines, el huerto, las minas, de los cuales obtendremos nuestro bienestar y todo lo que necesitamos.


Hemos de visualizar cada detalle, debemos pintar en todo el cuadro e irle agregando todos nuestros ensueños y meditaciones, hasta que llegue a ser una cosa viviente en nuestra existencia, no en el futuro, sino en el presente.

Debemos considerarnos como de pie en el borde de este cuadro, a punto de echar a andar dentro de el y a principiar a lograr todo lo que hayamos creado.
Si hacemos esto, los obstáculos que ahora nos parecen alzarse frente a nosotros quedaran dominados y negados en nuestra ambición, en nuestra determinación de cruzar la línea que separa el presente del futuro, para vivir en el cuadro que nos hemos formado.

Esa visualización o creación no solo nos dará la atracción y la seducción que nos llama, sino también el estímulo y la determinación, la fe y el poder, para ir mas allá de los obstáculos presentes.


No hay limitación para lo que la mente puede crear en tu imaginación. No hay castillos demasiado altos, ni casas demasiado grandes, ni estados demasiado extensos, ni partes del país demasiado bellas o demasiado fértiles, para la mente que visualiza.

El mundo es nuestro cuando se trata de formar el cuadro mental de lo que queremos y de lo que hemos de tener. Además, la historia de la civilización
prueba que no hay límite a la creación de las cosas materiales que el hombre ha visualizado. Toda la historia de las proezas del hombre, desde el principio del mundo, prueba que lo que el ha visualizado mentalmente puede llevarlo a la realización verdadera.

Los sueños de los hombres de antaño, que parecían
vagos, indefinidos, imposibles, hoy se nos presentan en sorprendentes realidades concretas, y despertamos de nuestra duda e incredulidad para comprender que mientras nosotros desconfiamos y dudamos, otra mente maestra torna un sueño en realidad, y las cosas imposibles del soñador de ayer son las cosas materiales que se nos ofrecen hoy.

Conforme analizamos las creaciones del hombre y sus
triunfos, nos impresiona un hecho de los más sobresaliente, a saber: que el que nunca sueña o nunca pinta un cuadro mental, nunca crea ni una sola cosa en el mundo de las realidades. A nuestro alrededor vemos a aquéllos que han formado y construido para sí mismos las cosas que tienen, y hay otros que están en la pobreza o que no pueden satisfacer sus necesidades actuales, que no tienen visión, que jamas intentaron crear en su propia mente ni una sola cosa, y que dependen de las creaciones de los demás y de los donativos que pueden llegarles por caridad.

¿Quién quieres ser, el creador de tu vida y el constructor de las cosas que necesitas, o el que debe tomar lo que abandonan la generosidad de otros, lo que se te da a cambio de las labores mas duras o lo que se te niega por completo?

¿Quieres ser el siervo y el mercenario que acepta de las manos de un amo las cosas que éste ha hecho y que ya no necesita, o aquello que de modo caritativo quieres compartir de modo parcial o incompletamente?

¿O quieres ser el creador y hacer las cosas que quieres y llevarlas a la realidad en tu vida, de modo que no dependas de nadie ni de nada, excepto del gran poder creador que reside dentro de ti mismo?

Dios te ha dado el mismo poder creador que El posee, y El ha hecho este mundo bello y feliz para todas las criaturas vivientes. Esta gracia es tuya por derecho de nacimiento y solo tu resuelves si has de emplear este poder o has de ignorarlo.


Avanza, sálte de tu estrecha visión de obstáculos que parecen rodearte, y cierra tus ojos a ellos por un momento y forma un nuevo cuadro.
Aparta el pasado y el presente de tu consideración, y forma una nueva vida, un nuevo día, desde mañana.

Construye esto en tu mente, parte por parte, y en tus conversaciones y contactos con quienes te rodean, hasta que tengas una imagen perfecta del futuro que esta apenas mas allá del horizonte de hoy.

Marcha entonces con valor y determinación dentro de este nuevo cuadro y principia la jornada que conduce al nuevo hogar, a las nuevas posesiones, a los nuevos goces de la vida.


