Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

Conocete a ti mismo...


Homo Noscete Ipsum ¡Hombre conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses!...

Conocete a ti mismo... Pocas personas han sabido interpretar verdaderamente esta Fórmula o Máxima de Tales de Mileto, inscrita en el frontispicio del TEMPLO DE DELFOS. ¿Quién es este "sí mismo" que debemos conocer? 

¿Acaso se trata de nuestro carácter, de nuestras debilidades, de nuestros defectos y cualidades?... No. 

Si conocerse fuese únicamente eso, los Sabios nunca habrían inscrito este precepto en el frontispicio de un Templo. 

Este conocimiento es necesario también, desde luego, pero resulta insuficiente. Conocerse es mucho más que eso, conocerse a sí mismo es reconocer nuestro Real Ser, aquel que realmente somos, más allá de cualquier especulación intelectual o racional, más allá de cualquier sospecha o suposición de nuestra personalidad.

Conocerse a sí mismo es reencontrar todas las Potencias y
posibilidades que como Hijos de Dios hemos heredado de nuestro
Creador. Conocernos en todos los sentidos y en todas las formas,
profundizar en la Raíz de nuestro Ser, en el proposito de nuestra Existencia; Escarbar en las capas más profundas e Íntimas de nosotros mismos para ver quién y qué somos realmente.

¿Quién soy?, ¿de dónde vengo y hacia dónde voy?, ¿cuál es el
propósito de mi Existencia?, ¿qué hago aquí?. Preguntas claves en la existencia del hombre y resultado consecuente del Despertar de
nuestra Esencia, siendo un impulso natural y coherente el tratar de
responderlas. 

Cabe entonces preguntarse... ¿Por qué en estos momentos no soy consciente de mi verdadero ser?, ¿por qué o cuál es la causa que me hace vivir como otro ser que en realidad no soy?. La respuesta es sencilla aunque complicada de entender. 

La respuesta es que no estamos "despiertos!" sino soñando continuamente, y porqué no estamos despiertos; pues porque estamos como sumergidos en un profundo sueño hipnótico.

Todos sabemos que solamente usamos un 10% de la capacidad de nuestro cerebro. Y que hay del otro 90% restante, dónde esta y que hace, pues lo cierto es que está sin control de nuestra voluntad y relegado a esa parte desconocida y profunda denominada subconciente.

Vemos pues que sólo es una cuestión de adormecimiento interior de nuestras verdaderas capacidades inherentes, que todos poseemos pero que no utilizamos.

El verdadero problema del ser humano es que no sabe quién es, sí un cuerpo de barro o un espíritu inmortal. 

El señor Buda dijo: "La raiz de todo mal es la ignorancia". Que todo sufrimiento viene de ella. Disipar la ignorancia, volver sabios a los hombres, y entonces todas las dificultades se desvanecerán. 

En profunda confusión se ve sometido el hombre, y lo que es peor, ni siquiera es consciente de ese profundo aturdimiento, y eso es debido a que el ser humano no esta despierto, ya que incluso, cuando decimos que estamos despiertos, en nuestros quehaceres cotidianos, la mayoría del tiempo lo pasamos "dormidos", en fantasías e ilusiones imaginarias, en mundos irreales creyendo que somos este o aquel personaje de ficción, viviendo en el pasado e intentarlo cambiar, proyectando continuamente el futuro, y
esperando, curiosamente, siempre algo. 

Estamos conscientes, atentos a lo que está ocurriendo en el aqui y ahora?, experimentando feliz y plenamente "el eterno instante"  

El "Despertar" ciertamente es necesario, hace falta oxígeno para el alma, pero ese día sólo llegará cuando sinceramente se empiece a trabajar sobre sí mismos, cuando empecemos a quitarnos los velos de la ilusión y de los espejismos que hemos forjado durante muchas vidas, solo entonces empezaremos a despertar de verdad y a ser felices....

"...Maestro quién es Dios", le pregunta el discípulo a Confucio, y
el Maestro responde "...y tu, quién eres tu", y después agrega. Si ni
siquiera sabes quién eres realmente, como pretendes conocer a tu
Creador.....
Sabias y contundentes palabras del Maestro, pero esta misma máxima la encontramos en otras muchas referencias espirituales escritas y orales. 


En el génesis del Antiguo Testamento se manifiesta muy claro esta misma realidad, cuando se dice: "Dios creo al hombre a Su imagen y Semejanza", así pues aplicando la Ley Hermética de la analogía podemos decir que conociendo al hijo conoceremos al Padre. 

