Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

Fuerza de Voluntad



"Jamás seré un obstáculo para mí mismo."
Epícteto

La Fuerza de Voluntad es mucho más que un simple deseo. Para hacer, para vivir, para realizar no basta con desear; el deseo muere con la rapidez de una ráfaga escurridiza, mientras que la Voluntad se manifiesta con la potencia de la fe, la constancia y la paciencia.

Fuerza de Voluntad no es dejarse arrastrar por los vientos y las corrientes que derivan a nuestro alrededor. Es detenerse un instante, aun en medio de la corriente y saber elegir el camino adecuado. Es saber ser hoja fija en un árbol y no hoja muerta llevada por la tormenta. Es saber ser barca de madera, con remos y timón, y no madero muerto en medio del mar.

La conquista de uno mismo


"Y si me preguntas: ¿debo despertar a éste o dejarlo dormir para que sea feliz? Te responderé que nada sé de la felicidad. Pero si hay una aurora boreal, ¿dejarías dormir a tu amigo? Ninguno debe dormir si puede conocerla. Y, por cierto, ése ama su sueño y se envuelve en él: y sin embargo, arráncalo a su dicha y arrójalo fuera para que llegue a ser”.

Antoine de Saint-Exupéry (Ciudadela)


Hace más de 60 años que Saint-Exupéry escribía estas hermosas palabras acerca de la importancia de lanzarse a la conquista de uno mismo, cual nuevo mito de la caverna platónico, esta vez con la imagen de la aurora boreal, en lugar del fondo de la cueva

Si deseas la versión completa del libro solo pincha aqui

El eterno buscador


No se puede hablar de la búsqueda de la Sabiduría sin hablar del buscador de esta: no se puede mencionar el mundo de las ideas sin hablar del hombre que es capaz de vivir esas ideas. Así, si tuviésemos que destacar una de las características fundamentales de este investigador, del hombre de Sabiduría, diríamos que reune las condiciones del eterno buscador. Es un hombre de conquista, que dejará de buscar cuando, por fin, llegue a la Sabiduría; y no sabemos si entonces buscará otras cosas, hoy incompresibles e inasequibles para nosotros.

El buscador es como un sabueso que va por los campos y bosques, por las montañas y por los ríos de la vida, detrás de unas huellas muy especiales. Busca el conocimiento real de todas las cosas. Se busca a sí mismo. Busca la Verdad, Busca, en una palabra, a Dios como raíz universal.

Pero, ¿por qué es tan largo y dificultoso su camino? ¿Acaso la Verdad no está en este mundo en que vivimos? ¿Es que Dios no se deja ver aquí? ¿Es necesario atravesar un infinito desierto nuestra vida manifiesta, nuestro entorno histórico, nuestras circunstancias para encontrar lo que buscamos más allá de estas fronteras?.

Creemos que Dios y la Verdad están en este mundo, en nuestro ambiente, en nuestros logros y en nuestros problemas. Pero están cubiertos por una espesa capa de fango. Quedan disimulados bajo figuras grotescas, a tal punto que en muchas ocasiones la mentira ocupa el lugar de la Verdad sin que aparentemente nadie pueda desenmascararla; y el vacío interior y el descreimiento ocupan el sitio de los naturales impulsos del espíritu humano.

La habilidad del buscador consiste en hallar aquí y ahora, en medio de los errores y la ignorancia, en medio de la oscuridad y las trampas, aquellas realidades ocultas que esperan el esfuerzo de los hombres valientes para llegar a refulgir con todo su poder.

Se impone buscar, sin cansancio, sin desperdiciar la menor oportunidad de descubrir luces entre las tinieblas, de encontrar unas gotas de felicidad aun en medio de las desdichas, una partícula de Verdad entre tanta desorientación.

Lo importante es la meta, es usar los sentidos y la inteligencia como guías para llegar a ella.

El que sabe lo que busca y cómo hacerlo, ése es el eterno buscador.

Sólo es útil el conocimiento que nos hace mejores.


En ocasiones el hombre se limita a almacenar conocimientos, sin reparar si dichos conocimientos serán realmente de utilidad para la vida.

¿De qué nos sirve dedicar absolutamente todas nuestras energías a conseguir un título o ganar dinero, si no aprendemos además a tomar buenas decisiones, a cultivar buenas relaciones con los demás, a ser mejores y más felices?

Así como es importante estudiar para ser un buen médico, profesor, ingeniero... es necesario conocer en qué consiste nuestra condición humana, para comprender qué poderes y limitaciones tenemos, por qué nos suceden determinadas cosas y cómo podemos realizarnos verdaderamente.

Sólo es útil el conocimiento que nos hace mejores. Sócrates

Hay esperanza!


Los tiempos están cambiando, los signos son evidentes.
Nos aproximamos a tiempos difíciles. En medio del caos, la desesperación y la confusión; la luz de algunos corazones guiará a la humanidad. Hay esperanza.

Falta de sensibilidad


No sé si lo que padece nuestro mundo es una disfunción en los sentidos o en la sensibilidad. Aparentemente la estructura humana está lo bastante provista de tacto, oído, vista, gusto y olfato como para desenvolverse bien y cubrir sus necesidades. Eso me lleva a pensar que lo que falla está en la sensibilidad, en el uso que hacemos de los sentidos y en la percepción anímica y conciencial de lo que percibimos.

Hoy lo habitual es ver sin mirar. Los ojos funcionan, ven, pero pasan por encima de las cosas sin darles significado. Nos hemos acostumbrado a las imágenes más tristes, más degradantes, más horrorosas y salvajes, en directo o en las pantallas de cine y televisión, tanto como para que en general la vida nos resulte una ficción que no nos incumbe más que de soslayo y por momentos.

