Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

La fuerza de nuestro interior


Un ser humano no es tal porque tenga dos ojos, cabello, brazos y piernas, sino que lo es porque tiene algo más, algo que le diferencia como ser humano: una vida interior.

Esa vida interior yace en cada uno de nosotros y está también en medio de nosotros. Esa vida interior no se puede extraer de simples maneras, sino que se la ha de extraer de profundas y fuertes maneras. El hombre tiene el tamaño de aquello que se atreve a hacer.

Dentro de cada uno de nosotros puede surgir esa llama, esa fuerza. Esa fuerza hace cambiar todo el sentido de nuestra vida. Esa fuerza nos hace entender los viejos mitos y los nuevos problemas. Esa fuerza permite dirigirnos a los hombres con maneras simples, con palabras sencillas..., y ser entendidos. Esa fuerza nos permite construir, recrear, unirnos, amar... Es la Fuerza Interior, la única fuerza que vale, la única fuerza real y espiritual. Porque no es una fuerza de contemplación, sino una fuerza erecta como una lanza, una fuerza que es capaz de luchar por lo que cree, de vibrar por todo aquello que siente, como un arpa eólica que puede colgarse entre las ramas de un árbol y el solo viento la hace sonar.

Pensar, sentir, y actuar saludablemente


Pensemos, sintamos y actuemos siempre de manera constructiva para alejar el fantasma de las crisis y dejar paso al indispensable rayo de sol de las soluciones reales...

Del ejercicio del pensamiento, del saber escuchar, del saber leer, del detenerse en las palabras y en lo que ellas significan, se abrirá paso poco a poco la confianza en las certezas que empiezan a despuntar.

Sobre la convicción y el fanatismo


Existe una gran diferencia entre convicción y fanatismo.

La convicción es un alto compromiso psicológico, intelectual y moral que surge de un convencimiento progresivo y fundado en buenas razones, en pruebas, en experiencias, en modelos y bases de apoyo.

Una persona con convicciones es tolerante. Es firme en lo suyo pero deja lugar a los demás. No desprecia a quienes piensan de manera diferente sino que siempre muestra buena disposición a escuchar. Posee una tolerancia activa: oír a otros, exponer y defender sus propios pensamientos, sin herir, sin insultar. Sabe crear espacio para sí misma y para los demás. Abre espacio, lo genera, lo reconoce, no invade otros espacios, no atosiga, no inquieta ni maltrata a los que están a su alrededor. No se impone tiránicamente ni se considera la culminación de todas las perfecciones. Su convicción es la que le ayuda a avanzar, a ser cada vez un poco mejor.

Una persona con convicciones demuestra una salud integral, una seguridad en sí misma envidiable, un saber de dónde viene y hacia dónde va que le permite moverse con equilibrio y sensatez. 

Las convicciones nacen del ejercicio constante de nuestras capacidades interiores.

Una persona fanática, en cambio, piensa poco y nada. Asume lo que otros le dan como bueno y desarrolla, más que sentimientos, pasiones incontrolables que le arrastran a acciones inconscientes de las que ni siquiera se arrepiente porque no puede valorarlas. 

El fanático sólo conoce una idea. Digamos mejor que sólo acepta una idea, aunque no ha llegado a esa aceptación por propio convencimiento...

El fanático es intolerante por definición. No acepta ni siquiera la existencia de quienes puedan sentir y pensar de otra manera; por eso, intenta eliminarlos como sea, y la muerte y la tortura son algunas de las terribles muestras de esta actitud. 

El fanático no escucha, es incapaz de dialogar. Sólo grita en voz alta sus propios principios para aturdirse con su voz y no dejar espacio a ninguna otra opinión. Le basta y le sobra con lo que tiene. Lo demás es despreciable, no existe, o debería dejar de existir. El fanatismo es la raíz misma de la tiranía. 




Podemos comprender el dolor?....


Es hora de olvidar...

Esta parece haberse convertido en la frase de las personas en los últimos tiempos. Y en verdad me enternece el hondo contenido de comprensión que encierra esta bella expresión.

Indudablemente la vida está llena de tropiezos, de experiencias dolorosas, de males a veces inevitables que hacen llenar los ojos de lágrimas de sólo pensar en ellos. Y por eso pienso que es loable el intento de dejar atrás el sabor amargo y los rencores que llenan el corazón y dificultan la acción.


Una cosa es trabajar liberados de rencores, y otra muy diferente es hacerlo en perpetuo estado de "amnesia". Una cosa es la generosidad de corazón que entiende que es necesario continuar siempre más allá de los dolores, y otra cosa es olvidar el motivo de los dolores. Si un hombre se quema una mano, es mil veces más prudente que busque remedio a su quemadura y que trate de no tener la mente siempre en su dolor; pero en nada le beneficia el olvidar que fue el fuego quien lo quemó.


De ahí que quizas propondria una frase diferente: Es hora de comprender...

Es hora de comprender que el conflicto forma parte de la misma existencia, y que es reflejo entre los hombres del conflicto cósmico que hace que día y noche se turnen en su aparición, que el mar suba y baje sobre las arenas de la playa, que el verano y el invierno se sucedan el uno al otro en una aparente guerra que escapa a nuestro corto entendimiento. 