Pero, ¿quién es el hijo creado a imagen y semejanza de Dios?; es la personalidad con sus defectos y aptitudes, es el cuerpo físico y su género, son los deseos y las emociones. Porque hablamos del ser humano como si realmente lo conociéramos. ¿Qué es aquello esencialmente Divino dentro del hombre?... El Alma, eso es lo que es divino e inmortal dentro del hombre, el Alma es el Ser, es la luz divina emanada del Gran Fuego Creador. 

Nuestra Alma es lo que somos verdaderamente y en última instancia, y ella es la que esta hecha a imagen y semejanza de Dios, ya que siempre permanece libre, pura y luminosa, más allá del tiempo, de la muerte y del espacio....


El Amor, el más viejo y olvidado de todos los dioses.


El Amor, el más viejo y olvidado de todos los dioses. Aquel que fue origen primero y misterio supremo para los antiguos, yace abandonado, cuando no vituperado, por los hombres. Pero nada más curioso que el destino del amor: mientras nadie cree en él, ni nadie ya lo sigue, nadie sin embargo deja de mencionarlo.

Su figura se ve triste, abatida y desprovista de las brillantes cualidades que antes la adornaban. Entre el amor de la génesis del universo y lo que hoy se llama amor, ninguna semejanza queda. El amor se disfraza con harapos y arrastra su miseria por el mundo, porque los humanos han dejado de ofrecer sus ofrendas a esta deidad ancestral.

La prueba fehaciente de que los hombres han olvidado al amor es que ellos ya no aman a Dios. Perdida la fe (hermana del amor), deambulan por la vida sin tener una finalidad y sin concebir el sentido mismo de la existencia. Al no amar a Dios, los hombres se han vuelto fatuos y vanidosos, creyendo que ellos podían reemplazar a la Fuente del universo. 

Pero ¡triste ha sido la experiencia! Los hombres se han quedado sin Dios y sin fe ellos mismos...

¿Y acaso el hombre se ama a sí mismo? Tampoco eso. Es tanto lo que se odia que se abandona a los impulsos del instinto, sin cultivar aquellas características que lo transformarían en verdadero hombre. No se da tregua en ningún aspecto; no tiene compasión de su propia condición humana. O se exige más allá de su medida o no se exige nada. No se ama. No se vive.

Bien poco es lo que podríamos aportar sobre el amor del hombre por la Naturaleza que le circunda. También aquí ha caído la maldición de la destrucción sin sentido.


Sí, las alas de Eros están rotas. El viejo dios ya no vuela sobre la Humanidad, y los hombres están pobres de amor. Confundidos en su desolación, inventan atributos a un amor que desconocen, destrozándolo aún más con la ignorancia.

Pero no todo está perdido en este camino. El mismo hecho de seguir hablando del amor, aunque no se practique, indica que existe la necesidad imperiosa de esta fuerza superior.

Todos los hombres que, levantando sus ojos más allá del horizonte de la tierra, buscan un amor superior, restaurando así poco a poco las alas del dios herido.


Imagenes por Juliuspetri

El creado...convertido en creador...


Si el infinito no hubiera deseado que el hombre fuera sabio, 
no le hubiera otorgado la facultad de conocer

Lo mas asombroso de todo es, que en cuanto los humanos comencemos a explotar nuestro verdadero poder, tendremos un control enorme sobre todo nuestro mundo.

Seremos capaces de diseñar la realidad en lugar de reaccionar simplemente a sus dictados.

Esto para muchos se consideraria peligroso, gracias a los pensamientos, estos afectan al mundo, entonces debemos tener mucho cuidado con lo que pensamos. Los pensamientos destructivos tambien tienen su influencia y todos sabemos que es mucho mas facil destruir que crear.

Muchas veces me dije a mi misma: Aunque acepte por un instante, solo por un instante, que tengo el poder de cambiar el mundo fisico con la fuerza de mi mente, y de hacer que se manifieste todo aquello que deseo..., me temo que no encuentro nada en mi vida que me haga pensar que estoy en posesion de semejante poder.

Entonces la respuesta enseguida acude a mi mente,...Sencillamente eso es que no he buscado con suficiente empeño. El pensamiento bien dirigido es una habilidad que se aprende.

Para materializar una intencion, hace falta una conducta con la intensidad de un laser, una visualizacion que abarque todos los sentidos y una Fe profunda.
A todo esto tambien tengo que admitir, que existe gente con mas talento natural que otra. 

Solo tenemos que detenernos a pensar en la historia, en las vidas de todos los iluminados que obraron milagros,... alli estan en el recuerdo, como ejemplos a seguir a lo largo de la historia.

