Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

El hombre interior


Desnudo el pecho y descalzo entra
El hombre en el mercado. Está cubierto
De barro y polvo, pero ¡como sonríe! Sin recurrir
A poderes místicos hace florecer, en un momento,
Los árboles marchitos.

(Cuento Zen)



Atraídos por lo envolvente

No hay otra misión en el hombre, no hay otro valor, no hay otra plenitud que alcanzar lo que uno ya es. Estamos llamados a ser lo que somos y por lo tanto toda la vida de interiorización nos va a conducir o nos debe conducir a ser eso que, en el fondo, ya somos; no vamos a conseguir otra cosa fuera de nosotros mismos sino lo que ya somos.

Cuando nos acercamos a esos grandes místicos que nos han fascinado y atraído, tenemos que plantearnos, precisamente, por qué nos han fascinado y por qué nos han atraído. En el fondo nos fascinan y nos atraen porque hay algo en nosotros mismos que refleja lo que ellos son.

El hombre de hoy tiene una verdadera necesidad de interiorización, de profundización. El mundo que tenemos fuera cada día nos atrae más, hay más ruido, nos atrae el consumo, el dinero, el mundo de fuera es un mundo lleno de incitaciones, y de repente, el hombre se siente como desgarrado, dividido entre eso que está fuera y nos atrae, incluso legítimamente nos atrae, y esa otra cosa que hay dentro que nos está interpelando y llamando desde una interioridad que nos cuesta mucho trabajo saber que es exactamente.

El camino de la interioridad, el camino de la contemplación es intentar oír por un instante esas voces que vienen desde dentro del hombre; intentar oír esas voces, unas voces que están veladas, ocultas, pero que nos están instando a que las oigamos, porque de ello depende nuestra felicidad.

El camino hacia dentro es el camino de la búsqueda del "Ser", el camino de la búsqueda de uno mismo, del uno mismo que está ahí escondido, del uno mismo que está queriendo ser interpelado pero que está oculto en el fondo, velado, más allá de toda explicación, y ese "uno" es un Él que se convierte en Tu, para permitirme descubrir que es un Ser, y así al final de nuestro camino nos vamos a encontrar que lo que nos interpela y nos llama y nos fascina, es precisamente lo divino que hay en todo hombre.

Todos nosotros guardamos una chispa divina, y esa chispa divina siente que se ahoga y que necesita ser oída.

El camino de interiorización será intentar la búsqueda de esa chispa que escondida y oculta nos llama y nos interpela; y esta interpelación es para todo hombre.

¿Día o noche?


-¿Día o noche?... Preguntó un maestro a sus discípulos para ver si sabrían decir cuándo acababa la noche y empezaba el día.

Uno de ellos dijo:- Cuando ves a un animal a distancia y puedes distinguir si es una vaca o un caballo.
-No, dijo el maestro.


Otro dijo: - Cuando miras un árbol a distancia y puedes distinguir si es un mango o un naranjo.

-Tampoco, dijo el maestro.
-Está bien, dijeron los discípulos, -dinos cuándo es.

A lo que el maestro respondió: - Cuando miras a un hombre al rostro y reconoces en él a tu hermano; cuando miras a la cara a una mujer y reconoces en ella a tu hermana. Si no eres capaz de esto, entonces, sea la hora que sea, para ti... ¡aún es de noche!

Sabiduría del corazón


¿Quién puede obtener una respuesta de aquello que es Eterna Sabiduría y que mora en lo más profundo del corazón humano?

De la misma manera que el monje llama a Dios con la campanilla; el ¿quién soy yo? resuena en la conciencia del devoto para llamar al Ser Eterno.

Del conocimiento surge la devoción y de la devoción surge el conocimiento, no hay calor sin fuego ni fuego sin calor; el devoto que va por uno de estos dos caminos se encontrará con el otro indefectiblemente.

El que va por el camino de la Devoción medita en el Señor como su Eterno Compañero, de esta manera su corazón se purifica y comienza a sentir que es su incondicional Servidor.

El camino del Conocimiento Espiritual hace del devoto un científico de sí mismo; se entrena en ese conocimiento que está más allá de la mente; cuando la Forma Trascendental del Señor se manifiesta se llena de gozo y de dicha infinita.

