
Estuve releyendo una ves mas mi preciado libro de cabecera, Don Quijote de La Mancha de Miguel de Cervantes, y me detuve en este episodio que me llamo poderosamente la atención por su natural simbolismo.
Sus más cercanos parientes, sus más íntimos amigos, son precisamente quienes peor llegan a comprender su actitud. A sus ojos se presenta como un repentino loco, a quien a toda costa hay que volver a su estado anterior, aunque para ello sea preciso destruir las pertenencias de aquél a quien se pretende ayudar.
Y claro ejemplo de este acto de incomprensión lo tenemos en el donoso y grande escrutinio que Cura y Barbero hicieron en la librería de Don Alonso Quijano.
Cervantes relaciona este episodio con la "muerte de los inocentes" ¿Por qué? Porque sencillamente, aquellos libros a los que se les atribuía ser la causa de la locura de Don Quijote, eran sobradamente conocidos tanto por el Cura como por el Barbero; algunos de los cuales no sólo los habían leído también, sino que los poseían en sus bibliotecas particulares.
Pero aquí es inevitable tocar un tema clave. Si bien el Cura conocía casi todos los libros del hidalgo, la lectura que de ellos había hecho no era en absoluto similar a la de Don Alonso. Pues mientras el primero se sirvió de ellos como simples novelas, sin otorgarles más valor que el del puro entretenimiento, el segundo recorrió sus páginas saboreando el oculto licor, y viviendo en la imaginación sus alegóricas enseñanzas.
Pero esto también es explicable, pues mientras el Cura está “lleno” de su ciencia y tiene su ideología sólidamente asentada, Don Quijote se halla en situación de recibir “instrucción”, pues dispone de un lugar en el que darle cabida. En palabras de un sabio Maestro: "Un hombre no puede pensar sino conforme a sus trillados surcos, y a menos que tenga el valor de rellenarlos y abrir nuevos surcos, se verá obligado a recorrer los antiguos".
Por no extendernos más en este punto de la incomprensión, –pues el ejemplo del Ama y de la Sobrina da para mucho– resumiremos diciendo que, en todos los casos, la llamada del Destino viene seguida, ineluctablemente, de la incomprensión de aquellos que, aunque aseguran que es por bien del héroe, lo que pretenden es impedir su natural desarrollo. Cual nuevo Arjuna en la llanura de Kurushetra, Don Quijote deberá luchar contra sus amigos y parientes si desea aspirar a cumplir sus sueños.
Y claro ejemplo de este acto de incomprensión lo tenemos en el donoso y grande escrutinio que Cura y Barbero hicieron en la librería de Don Alonso Quijano.
Cervantes relaciona este episodio con la "muerte de los inocentes" ¿Por qué? Porque sencillamente, aquellos libros a los que se les atribuía ser la causa de la locura de Don Quijote, eran sobradamente conocidos tanto por el Cura como por el Barbero; algunos de los cuales no sólo los habían leído también, sino que los poseían en sus bibliotecas particulares.
Pero aquí es inevitable tocar un tema clave. Si bien el Cura conocía casi todos los libros del hidalgo, la lectura que de ellos había hecho no era en absoluto similar a la de Don Alonso. Pues mientras el primero se sirvió de ellos como simples novelas, sin otorgarles más valor que el del puro entretenimiento, el segundo recorrió sus páginas saboreando el oculto licor, y viviendo en la imaginación sus alegóricas enseñanzas.
Pero esto también es explicable, pues mientras el Cura está “lleno” de su ciencia y tiene su ideología sólidamente asentada, Don Quijote se halla en situación de recibir “instrucción”, pues dispone de un lugar en el que darle cabida. En palabras de un sabio Maestro: "Un hombre no puede pensar sino conforme a sus trillados surcos, y a menos que tenga el valor de rellenarlos y abrir nuevos surcos, se verá obligado a recorrer los antiguos".
Por no extendernos más en este punto de la incomprensión, –pues el ejemplo del Ama y de la Sobrina da para mucho– resumiremos diciendo que, en todos los casos, la llamada del Destino viene seguida, ineluctablemente, de la incomprensión de aquellos que, aunque aseguran que es por bien del héroe, lo que pretenden es impedir su natural desarrollo. Cual nuevo Arjuna en la llanura de Kurushetra, Don Quijote deberá luchar contra sus amigos y parientes si desea aspirar a cumplir sus sueños.