Todos los grandes avances cientificos, comenzaron con una simple idea que amenazaba con derribar todas nuestras convicciones,...Una aseveracion tan sencilla como que la tierra era redonda fue ridiculizada como algo imposible, porque la mayoria de la gente pensaba que si asi hubiera sido, se habria derramado el agua de todos los oceanos, el heliocentrismo fue tildado de herejia, pero, al final los creadores encuentran cretentes y, cuando el numero de creyentes alcanza una masa critica, entonces el mundo se vuelve redondo.

Estoy segura que si nosotros, los seres humanos fueramos capaces de asumir con sinceridad que el poder de cada pensamiento humano crece exponencialmente con el numero de mentes que lo comparten, como cuando muchas mentes trabajan al unisono, el efecto de sus pensamientos se multiplica exponencialmente. Si conseguimos, controlarla y utilizarla transformaremos al mundo.

Lo mejor de todo esto, es que ya esta pasando, se puede sentir alrrededor, la tecnologia nos esta interconectando de manera que nunca hubieramos creido posible.

En los escritos de Platon sobre "La mente del mundo" o "La reunion de Dios" y en el "Inconciente colectivo" de Jung, el concepto era tan sencillo como asombroso,... Dios esta en la union de muchos..... y no en uno.

En los primeros pasajes de la Biblia se referian a Dios como un ser plural, Ilohim, en el Genesis, Dios todopoderoso no aparecia descrito como uno, sino como muchos.

E PLURIBUS UNUM
"De muchos uno. De la pluralidad, la unidad"

El Camino de la Iniciación


Los mas antiguos barcos hasta las más modernas aeronaves todavía se guían por las estrellas fijas. Yo creo que las humanidades también se guían por los "Hombres-Antorcha", por aquellos que saben arder.

El hombre puede y debe volver a convertirse en el Dios que es.

Los dioses habrían trazado un camino que despierta y une al hombre a sus luminosas esencias. Es el Camino de la Iniciación. Los trabajos y pruebas que el alma allí debe realizar fueron descritos en símbolos en las aventuras y desventuras de Herakles, o en el Asno de Oro de Apuleyo, que narra en uno de sus capítulos las purificaciones que debe experimentar Psique (la mente) para volver a desposarse con Eros, (corazón) sin cambios ni condiciones.

Si quieres leer,  el Asno de Oro de Apuleyo lo podras encontrar en la biblioteca de este blog, asi mismo la historia de Eros y Psique.  o simplemente pica en los enlaces

Antiguas enseñanzas afirman que el Aspirante forja, con el fuego inmortal que en él mora y con imágenes nacidas en el atanor de su propia alma, un "doble luminoso", un testigo permanente del Ojo del Dios que espera al fin del Camino.

Es para el discípulo el Amigo y el Amado, la reserva incondicional de cuantos valores conducen al Alma a su condición divina.

Una fuente inagotable de virtud y luz espiritual. Una fuente que mana más y más cuanto más se usa.

Llega un momento especial donde este "doble luminoso" no es ya más una "estatua inanimada", sino que el dios mismo invocado no sólo en él vive sino que le otorga la vida. Como la mayor parte de los mitos de la Antigüedad clásica, tras sus velos de alegoría, describen en sus distintos aspectos, las Metamorfosis del Alma o Iniciación.

La Kabbalah enseña que el motivo principal por el cual somos humanos es transformarnos a nosotros mismos.


Los kabbalistas afirman que la mayoría de nosotros huye de lo que tiene que lograr en su vida encontrando excusas para evitar hacer el trabajo espiritual que nació para llevar a cabo.

Aquellos sabios revelan que cuando un hombre que ha evitado la espiritualidad se presente ante el Creador y se le pregunte por qué no cambió, la persona sacará su saco de excusas: "Estaba demasiado ocupado intentando sobrevivir", "Fui una buena persona", "No sabía que Tú existías realmente". 

Entonces, Dios le dirá: "Tienes todas las excusas, pero no lograste lo suficiente en esta vida. Ahora debes volver al mundo y hacer más".

¿Qué hay en nuestra naturaleza humana que evita que nos exijamos lo suficiente? 

La respuesta es simple: cuando sentimos que el trabajo espiritual es obligatorio, nos resistimos a éste. 

¿Cómo reaccionas cuando alguien te dice que debes hacer algo? Es probable que luches contra ello. Lo mismo ocurre cuando nos decimos a nosotros mismos que "tenemos que".

Borremos el verbo "tener que" de nuestro vocabulario.