Veras que eres amo del cuadro y señor de esas realidades, y encontraras en ellas la mayor felicidad y la más grande recompensa; dedica a esto todos tus esfuerzos y todos tus pensamientos.

Creando Nuestro Futuro


No hay duda, que éste es un período en la vida de muchisimas personas, en que el pasado queda en el recuerdo, y el futuro se asoma como una grave interrogación. Parece que esas personas estuvieran al borde de un gran precipicio. Detrás de ellos están los campos, montañas y valles por los cuales viajaron con mas o menos seguridad y con mucho placer y felicidad, mezclados con períodos de penas y aflicciones que ahora parecen inconexos al enfrentarse al gran abismo lleno del terror de lo desconocido que les presenta un serio obstáculo a su futuro progreso.

Al hacer frente a este ancho precipicio, parece que solamente un milagro los ayudara a cruzar el gran espacio abierto y les impedirá caer en las negras profundidades, dando fin a su carrera.

En los primitivos días, cuando los exploradores atravesaron por primera vez el Continente Norteamericano intentando alcanzar los campos auríferos y los fértiles valles de California, hubo muchas ocasiones en que hordas de ellos, en carretas cubiertas y a pie, hicieron frente a situaciones semejantes.

Parecía que el fin de la jornada estaba cerca y sin embargo la meta de sus aspiraciones estaba lejos. Durante días, acampaban al borde de un precipicio o cañon y se preguntaban si jamas cruzarían ese gran espacio de millares de metros de profundidad, para continuar su camino al otro lado hacia la meta distante.

Estuvieron frente a verdaderos problemas de ingeniería y sin embargo no tuvieron ni la pericia ni los materiales para construir puentes sobre tales barrancos.
La historia de esos exploradores o "pioneros" nos dice que al fin encontraron un camino para ganar el otro lado y continuar hacia el Oeste, y sus proezas serán siempre un monumento inolvidable.

Su ingenuidad, sus plegarias al Dios de su corazón y su comprensión para obtener inspiración, su resolución, su voluntad y su intrépida fe en la Providencia, los ayudaron a resolver sus problemas.

No podían regresar, pues habían viajado meses y meses atravesando desiertos donde no había alimentos ni agua, y sus provisiones se habían agotado; esto significaba que o seguían adelante o se quedaban donde estaban hasta morirse de hambre.

Seguramente que esas personas confrontaron mayores obstáculos que los que surgen ante mucha gente de hoy que piensa que su problema no tiene solución. El abismo que se abre ante estas personas de hoy es mental y no físico.

Los obstáculos que tienen que vencer son más mentales que físicos en todos sentidos. Es indudable que estas personas están sobre una roca material y que en el momento presente tienen obligaciones y condiciones materiales a que atender; pero el precipicio que yace entre ellas y el futuro progreso de su vida no es físico ni puede salvarse con cosas materiales.
El incentivo que animó a los primeros exploradores a enfrentarse a su problema e intentar resolverlo, fue que el futuro que estaba frente a ellos era completamente definido, atrayente y tentador en todos sentidos.

No dudaban de la alegría, la felicidad y el buen éxito que les esperaban una vez que cruzaban el gran abismo. Fue este cuadro de la futura prosperidad y el goce de las más grandes bendiciones de la vida lo que estimulo su determinación de resolver sus problemas.

Los individuos que hoy se sienten deprimidos y que se detienen al borde del abismo de la duda y la incertidumbre, no tienen ante sí el cuadro tentador que los aliente para solucionar sus problemas. No pueden entrever un futuro brillante y feliz, ni pueden ver la meta de sus deseos que les espera allá en el horizonte.
Por esta razón dudan y desean saber si el esfuerzo para vencer el presente obstáculo vale o no la pena, y si alguna cosa futura será digna de un supremo sacrifico de hoy.

Este es su error, y este es realmente su mayor problema, pues deben expulsar de su mente la duda acerca del futuro, y deben tener una imagen gloriosa de lo que se encuentra mas allá, a fin de que puedan esforzarse en detener sus problemas presentes y vencerlos.