Es claro que la naturaleza nos muestra un conflicto sano, del cual devienen crecimiento y construcción enraizados en etapas de destrucción y silencio.

También los hombres tenemos días y noches, momentos oscuros de la civilización y momentos luminosos. Unos y otros tienen profundas causas, y el conflicto marca siempre la llegada de cada uno de esos momentos.

Por eso es preferible el estudio profundo, la comprensión de esas crisis y no el olvido de ellas. De la comprensión nace la sabiduría, y sólo de ese modo podremos hacer que las crisis sean un poco más llevaderas.

Esta en el hombre el borrar la ignorancia a medida que avanza; y el recuerdo saludable es su mejor aliado. Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra... y eso le sucede porque no recuerda...

El espíritu también recuerda.....


Recuerdo es la capacidad que tenemos de atraer a la conciencia presente algo que estaba en el pasado, algo que de pronto se vuelve claro y nítido y vuelve a vivirse de nuevo. Es como si el recuerdo nos presentase la posibilidad de vivir muchas veces un mismo hecho, pero sin necesidad de repetir la circunstancia, porque es esa función psicológica la que nos permite rehacer el escenario.

El espíritu también recuerda. Es eterno y permanece, recoge experiencias constantemente, aquí y en el más allá. Pero tiene una dificultad, y es que no cuenta con una conciencia lo suficientemente despierta como para recoger sus experiencias y hacérnoslas comprender racionalmente. Nuestra conciencia recoge todo lo que nos pasa como personas, pero no recoge con claridad lo que nos pasa como espíritus. Recordamos buenamente aquello en donde ponemos nuestra atención, y la ponemos en lo que nos interesa. Somos así de simples. Prestamos atención al frío, al calor, al dolor, al hambre, al cansancio, al enojo, al trabajo o al dinero; prestamos atención a un ámbito muy reducido, o al menos, muy específico: la persona y sus circunstancias materiales. Allí está todo claro, allí se mueven los recuerdos, y allí está el límite de la memoria.

El hombre que es fiel, que se recuerda, que se reconoce, que se construye, tiene memoria. Ese hombre probablemente no pueda contestar con toda certeza al quién soy, pero podrá decir algo que reviste para nosotros la máxima importancia y nos ayuda a dar el primer paso, un paso por el camino de la evolución, y es decir al menos: ¡Yo soy!

"Un buen año" con Russell Crowe


Ayer vi una bonita película "Un buen año" con Russell Crowe mi actor preferido, la compre por el, porque me gusta mucho,...empezó un tanto extraña...pero según fue avanzando me gustó más y más...
Hasta resultarme una película muy interesante....
Se las recomiendo....Véanla....
Refleja muy bien, muchos misterios de nuestra Vida.
Y del corazón del ser humano.

Me gusto mucho ese mensaje interno que nos regala esta pelicula con un Russell Crowe guapisimo, me repetia mientas la veia..."Disfruta de la hermosura de la vida, por que sin duda es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes"

Una buena película capaz de dibujarnos una sonrisa de oreja a oreja y lograr que queramos irnos a Francia de vacaciones aunque sea sólo un fin de semana. Esto para mí ya es bastante. 


Saber ver, o lo que es lo mismo, ver con atención...


Ver es percibir a través de los ojos físicos la forma y el color de las cosas. 

Sí, pero hay formas más sutiles de ver que requieren la presencia de la atención; entonces se puede observar, considerar lo que se observa, reflexionar, juzgar. 


Saber ver, o lo que es lo mismo, ver con atención, es una forma de descubrir, de investigar, de penetrar más allá de las formas y las apariencias con ojos interiores; es conocer, comprender, saber. 

Para ver con atención hace falta luz, es decir, intuición, recta imaginación.

La vida es un continuo iniciar.


Siempre son difíciles los comienzos, sobre todo cuando se trata de crear algo nuevo. 

Pero en particular, empezar a escribir es algo tremendo. A muchos nos asusta enfrentarnos a una hoja en blanco (ahora es una pantalla en blanco) y empezar a plasmar lo que la mente nos dicta, lo que nuestra imaginación atisba.

Pero no es para tanto: si pensamos que cada vez que sale el sol estrenamos un nuevo día, y que cada hora es una nueva hora, o cada segundo es la primera vez que lo vivimos… entonces nos daremos cuenta de que siempre estamos comenzando. 

La vida es un continuo iniciar. Sólo en la muerte paramos de empezar algo nuevo…, o no.

Quizá sea más difícil que continúen otros la labor que nosotros comenzamos…

El artista debe ser un intérprete de la Naturaleza,

 
El artista es una suerte de mago que percibe las cosas invisibles, que oye lo insonoro, que ve lo que no se puede percibir y luego lo lleva al lienzo, al instrumento, al mármol o a la madera.

El artista debe ser un intérprete de la Naturaleza, un hábil mediador entre las Ideas Perfectas y los hombres. Ésa es su misión: despertar el alma de sus observadores, y no sólo la admiración.