Una Luz en el Sendero

Cada uno ha de recorrer solo su propio camino, pero podemos compartir algún tramo con otros que lleven nuestro mismo rumbo, hacernos compañía y ayudarnos un poco.

Por eso, porque camino como tú; porque me gustaría, si tú quieres, que me acompañes un trecho, he abierto esta ventana, donde poner en común reflexiones y vivencias.

La vida nos pertenece. Nada puede asustarnos. Caminamos. El camino de la serenidad.

No tengo los mapas, no sé dónde nos llevará el siguiente paso. Pero, juntos podemos buscar la mejor ruta.

Saber ser agradecido...



Los invito a que disfruten de este bonito video, a mi me encanta la cadencia y suavidad de la interpretacion de esta linda chica, pero mas que nada la profundidad de su mensaje....

Dicen que de todos los sentimientos humanos la gratitud es el más efímero de todos. Y no deja de haber algo de cierto en ello. El saber agradecer es un valor en el que pocas veces se piensa.
Para algunos es muy fácil dar las "gracias" por los pequeños servicios cotidianos que recibimos, el desayuno, ropa limpia, la oficina aseada... Pero no siempre es así.

Ser agradecido es más que saber pronunciar unas palabras de forma mecánica, la gratitud es aquella actitud que nace del corazón en aprecio a lo que alguien más ha hecho por nosotros. La gratitud no significa "devolver el favor"... el agradecimiento no es pagar una deuda, es reconocer con generosidad lo que la vida nos entrega día a día.

La persona que más sirve es la que sabe ser más agradecida, de esta forma permite que su vida fluya constantemente.

La auto-soberanía: la verdadera libertad


Para entender qué es la verdadera libertad, tenemos que entender qué es lo que genera el sentimiento de esclavitud. No se trata de limitaciones físicas. Se trata de actitudes, creencias, hábitos y características de la propia personalidad que nos hacen sentir el peso de las situaciones.

Hay esclavitudes creadas a través de la mala convivencia con los demás en el pasado.

Hay esclavitudes relacionadas con las expectativas de los demás, la familia, la sociedad.

Hay esclavitudes debidas a la atmósfera de confusión generalizada que existe en el mundo a nuestro alrededor.

Hay esclavitudes debidas a las propias debilidades internas.

Estos cuatro tipos de presión reprimen el sentimiento de ser libre. Las esclavitudes se adquieren. No forman parte de la naturaleza original del ser.

Mediante el conocimiento sobre la naturaleza real de las esclavitudes, podemos disminuir su efecto de forma considerable. A ello se añade el poder que la meditación nos da. De esta manera podemos empezar a disfrutar de nuestra libertad verdadera: la espiritual.

Esta reconquista interna se denomina auto-soberanía. Ahora tenemos libertad para ser lo que siempre hemos deseado ser: pacíficos, alegres, bienintencionados, amables. Es precisamente esta nueva naturaleza que aflora lo que nos permite ganarnos los corazones de los demás.

En las pupilas de los niños.


Las verdaderas imágenes que se dibujan en los celestiales del universo, con un solo click, aparecen como en un carrousel en las pupilas de los niños. Sólo hay que saber hacer click y saber ver en el interior de esas pupilas.



Como a veces los grandes solemos andar muy ocupados en cosas serias, y por lo general inútiles para la vida, hagamos el camino a la inversa. Tal vez desde estas imágenes astronómicas que reflejan cada día las gigantescas coordenadas sobre las que se sostiene el universo todo, podamos aprender a descubrir en ellas, las pupilas de los niños.



Las que están cerca de nosotros, las que están lejanas, las que no logran abrirse al diámetro de la vida, las que son ofuscadas de tanta tristeza, las que nunca han visto el mar, ni el color de los ojos de la madre. Las que ríen de asombro, las que se esparcen por el mundo tiñendo de alegría los planetas.



Tal vez allí comencemos de nuevo a leer el libro de la vida y a sembrar en nuestros ojos el porvenir, que ya está escrito en ellas.

Que tu voz quede grabada en un papel.


Pacta con el miedo. Si alguna vez, con sorpresa te llaman loco, no te preocupes, querrá decir que vives de verdad. Aprendé cómo se negocia con la vocación y se tú un redentor de ánimos quebradizos. Cuando encuentres personas con destinos hermanos, misiones paralelas o dones verdaderos, aviva más sueños con tu amable compañía.

Tu voz acompaña y merece perdurar. Recuerda fortalecer todavía más a quienes necesitan el respaldo de una palabra tuya. Que no te pierdan en un instante sus lenguajes. Que tu voz quede grabada en un papel.

Intenta heredar a quienes no te conocerán, algunas cosas que hiciste o has pensado. Escribe algunas cosas que otros te han despertado. Escribe cartas a los hijos que todavía no tienes. Un párrafo amoroso a los nietos que han de venir.