Los primeros exploradores no supieron nada del futuro que les esperaba, a no ser por los informes que llegaban a ellos y por los cuadros que forjaban en su mente. Muchos meses antes de que partieran de sus casas en el Este del país, y durante los muchos meses de sufrimientos y privaciones de la travesía, ellos crearon, trazaron y reconstruyeron sus cuadros mentales de lo que el futuro les deparaba.

En sus horas de soledad, de privación, de frío, de hambre y de intenso sufrimiento en las tormentas y otras calamidades, ellos aliviaron su cuerpo y su mente rechazando el presente y el pasado, y viviendo mentalmente en la bella imagen del futuro que conservaron y mantuvieron en su mente, frente a ellos, como una valiosa recompensa para todo sufrimiento y todo esfuerzo.
El futuro llegó a ser tan real para ellos, tan verdadero, tan cercano y tan tangible en todos sus elementos, que fueron capaces de salvar el abismo del presente y cambiar del pasado al futuro en un abrir y cerrar de ojos. Sus sueños, de día y de noche, fueron vividos en la tierra que estaba mas allá del horizonte, donde estaría todo lo que ellos habían formado en sus imágenes mentales. Crearon casas, fincas nuevas en fértiles valles o en laderas de pintorescas colinas; llenaron cofrecitos con oro y cajas con frutas. Visualizaron una vida nueva, un nuevo esfuerzo, un clima templado y una abundancia de la necesaria paz, de la felicidad y el contento.

Disfrutaron de esas cosas cada día y cada hora, siempre, antes de que alcanzaran la orilla occidental del abismo. Formaron un mundo nuevo en sus imaginaciones, y este mundo nuevo constituía su futuro y a medida que completaban el cuadro y terminaban todos sus maravillosos detalles, se representaban ellos mismos dentro de él, y se hacían partes vivientes y vibrantes del cuadro, de modo que nada del presente, ningún obstáculo, barrera ni encanto, les impidiera marchar del presente al futuro y realizar todo lo que habían visualizado.

La Fuerza Creadora de la Mente


Era costumbre aceptada de los gobernantes de la antigüedad el comenzar algún decreto o "manifiesto", más o menos con estas palabras: "En virtud del Poder de que estoy investido, dispongo, etc., etc."

La idea que sirve de base a ésta y otras frases semejantes es la de que en virtud del poder o la fuerza física inherente a la posición que ocupaban, disponían u ordenaban que se hicieran ciertas cosas.


En la mayoría de los casos, aquellos gobernantes no poseían otra fuerza para respaldar sus decretos que la de sus ejércitos, y personal e individualmente rara vez tenían la energía mental o física necesaria para combatir los ataques del último de sus siervos.

Pero era tan grande el poder de la posición que ocupaban y de su autoridad, que las naciones muchas veces temblaban ante alguna de esas proclamas.


Esos autócratas, serenamente seguros entre la custodia en que vivían, y omnipotentes en virtud de una fuerza extraña a su propio ser, algunas veces fueron conquistados por el mandato y la influencia poderosa de alguna mentalidad descollante.


Cuando Raymundo VI, conde de Toulouse, poderoso gobernante de una importante provincia de Francia, resolvió oponerse a los edictos de la iglesia y de las clases altas, logró conquistar las fuerzas formidables de militares y políticos, como su gran antepasado Raymundo IV (de St-Gilles) lo había hecho en las Cruzadas de Jerusalem.

En toda la historia hallamos las victorias maravillosas y las extraordinarias hazañas de hombres y mujeres que poseyeron y ejercieron un poder que no era físico ni dependía de ninguna constitución física. Esas personas han dominado a reyes, potentados y gobernantes y han conmovido naciones e imperios sólo por su personalidad magnética y por una fuerza invisible que podía lograr el cumplimiento de sus deseos.