La razón por la que hacemos el trabajo espiritual es que es por nuestro propio beneficio. Y es importante recordar que nuestra alma se encarnó por una razón específica.

La Kabbalah enseña que el motivo principal por el cual somos humanos es transformarnos a nosotros mismos.

Cuando tenía once años, era una causa perdida como estudiante. Una noche, escuché a mis padres en la habitación de al lado hablando de mí. 

Mi madre estaba llorando y diciéndole a mi padre: ¿Qué vamos a hacer con nuestra hija?...Un día de estos la expulsarán ¿y entonces que será de ella?. 

A medida que la escuchaba, podía sentir su ansiedad tan plenamente como si fuera la mía. Me prometí a mí misma que a partir de aquel momento trabajaría para desarrollar mi potencial.

Mantuve mi palabra y crecí hasta convertirme en la estudiosa que ustedes conocen ahora.

Si no hubiera escuchado a mis padres aquel día, me habría convertido en una persona buena pero ordinaria, puesto que estaba en mi naturaleza hacerlo así. 

Pero imaginen qué hubiera pasado cuando, después de dejar este mundo, hubiera llegado a ese lugar llamado "Corte Celestial", donde me habrían mostrado todo lo que podría haber logrado. 

¡La pena que hubiera sentido! 

No hay un infierno mayor que ver lo que podríamos haber hecho y hemos fallado en hacer.


Utilizo este ejemplo, para mostrar que necesitamos empujarnos a nosotros mismos, tan lejos como podamos, para llegar a ser lo mejor que podemos ser. Y no sólo me refiero a nuestras situaciones de trabajo. Tenemos un trabajo mucho más importante que realizar: la corrección de nuestra alma.



Los cambios dependen de nosotros y no de factores externos.


Muchas veces deseamos cambiar...Nuevos caminos se abren ante nosotros que pueden ayudarnos a ser mejores o a vivir mejor pero en el momento en que debemos dar el primer paso nos asalta la duda, el miedo, nos paralizamos...

Tal vez nuestro deseo existe pero la rutina, la costumbre, nos impiden lograr ese cambio que tanto anhelamos. La decisión es nuestra...Podemos seguir por el camino conocido, saltando las piedras, embarrándonos a veces, mirando el mismo paisaje siempre, soportando las mismas tormentas, la misma rutina, cometiendo los mismos errores, y llegar al fin del camino y asumir que esa fue la vida que nos tocó en suerte.


Más de una vez escuchamos decir: - y...la vida es así...; -es la vida que me tocó...; como si la vida no dependiera de nosotros, como si la calidad de la vida de cada uno dependiera de la suerte o los milagros, como si al nacer nos dieran un paquete con instrucciones que no podemos modificar ni cambiar.

La vida, la verdadera vida depende de nosotros. Somos nosotros los que podemos darle sentido a nuestra vida o hacer que la vida carezca de sentido. Somos nosotros los que debemos emprender nuevos caminos, los que debemos asumir que siempre hay nuevas posibilidades, que los cambios dependen de nosotros y no de factores externos.

Aún en los momentos de mayor dolor, de incertidumbre, de temor, de angustia debemos mirar hacia adelante, descubrir los nuevos caminos que se abren ante nuestros ojos y decidir si deseamos continuar por el camino que ya conocemos o nos damos una nueva oportunidad.

Recordemos aquel mensaje tan profundo de la película "Caballos Salvajes": 


"Se puede vivir una larga vida sin aprender nada... Se puede durar sobre la tierra sin agregar ni cambiar una pincelada del paisaje... Se puede simplemente no estar muerto sin estar tampoco vivo, basta con no amar, nunca, a nada, a nadie... es la única receta infalible para no sufrir... Yo aposté mi vida a todo lo contrario y hacia muchos años que definitivamente había dejado de importarme si lo perdido era más que lo ganado... Creía que ya estábamos a mano, el mundo y yo, ahora que ninguno de los dos respetaba demasiado al otro... Pero un día descubrí que todavía podía hacer algo para estar completamente vivo antes de estar definitivamente muerto...
Entonces me puse en movimiento..."

Ponerse en movimiento...esa es la clave...

Nunca te compares a nadie,....


Nunca te compares a nadie, pues la perfección absoluta de cada ser radica únicamente en su comparación consigo mismo.

La igualdad está en nuestros espíritus, en la meta hacia la que nos encaminamos, en las enseñanzas que compartimos, en los espacios en los que trabajamos. Y tantas cosas más, similares a estas citadas.

Confiamos en que estas igualdades esenciales favorezcan la sana convivencia y puedan limar las asperezas que surgen de las naturales diferencias, que no se pueden obviar ni ocultar.