Alrededor nuestro se suceden a diario escenas que deberían conmovernos y obligarnos a reaccionar... pero no. Todo da igual. Nada importa oír gritos y llantos en las casas de los vecinos, ver mendigos desarrapados en la calle, cómo alguien golpea o roba impunemente a otro, extranjeros sin destino que vagan de un sitio a otro hasta que caen en la fácil vía del delito... Vemos sin mirar, sin intervenir, como si la gente fuera irreal o invisible, como si nosotros mismos estuviéramos en una burbuja impenetrable.

Por otro lado, las guerras, la miseria, los juegos políticos, la corrupción, destruyen los pueblos de manera imparable, mientras los organismos internacionales creados para evitar desastres, envían observadores... de esos que ven sin mirar. Las asépticas administraciones nacionales mantienen reuniones en una ciudad o en otra y emiten largas declaraciones con las consabidas repulsas y veladas amenazas de intervención que no se cumplen salvo que los intereses económicos sean demasiado fuertes.

Mirar sin ver


Los humanos no sabemos mirar dentro nuestro; los ojos sólo valen para ver hacia fuera, y la ausencia de captación afecta tanto en lo externo como en lo interno. La mayoría convivimos sin conocernos en absoluto. Así pasan los años sin que las ilusiones y los sueños de la juventud puedan convertirse en realidad, porque no hay una mirada viva y activa que los lleva a los hechos en base a entusiasmo y voluntad. Al contrario, las mejores aspiraciones se van destruyendo y se dejan morir en nombre de esa especial ceguera de ojos abiertos incapaces de percibir.

Reaccionar tal vez sea tan sencillo como tomar posesión y hacer un uso debido de aquello que nos corresponde por naturaleza, empezando por aprender a resumir todos los sentidos y la sensibilidad en una mirada inteligente: ojos con corazón y mente.

No ceder al pesimismo


En el corazón interno de todo cuanto nos sucede, hay una chispa de luz, de optimismo, de esperanza en el futuro, de recuperar un ritmo armónico de vida. Hablamos de dolor, pero lo hacemos pensando en la felicidad que nos aguarda… si queremos conseguirla, claro está. Hablamos de guerra, pero lo hacemos soñando con la paz. Execramos la violencia porque amamos la convivencia, nos molesta la intolerancia porque queremos entendernos seriamente los unos con los otros.

Los que no viven el hoy, aunque un poco confuso y oscuro, con esa chispa de esperanza, son los que vuelven el presente -y también el futuro- peligrosamente negativo. Los que sienten esa chispa de recuperación, de renovación, de caminos amplios y seguros, están construyendo un futuro más digno en medio de las dificultades del presente. De más está decir que, en nombre de ese amor a la Sabiduría que nos alienta, cuidamos de la chispa, por pequeña que sea, porque vemos en ella la semilla de una certera claridad para el mañana.

El pensamiento crea el mundo a cada instante


El pensamiento crea el mundo a cada instante.
Interpretarás la vida a través de tu forma de pensar y de ahí emanará tus sentimientos.


Te sentirás como pienses. No es cuestion de que te crees un mundo irreal, idilico maravilloso
pero si tu mente rumia pensamientos negativos, llegaras a sentirte habitualmente mal. Por eso el aprendiz de sabio pone especial cuidado en "leer" la vida, las cosas, los momentos y
situaciones críticas con una actitud mental positiva.

Juntos pero no atados....


Tal como nos ilustra este cuento, el verdadero amor será aquel que haga nacer en nosotros un sentimiento generoso que busca el bienestar, el crecimiento personal del otro, de tal manera que, impulsándose mutuamente cada uno logre desarrollar lo mejor que tiene.

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.

- Nos amamos – empezó el joven

- Y nos vamos a casar – dijo ella

- Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos. Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitu el día de la muerte.

- Por favor – repitieron – hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.

- Hay algo…- dijo el viejo después de una larga pausa – Pero no sé…es una tarea muy difícil y sacrificada.

- No importa – dijeron los dos – Lo que sea – ratificó Toro Bravo

- Bien – dijo el brujo – Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?

La joven asintió en silencio.

- Y tú, Toro Bravo – siguió el brujo – deberás escalar la montaña del trueno; cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mi, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta… salgan ahora!.

Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur….

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas.

Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.

- ¿Volaban alto?- preguntó el brujo

- Si, sin dudas. Como lo pediste… ¿y ahora? -preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?

- No – dijo el viejo

- Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne – propuso la joven.

- No – repitió el viejo. Harán lo que les digo: Tomen las aves y aténlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero…Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.

- Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, “vuelen juntos pero jamás atados”.

¡Bienvenido 2011!


Es tradición celebrar el advenimiento de un nuevo año ¿será porque -conciente o inconscientemente- tenemos la necesidad de integrar en nuestra vida los pequeños y grandes ciclos que la naturaleza recrea constantemente?.

De todas las celebraciones que realizamos en el año, esta es especial, porque hay una energía extra que nos invita a romper con la inercía…


Realizar el viaje que postergamos tanto tiempo, cambiar las decisiones erradas que tomamos, dejar atrás viejos hábitos que ya no queremos llevar con nosotros o quién sabe, decidirnos a hacer algo que aún no nos atrevíamos a realizar.

El inicio de un año, puede ser el momento preciso para tomar decisiones importantes en nuestra vida y quizás a la más importante de todas: ATREVERNOS A CONOCERNOS A NOSOTROS MISMOS…

La soledad, un estado interior


Podemos sentirnos solos en medio de la multitud y acompañados en medio del desierto.
La soledad no tiene que ver con las personas que nos rodean, es un estado interior.