¿Cuál es esta extraña fuerza, y cómo se la hace funcionar?
Ante todo, debemos tener presente que la fuerza mayor, la más poderosa y formidable que existe en este lado del círculo Cósmico, reside en el propio ser espiritual del hombre. Todo poder físico que el hombre pueda heredar de un ancestro limpio y substancioso, y todo otro poder que pueda adquirir o desarrollar en su cuerpo físico, depende, después de todo, de la mente que reside en el cuerpo para dirigirlo y manejarlo.

La mente del hombre tiene la facultad natural de atraer hacia sí, de poner a funcionar en su favor, un poder que el hombre pocas veces comprende.
El hombre es, en esencia, una contraparte de Dios, creado a la imagen divina y espiritual de Dios. Dios dotó al hombre, en cierto grado, del poder dirigente y creador que el mismo Dios posee.

Analicemos esto un poco: tenemos el cuerpo físico del hombre, polvo de polvo, "sal de la tierra", organismo maravilloso, mecanismo maravilloso. Por sí mismo el cuerpo posee no sólo fuerza suficiente para mantener juntas sus células individuales o para mantenerse erecto, sin necesitar para esto la fuerza que reside únicamente en la conciencia espiritual o en el cuerpo psíquico que está dentro del cuerpo físico.


El cuerpo psíquico, invisible para la mayoría, reconocido por algunos, es el poder divino, el único poder que el hombre posee. El cuerpo físico no es más que su herramienta, su burdo mecanismo para llevar a cabo algunas pocas de aquellas actividades que merecen la ocupación y devoción del hombre.


Podemos comparar esta combinación a los grandes motores eléctricos que funcionan en las grandes fábricas. El creador de estos motores trabajó con cuidado y diligencia en los detalles mecánicos y orgánicos, y hasta en agregar algo de gracia y belleza a la forma externa, teniendo siempre presente dos cosas fundamentales: que debe funcionar bien y que será el instrumento de la fuerza que se le infundirá cuando esté terminado.


Pero, aunque el hombre ha aprendido que ningún motor es mayor que la fuerza que lo hace funcionar, ha llegado sin embargo a considerar a su propio cuerpo y sus demostraciones de fuerza como si fuera una criatura maravillosamente independiente, que poseyera en su constitución física un poder que no está relacionado con la fuente divina de todo poder.


Verdaderamente, el hombre ha aprendido que sus facultades personales y actividades físicas dependen de la vida, esa fuerza misteriosa que distingue lo animado de lo inanimado.

Pero rara vez llega a darse cuenta de que la vida, como una vitalidad de la carne, no es el poder directo que le da los otros poderes de que goza. Piensa, el cuerpo del hombre en estado inconsciente.

La vida, como vitalidad, como energía, como acción química, está allí todavía, pero ese hombre es un ser inútil. La vida, como vitalidad de la carne, no es suficiente para hacer al hombre poderoso en todas las cosas que constituyen su Divina Herencia.


La mente, el segmento inseparable de la Divina Voluntad, que reside en el hombre como principio creador, tiene que funcionar para que el hombre pueda utilizar y demostrar la verdadera fuerza que posee.

El hombre tiene la facultad de dirigir su maravilloso poder creador, en ondas invisibles, a todos los puntos de su cuerpo y a todos los puntos que están fuera de su cuerpo. Cuando el hombre decide tomar un lápiz que está en su escritorio, la mente dirige los músculos del brazo y de los dedos, enviando ahí la fuerza necesaria que los mueve.

La mente envía más fuerza a las mismas partes del cuerpo si decide, por ejemplo, levantar del suelo un peso de veinte kilos.
Cuando el hombre piensa, medita, visualiza o deforma imágenes mentales, está dirigiendo las ondas de su fuerza creadora hacia los centros de su mente.

Esas ondas son ondas de energía y de fuerza; pueden ser dirigidas a cualquier punto que esté fuera de la conciencia, de manera más uniforme y segura de lo que pueden dirigirse las ondas del radio desde la antena de una estación difusora.


Pero muy pocos conocen y aprecian esta verdad; de aquí la falsa creencia de que la fuerza física demostrada por el cuerpo es la única fuerza que el hombre posee y la única manera de poner en manifestación el poder personal.


