Conocete a ti mismo... Pocas personas han sabido interpretar verdaderamente esta Fórmula o Máxima de Tales de Mileto, inscrita en el frontispicio del TEMPLO DE DELFOS. ¿Quién es este "sí mismo" que debemos conocer?
¿Acaso se trata de nuestro carácter, de nuestras debilidades, de nuestros defectos y cualidades?... No.
Si conocerse fuese únicamente eso, los Sabios nunca habrían inscrito este precepto en el frontispicio de un Templo.
¿Acaso se trata de nuestro carácter, de nuestras debilidades, de nuestros defectos y cualidades?... No.
Si conocerse fuese únicamente eso, los Sabios nunca habrían inscrito este precepto en el frontispicio de un Templo.
Este conocimiento es necesario también, desde luego, pero resulta insuficiente. Conocerse es mucho más que eso, conocerse a sí mismo es reconocer nuestro Real Ser, aquel que realmente somos, más allá de cualquier especulación intelectual o racional, más allá de cualquier sospecha o suposición de nuestra personalidad.
Conocerse a sí mismo es reencontrar todas las Potencias y
posibilidades que como Hijos de Dios hemos heredado de nuestro
Creador. Conocernos en todos los sentidos y en todas las formas,
profundizar en la Raíz de nuestro Ser, en el proposito de nuestra Existencia; Escarbar en las capas más profundas e Íntimas de nosotros mismos para ver quién y qué somos realmente.
¿Quién soy?, ¿de dónde vengo y hacia dónde voy?, ¿cuál es el
propósito de mi Existencia?, ¿qué hago aquí?. Preguntas claves en la existencia del hombre y resultado consecuente del Despertar de
nuestra Esencia, siendo un impulso natural y coherente el tratar de
responderlas.
Cabe entonces preguntarse... ¿Por qué en estos momentos no soy consciente de mi verdadero ser?, ¿por qué o cuál es la causa que me hace vivir como otro ser que en realidad no soy?. La respuesta es sencilla aunque complicada de entender.
La respuesta es que no estamos "despiertos!" sino soñando continuamente, y porqué no estamos despiertos; pues porque estamos como sumergidos en un profundo sueño hipnótico.
Todos sabemos que solamente usamos un 10% de la capacidad de nuestro cerebro. Y que hay del otro 90% restante, dónde esta y que hace, pues lo cierto es que está sin control de nuestra voluntad y relegado a esa parte desconocida y profunda denominada subconciente.
Vemos pues que sólo es una cuestión de adormecimiento interior de nuestras verdaderas capacidades inherentes, que todos poseemos pero que no utilizamos.
El verdadero problema del ser humano es que no sabe quién es, sí un cuerpo de barro o un espíritu inmortal.
El señor Buda dijo: "La raiz de todo mal es la ignorancia". Que todo sufrimiento viene de ella. Disipar la ignorancia, volver sabios a los hombres, y entonces todas las dificultades se desvanecerán.
En profunda confusión se ve sometido el hombre, y lo que es peor, ni siquiera es consciente de ese profundo aturdimiento, y eso es debido a que el ser humano no esta despierto, ya que incluso, cuando decimos que estamos despiertos, en nuestros quehaceres cotidianos, la mayoría del tiempo lo pasamos "dormidos", en fantasías e ilusiones imaginarias, en mundos irreales creyendo que somos este o aquel personaje de ficción, viviendo en el pasado e intentarlo cambiar, proyectando continuamente el futuro, y
esperando, curiosamente, siempre algo.
Estamos conscientes, atentos a lo que está ocurriendo en el aqui y ahora?, experimentando feliz y plenamente "el eterno instante"
"...Maestro quién es Dios", le pregunta el discípulo a Confucio, y
el Maestro responde "...y tu, quién eres tu", y después agrega. Si ni
siquiera sabes quién eres realmente, como pretendes conocer a tu
Creador.....Sabias y contundentes palabras del Maestro, pero esta misma máxima la encontramos en otras muchas referencias espirituales escritas y orales.
En el génesis del Antiguo Testamento se manifiesta muy claro esta misma realidad, cuando se dice: "Dios creo al hombre a Su imagen y Semejanza", así pues aplicando la Ley Hermética de la analogía podemos decir que conociendo al hijo conoceremos al Padre.
Pero, ¿quién es el hijo creado a imagen y semejanza de Dios?; es la personalidad con sus defectos y aptitudes, es el cuerpo físico y su género, son los deseos y las emociones. Porque hablamos del ser humano como si realmente lo conociéramos. ¿Qué es aquello esencialmente Divino dentro del hombre?... El Alma, eso es lo que es divino e inmortal dentro del hombre, el Alma es el Ser, es la luz divina emanada del Gran Fuego Creador.
Nuestra Alma es lo que somos verdaderamente y en última instancia, y ella es la que esta hecha a imagen y semejanza de Dios, ya que siempre permanece libre, pura y luminosa, más allá del tiempo, de la muerte y del espacio....
