No le pongamos nombre a la sabiduria del corazon

Verdadero Ser


Las necesidades básicas y luego trascendentales de los seres humanos surgen de la pregunta ¿quién soy yo?

Cuando el hombre se pregunta ¿quién soy yo? en algún rincón de su conciencia lo está percibiendo.

El preguntar ¿quién soy yo? le pertenece al género humano, pero luego de esta pregunta uno debe ir más allá.

El Ishta o Ideal elegido afirma la pregunta ¿quién soy yo? en la conciencia del devoto.

Cuando el ¿quién soy yo? está afirmado en la conciencia como producto de la reflexión, el devoto comienza a percibirlo desde el corazón.

Cuando luego de reflexionar ¿quién soy yo? surge en la conciencia como percepción directa el Ser Divino y como Purusha (vidente interno) ¿es necesario responderse?

De la misma manera que el herrero golpea el hierro candente sobre el yunque, del mismo modo, y a manera de golpe; la conciencia debe preguntarse, ¿quién soy yo?; lo que surgirá es el descubrimiento del verdadero Ser.

Puentes magicos


"Ninguna cosa conecta con ninguna otra si no es a través de lo divino"

Arriba y abajo, a un lado y otro, siempre tenemos una orilla y otra orilla separadas, unidas gracias a los puentes que facilitan el paso de una a otra…… Necesitamos puentes de todo tipo, puentes físicos, puentes sutiles, que unan “mundos” paralelos, que seguirían sin contacto ni medio de relacionarse, sino fuera por ellos.

Sí, cada día veo más claro, que hacen falta también “hombres-puentes”, personas que puedan cumplir esa función, que faciliten el traspaso o la comunicación de una orilla con otra. Porque son capaces de estar en una y en otra, de unirlas en su persona…. Quizás desde un centro que todo lo relaciona, conoce y unifica, en una síntesis armónica, que ellos mismos han conseguido plasmar aquí y ahora. Qué necesarios y útiles son estos “puentes mágicos”, que facilitan la unidad entre las distintas partes....

El amor se halla en el interior del hombre


El amor se halla en el interior del hombre. No es necesario importarlo desde el exterior. No es una mercancía que debamos adquirir en algún mercado. Está allí, como la fragancia de la vida. Está en el interior de todo el mundo. La búsqueda del amor, la aspiración de alcanzarlo, no es una acción positiva o un acto abierto de acudir a un lugar determinado y extraerlo.

Osho

Hoy les ofresco este bello pensamiento de Osho que lo encontre entre mis mas preciados tesoros que guardo con cariño.

Me gusta recordar cosas sencillas que me han ayudado psicológicamente a volver a empezar... y que poco a poco pasaron de ser consignas de vida, a ser una manera innata de responder ante las dificultades o los retos de la existencia.

Aprender a vivir,....en base a las experiencias



A lo largo de mi vida e descubierto que importante es comprender la necesidad de aprender a vivir.
Las experiencias de la vida diaria son muy útiles.
Muchos nos quejamos de nosotros mismos y de los demás, y no dejo de asombrarme ver cómo es que las personas subestiman las experiencias.

Es necesario actuar a la inversa: tomar las experiencias para aprender: ellas, en sí mismas, pueden ofrecernos material didáctico suficiente como para el desarrollo de nuestra conciencia, o en otras palabras, para el crecimiento del alma.

Cuando tomanos las experiencias, aprendemos tantas cosas de ellas, descubrimos el monton de errores que cometemos, porque es en relación con la humanidad, es en relación con nuestros familiares, es en relación con nuestros compañeros de trabajo, en la fábrica, en el campo, etc., como nosotros, mediante las experiencias, logramos el auto-descubrimiento.


Obviamente, las experiencias son las que nos hacen aflorar nuestros propios errores.

Así pues, resultan útiles las experiencias para conocernos. Obviamente, lo principal es no identificarnos con ningún acontecimiento, con ningún evento, con ninguna circunstancia; necesitamos aprender a ver los distintos eventos y circunstancias sin identificarnos; necesitamos aprovechar cada experiencia, por dolorosa que sea, para decubrirnos

Cuando uno se está observando a sí mismo, ve cuan útiles son las experiencias.