Cuando el hombre llega a saber que por medio de la concentración de la mente en un punto, en un principio, en un deseo, se irradia un poder hacia ese punto, de índole creadora y con facultad de funcionamiento, el hombre entonces piensa con más cuidado, de manera más constructiva y eficaz; entonces la imagen de Dios comenzará a despuntar en la conciencia del hombre, para su mayor gloria y para la adoración eterna de su Creador.

Sabiduría


... Sabiduría, en efecto, es una palabra de doble alcance, que se refiere por un lado a la Mente, como Ciencia, y por otro lado al Corazón como Amor.

Quien aplica el conocimiento para regular los afectos del Corazón, y aplica los más puros sentimientos altruistas a la obra de su Mente, es el único que merece el nombre de sabio, mientras que se limite a lo uno o a lo otro, será meramente bueno (como tantos creyentes de la fe ciega), o bien meramente culto (como los que con su cultura sin Amor desencadenaron la gran guerra), pero ninguno de ellos será sabio...

Danza lento...el tiempo es corto,....


¡Es tan fácil perder de vista lo que es importante!
Danza lento...
¿ Algunas veces, observaste a los niños en un carrusel?,
o ¿escuchaste el sonido de la lluvia cuando cae al suelo?
¿Alguna vez seguiste el vuelo errante de una mariposa?
...o ¿fijaste la mirada en el crepúsculo solar?
Es mejor disminuir el paso. No dances tan de prisa...
...el tiempo es corto, la música va a terminar...
¿A través de cada día tu corres o vuelas?
Cuando preguntas "¿Cómo estás?" ¿Escuchas la respuesta?...
Cuando el día termina, ¿quedas acostado en la cama, con los próximos quehaceres rodando por tu cabeza?
Es mejor disminuir el paso. No dances tan de prisa...
...el tiempo es corto, la música va a terminar...

¿Alguna vez dijiste a un niño: "¿Dejemos esto para hacerlo mañana?"
Y en tu prisa, ¿viste su tristeza?
¿Perdiste contacto, dejaste morir una buena amistad porque nunca tenías tiempo para llamar y decir "hola" ?
Es mejor disminuir el paso. No dances tan de prisa...
...el tiempo es corto, la música va a terminar...
Cuando corres tan de prisa para llegar a algún lugar, pierdes la mitad de la satisfacción de llegar allí.
Cuando te preocupas y te apresuras todo el día,
es como si fuese un regalo que no fue abierto...
¡Un regalo lanzado fuera!
La vida no es una carrera...
... Llévala más lentamente...
¡Escuche la música...
... antes que la canción ACABE!
Vive hoy el Recuerdo de Sí (el hoy y ahora)

Misericordia para un insecto


El maestro hizo sonar su campanilla. Fui de inmediato a su habitación y ofrecí reverencias.

Al levantarme, sus ojos se agrandaron. Mirándome con mucho interés, señaló el piso cerca de mis piernas y dijo, "¿Ves ese bichito?"
Mirando alrededor por unos momentos, finalmente detecté al pequeño insecto.

Asentí en señal de acuerdo, no teniendo idea de lo que seguiría.


Con una voz muy seria, El maestro dijo, "He estado mirando ese insecto por algún tiempo y no se ha movido. Pienso que tiene hambre. Consigue una flor, y llévalo afuera. Colócalo en una planta para que pueda nutrirse un poco".


Hice de inmediato lo que mi maestro lleno de misericordia pidió y regresé.
Ninguno de nosotros volvió a referirse al insecto.

Fue meramente otra maravillosa ocasión en la cual él me mostró cuán indiscriminadamente misericordioso es un devoto puro.
El maestro no opinaba que fuera una pérdida de tiempo el mitigar trascendentalmente el sufrimiento de incluso la más pequeña de las entidades vivientes.

Ahora, tan solo al contemplar el más pequeño de los insectos, me obligo a pensar en mi amado maestro.
Por muy insignificante que pueda ser, si somos afortunados para obtener la mirada de Dios, nuestra vida se verá inmensamente beneficiada.