Sí, somos diferentes en muchas cosas, sin que esto deba interpretarse como una ofensa. Somos desiguales en sexos, en edades, en educación recibida, en factores personales de desarrollo, en gustos, en la forma de expresarnos, en ritmos de trabajo... y en docenas de puntos más en los que no podemos establecer similitudes por el solo hecho de imponerlas.

Sabemos que estas diferencias no afectan al espíritu esencial, pero sí lo hacen con la personalidad, y por desgracia solemos trabajar diariamente mucho más con la personalidad que con el espíritu, es decir, con las diferencias y no con las igualdades.

Hay que entender que, fuera de los valores esenciales, los humanos somos diferentes y esas diferencias merecen una atención, una comprensión, para poder llegar por fin a un respeto.

Sólo los débiles se amparan en las diferencias; se hacen fuertes en ellas, pues no tienen otro método para afirmar su personalidad.

El fuerte, el que se siente firme en sus convicciones y humilde en su andar por el sendero, no pierde ni una migaja de seguridad por acercarse a todos y compartir algo con todos, pues todos tenemos algo que dar y algo que recibir.

Los juegos de Maya


Maya es una vieja deidad oriental, cuyo significado es Ilusión. Se trata del velo con que la Naturaleza cubre todas las cosas para que los humanos no podamos descubrir fácilmente sus ocultas leyes, y así, la belleza de Maya y sus múltiples juegos engañan, seducen y ayudan a pasar los años de vida que nos corresponden sobre la tierra. 

La ilusión juega con nuestros sentidos. Y nosotros participamos, más o menos conscientemente, del juego. Ilusión no es exactamente algo que no existe, aunque nosotros percibamos. 

Los juegos de la ilusión se basan en cosas ciertas, pero no duraderas;
son verdades que alcanzan a vivir lo que una burbuja... lo que una ilusión. 

Sin embargo, en nuestra ignorancia, suponemos que esas verdades momentáneas lo son todo.

Poniendo nuestros esfuerzos y nuestras máximas esperanzas en los juegos de Maya, es como llegamos a conocer el dolor. Todo aquello que queremos se nos escapa de entre los dedos, y nos volvemos ciegos a la posibilidad de ver aquellas otras cosas que son más duraderas, menos falibles, más cercanas a la inmortalidad.

¿Por qué jugamos? 
¿Por qué aceptamos la ilusión de Maya sin advertirla? 

Contestar esta pregunta equivaldría a saber con precisión por qué juega un niño. El niño juega, aunque sepa que es mentira el juego que realiza; pero necesita ensayar, necesita probar sus fuerzas y prepararse para el otro juego mayor que es la misma vida. 

Los humanos somos siempre un poco niños. Inseguros ante el destino final que nos aguarda, jugamos durante la vida, tratando de probarnos a nosotros mismos que somos capaces de realizar actos acertados.

Comer, Rezar, Amar; un libro de Elizabeth Gilbert


En estos días de frió extremo en mi ciudad, me recluí en mi casa para leer un librito que me encanto y lo recomiendo para aquellos que como yo estamos frecuentemente buscando a Dios.


Un libro que trata sobre lo que ocurre cuando decidimos ser artífices de nuestra propia felicidad, ya que no tendríamos que perdernos totalmente en lo brillante de un cuento de hadas no,.... gracias a esta sólida verdad, una verdad que me ha osificado los huesos durante los últimos años: a mí no me ha salvado ningún príncipe; de mi rescate me he encargado yo sola.

Comer, rezar, amar es el relato autobiográfico de la autora, en clave narrativa de su viaje a Italia, India y Bali.

A los treinta y un años y con una vida aparentemente perfecta, Elizabeth Gilbert se traslada con su marido a las afueras de Nueva York y decide intentar tener un hijo, sólo para darse cuenta de que no quería ni un hijo ni un marido,...lo que quería realmente era encontrar la felicidad y la manera de concretar una relación con el Dios de su corazón.

Un relato autobiográfico inteligente, divertido, absorbente y conmovedor que en ningún momento cae en la cursilería y que mantiene el interés hasta el final...

Mas tarde después de leer tan energética lectura, supe que existía la película interpretada por la notable Julia Roberts, y la verdad es que me gusto mucho, una bonita y entretenida película que me lleno de un ligero calorcito interior...

Advertencia: Comer, Rezar, Amar van adorar las personas muy espirituales, muy románticas y con problemas existenciales, el resto es posible que corra el peligro de dormirse en la sala de proyección.