El libro de la vida


El mundo, para muchas tradiciones, está equiparado a un libro donde la pluma divina escribe, o pinta, constantemente la totalidad de lo manifestado.

Este libro de la vida es el texto sagrado y sapiencial por excelencia, imagen paradigmática de cualquier escritura y de todo libro, revelado o no.

El Creador ordena a los escribanos celestes el ejecutar cada parte de la obra que él dirige en relación a los ritmos, secuencias y conjuntos armónicos que en sí mismo organiza. Su lenguaje es necesariamente poético en cuanto rítmico, y profético por su desarrollo.

En el Libro de la Vida están escritos todos los nombres y por lo tanto aquéllos que pueblan el universo, por más pequeños o insignificantes que nos parezcan.

El Dios del tiempo, y el conocimiento del bien y el mal


Esta es una historia que cuenta como el Dios del tiempo, después de haber creado el tiempo, después de haber creado el universo, se da cuenta de la armonía que tiene a su alrededor, pero siente que le falta algo muy importante: Una compañía con la cual disfrutar de toda aquella belleza.

Durante mil años, reza para conseguir un hijo. La historia no cuenta, a quién se lo pide, ya que él es todo poderoso, señor único y supremo; a pesar de todo, reza y, al final, la deidad queda encinta.


Cuando comprende que ha conseguido lo que quería, el Dios del tiempo se arrepiente, consciente de que el equilibrio de las cosas es muy frágil.

Pero ya es demasiado tarde: el hijo ya está en camino. Lo único que consigue con su llanto es que la criatura que lleva en su vientre se divida en dos.


Cuenta la leyenda que de la oración del Dios del tiempo, nace el Bien (Ormuz), y de su arrepentimiento nace el Mal (Ahriman) dos hermanos gemelos.


Preocupado, hace lo posible para que Ormuz salga primero de su vientre, controlando a su hermano, Ahriman, y evitando que cause problemas en el universo. Pero el Mal, inteligente y espabilado da un empujón a Ormuz en el momento del parto y es el primero en ver la luz de la estrellas.


El Dios del tiempo, desolado, decide crear aliados para Ormuz y entonces crea la raza humana, que luchará con él para dominar a Ahriman y evitar que se apodere del mundo.


En la leyenda persa, la raza humana nace como aliada del Bien y, según la tradición, al final vencerá.

Siglos después, surge una versión opuesta, en la que el hombre es el instrumento del Mal.


Creo que todos ustedes ya saben de qué les estoy hablando: un hombre y una mujer están en el jardín del paraíso, gozando de todas las delicias inimaginables. Solo se les ha prohibido una cosa: La pareja no puede conocer el significado de Bien y Mal. Dice el señor Todo poderoso: "No comerás del árbol del Bien y del Mal" (Génesis, 2, 17).


Pero un buen día aparece la serpiente, que afirma que este conocimiento es más importante que el mismo Paraíso, y que ellos deben poseerlo. La mujer se niega a ello, diciendo que Dios los ha amenazado de muerte, pero la serpiente afirma que no les pasará nada, sino al contrario: el día en que sepan lo que es el Bien y el Mal, serán iguales a Dios.


Eva, convencida, come la fruta prohibida y da una parte de ella a Adán. A partir de entonces, el equilibrio original del paraíso queda destruido, y ambos son expulsados y maldecidos.

Pero Dios pronuncia una frase enigmática que da toda la razón a la serpiente: "Hete aquí que el hombre se ha convertido en uno de nosotros, conocedores del Bien y del Mal".


En este caso (al igual que en el del Dios del tiempo, que reza pidiendo algo aunque sea el señor absoluto), la Biblia no explica con quién está hablando el Dios único, y -si él es único- ¿Por qué dice "en uno de nosotros"?


Sea como fuere, desde sus orígenes, la raza humana está condenada a lidiar con la eterna División entre dos polos opuestos. Y así estamos nosotros, con las mismas dudas que nuestros antepasados; desde tiempos inmemoriales.