El milagro de la intuicion


A veces, la verdad nos llega de lugares inverosí­miles, una respuesta que buscamos aparece en un periódico tirado en el suelo, o un par de transeúntes dicen algo que explica claramente lo que pensábamos, un libro se abre justo en la página donde está puesto en palabras aquella respuesta tan huidiza, o una película, etc.... esas infinitas formas en que la vida nos muestra sus cartas, depende de nosotros en última instancia no estar tan distraí­dos como para no percatarnos de eso que se nos muestra a todas luces y que solemos llamar coincidencia, esa hermosa palabrita que oficia de seudónimo del misterio, cuando no quiere firmar con su nombre...

La intuición es uno de nuestros privilegios de nacimiento, es una indicación que recibimos del Poder Superior. Su sabiduría nos rodea e inunda en cada momento de nuestras vidas.


La Sabiduría Universal reside en el narciso que sabe florecer en primavera cuando la tierra está caliente. El amor divino está en el corazón de mi amigo cuando me trae la cena al volver yo de un largo viaje.

Siento la presencia del Espíritu cuando oigo reír niños en bicicleta afuera de mi casa. Soy testigo de la protección de la Diosa cuando mi amiga da a luz a su hijo.


A traves de tu intuición, obtienes iluminación y orientación de Todo-Lo-Que-Existe, es a lo que llamo Dios. Esta sabiduría forma parte de ti y, aunque no puedes tocarla ni verla, puedes experimentarla. Está allí y es real.


Se ha dicho que las coincidencias son la manera en que el misterio permanece anónimo. A menudo un hallazgo se produce en nuestra vida como forma de mostrarnos que vamos por el camino correcto.

La intuición rara vez te envía el mensaje una sola vez. Si no captas el mensaje la primera ocasión, seguirás escuchando, sintiendo y viendo lo que llamo avisos intuitivos, que te señalan el camino correcto a partir de tu sistema de orientación interna.


Creo que el mundo será un lugar mucho mejor cuando todos sepamos cómo utilizar de manera sistemática el don de la intuición para mejorar la calidad de nuestra vida.


Está escrito por la mano del Misterio...

Pondré mi ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré.

Enriquece tu energía


Un día, cuando estaba concentrada en mis pensamientos y me preguntaba cómo podía enriquecer a mi ser, comencé a sentir dentro de mí una energía propia, que me impulsaba a reflexionar y a decidir.

Y me pregunté: -¿Por qué siento dentro de mí esta energía?


Empecé a escuchar mi voz interior que lentamente respondía:
Es una fuerza interna que todos poseemos, pero que pocos la entienden y mantienen viva.

A muchos, con las primeras lluvias, se les apaga.
Otros, no la desarrollan y se les consume. Tú debes conservar esa energia interior, madurarla y engrandecerla.

Es la llama que te fortalecerá en la búsqueda de respuestas, valores e ideales superiores y que otorgará expresión a tus actos.
Es una energía natural que no te permitirá caer en el fango de los instintos y que te dará vitalidad en cada momento de tu vida.

Si no la avivas, el ambiente y tu debilidad la apagarán...
Aprovéchala y dirígela hacia tu realización; no permitas que se te apague. Será tu compañera hasta la muerte....

Y la voz interior, lentamente se fue perdiendo....

Viaje interior


Emprender el viaje interior es reconocer que nuestro crecimiento pasa por un camino de dentro hacia afuera.

En este viaje, nos encontraremos con nuestro espíritu que da vida a nuestra forma física con el fin de fortalecernos como seres humanos en nuestra interacción con el resto de la humanidad.

Nuestras fuerzas superiores radican en nuestro interior y al reconocernos como seres espirituales podemos entender que nada es imposible para nosotros si sabemos escuchar a nuestro corazón.

No dejemos nunca de explorar, porque al final de nuestra búsqueda, llegaremos a nuestro punto de partida y visitaremos el lugar por primera vez.

Discipúlo al Maestro: El secreto de la muerte


Discipúlo al Maestro: Ahora queremos preguntarte el secreto de la Muerte

Y él dijo:

Desearíais conocer el secreto de la Muerte. Pero ¿como vamos a conocer a menos que lo busque en los secretos de la Vida? La Lechuza cuyos ojos son nictálopes, no pueden desvelar el secreto de la Luz. Sí de verdad deseas conocer el secreto de la Muerte, abrid por entero vuestro corazon al cuerpo de la vida. Porque la Vida y la Muerte son solo uno, lo mismo que el rio y el mar son uno tambien .

En lo profundo de vuestras esperanzas y deseos, es donde nace vuestro conocimiento secreto del más allá. Y como las semillas soñando bajo la nieve, vuestro corazón tiene sueños primaverales. Confiad en los sueños, porque en ellos se oculta la entrada a la Eternidad. Vuestro temor a la muerte no es más que el temblor del pastor cuando se ve ante el Rey que va a tocarlo para honrarle. ¿No está el pastor jubiloso de su temblor, sabiendo que podrá ostentar la marca Real? No obstante, ¿deja por eso de tener conciencia de su temblor?

Pues ¿qué es morir sino estar desnudo al viento y derretirse al sol? ¿y que es dejar de respirar, sino liberar a la respiracion de sus flujos y reflujos para poder elevarse y expandirse para acudir ante El Eterno sin trabas?. Solamente cuando bebas del rio del silencio será cuando en verdad cantaras. Y cuando hayas alcanzado la cima del monte será cuando empieces a escalar. Y cuando la tierra reclame tus miembros será cuando, en verdad bailaras

Khalil Gibran (1883-1931)

Anoche soñé por fin el sueño que siempre quise soñar.


Anoche soñé por fin el sueño que siempre quise soñar.

Anoche agaché la cabeza y la escondí bajo la almohada. Cuando me di cuenta estaba volando hacia un viaje eterno, ineludible, un sueño convertido en viaje. Una vez más, una utopía.

Dejé atrás mi cuerpo y viaje con mi imaginación, con mi esperanza.
Esa que nunca debe perderse, ni siquiera en los sueños.

Me encontré subiendo una montaña tras otra, llegué a subir por encima de las nubes. Me convertí en un Dios, sin necesidad de implorar a ningún Dios griego. Escalé la cima del universo.

Llegué a
hablar a las estrellas. En el punto más alto del universo me situé y miré al futuro. Observé la situación del mundo en una utopía.

Veo un gigante Estados Unidos sin metas, sin crueldad. Amigo de sus enemigos, héroe de su población. Dejando atrás la necesidad de destruir, dejando atrás la historia. Atribuyendo la injusticia a la justicia. Simulando ser mejor solo en cada libro. Convirtiéndose en la destrucción de la anarquía, pero presuponiendo una mejor actitud ante el mundo.

Veo americanos sin pobreza. Seguros de su seguridad, sin miedo a un solo hombre. Sin alarmas antiterroristas, sin escándalos fuera de la cultura. Personas sin odio, sin rencor hacia los que llaman inferiores.

Veo una muralla china sin muralla. Veo religiones sin maldad, sin delitos morales, sin censura arbitraria. Sin dinastías. Lao-tse convertido en viejo sabio.

Veo una Alemania sin historia, como si pareciese nunca haber sido un país manchado de sangre. Sin un tercer Reich. Hakenkreuz como símbolo de prosperidad, sin referencia nazi. Mahlzeit Alemania!

Veo África a lo lejos, en el horizonte, en la raya... Veo riqueza, abundancia, veo gente aprendiendo la palabra tolerancia, mujeres libres. Parques con niños jugando. Cruce de religiones complementarias. Cruce de miradas de admiración. Felicidad en cada
rayo de sol naciente. Impresión. África unitaria. Un Sahara con oasis. Gorilas en una Ruanda sin niebla. África sin depender del mundo rico.

Veo Palestina sin israelíes. Veo Palestina sin héroes, sin necesidad de intifada. Sin tanques, sin misiles, sin asentamientos, sin Mezquita. Libres. Palestina sin el "Señor de la Salvación".

Cuando me doy cuenta vuelvo al mundo real. La utopía no había defraudado.

Mi sueño había terminado.