Un texto que sea una huella de tu paso por el mundo. Deja un escrito para que los hijos de tus hijos sepan cuál fue tu intención. Que no te preocupe si todavia no tienes hijos o nietos. Escríbeles y en cincuenta años perdurará tu amor y tu inspiración para vivir.

Nos acostumbramos....


Estamos acostumbrados a estar demasiado seguros de poseer, porque a diario se nos ofrece, sabemos que nos aman sinceramente y que cualquier cosa por amor se hace porque realmente nace, por todo aquello que intensamente se siente...

Nos acostumbramos a los detalles que se nos dan y otros no tienen, a todo aquello que ya ni nos sorprende, porque suponemos es común y ningún valor especial posee; nos acostumbramos tanto que casi hasta invisible o rutinario se nos vuelve...


Nos acostumbramos tanto, que hasta nos cansamos, nos volvemos indiferentes a todo ello y le ignoramos; y así sintiendo la costumbre de eso que tuvimos y por estar acostumbrados, no valoramos... llegará el día en que no estará, porque el amor y la amistad, aunque son sentimientos plenos que parece durarán toda la eternidad, son como una rosa, que si no se alimenta entre dos, tarde o temprano se marchitará...


No nos acostumbremos a lo que tenemos, no perdamos esa capacidad de asombro ante todo lo hermoso que cada día se nos da; a veces no se nos pide nada a cambio, simplemente saber que vale la pena entregarlo, que lo valoramos y disfrutamos, que crecemos y nos hacemos mejor persona con todo ello que se nos ha dado...

No nos acostumbremos a sentirnos amados, porque el amor aunque sea pleno y verdadero, para que no muera, hay que retroalimentarlo...

No seamos de aquellos que valoran, se lamentan y añoran, cuando se dan cuenta de todo lo que tuvieron y lo dejaron ir, marchitar, desvanecer y volar muy lejos, porque simplemente se acostumbraron a tenerlo y lo olvidaron dejándolo de lado...


Gracias por estar conmigo, por tu especial lealtad, por tu gentileza y amabilidad.

La evolución, una necesidad del alma



Como personas que queremos mejorar, no nos satisface la idea de una Humanidad estática, sometida al logro de avances materiales, pero sin mayores modificaciones internas.

La evolución se impone como algo necesario y admirable, como un camino más o menos largo según nuestro deseo de andar, y con unas metas tan altas como grandes son esas escondidas aspiraciones del alma que se manifiestan en vagas intuiciones despojadas de palabras.

Todo ello, enmarcado en el maravilloso e inevitable concepto de Destino.

Un ser de paz


Conocerme significa tomar conciencia de la diferencia entre cuerpo y alma, entre ser y humano, entre forma y contenido. 

Conocerme me permite retornar a la realidad de mi paz interior inherente y volver a experimentar amor genuino y espiritual hacia mí mismo y - como consecuencia - hacia quienes me rodean.

Siempre que sea posible, apartémonos aunque sea por tan sólo unos momentos, del mundanal ruido y enfoquémonos en nuestro interior. 

Es en el silencio de este viaje interior donde nos daremos cuenta de cuál es nuestra verdadera naturaleza original y qué realmente es la de un ser de paz: en paz con nosotros mismos y en paz con el mundo que nos rodea.

El alma de la mujer


Vivimos una larga lucha de reivindicaciones para que las mujeres puedan ocupar un lugar digno dentro de la sociedad. Pero no dejo de preguntarme si vamos por el camino correcto, si hemos escogido la vía justa, porque todas estas reivindicaciones piden para la mujer mayor desarrollo económico, mayores posibilidades de trabajo, mayor seguridad laboral, mayor respeto, mayor dignidad, pero se trata siempre de un sitio dentro de la sociedad, nada más que un sitio físico.

Pero muy pocas veces se toma en cuenta, además de este sitio, esta dignidad y este respeto, el alma de la mujer.

A pesar de todas estas grandes luchas que viene recogiendo la Historia, sobre todo en los últimos siglos, en el momento actual seguimos registrando quejas y malestar.

La mujer no está satisfecha con el papel que tiene en la sociedad. No está satisfecha laboralmente, no lo está con sus remuneraciones económicas, y aun desde el punto de vista humano, diariamente podemos recoger en todos los medios de comunicación la cantidad de malos tratos a los que se ve sometida la mujer y sus constantes denuncias.

Todo esto ha hecho que la mujer, en parte, empezara a dudar de su propia identidad.

Encontrándose en inferioridad de condiciones, decidió salir a competir con el hombre. Empezó una larga lucha, no ya por reconquistar sus propios valores, sino por competir con el hombre en la sociedad. Y esta larga lucha, sobre todo en los dos últimos siglos, lejos de devolver a la mujer su seguridad interior, la ha debilitado todavía más.


Muchas mujeres compiten con el hombre, pero necesitan del aval y de la aprobación del hombre.

Son triunfadoras que destacan en la sociedad, siempre y cuando haya uno o varios hombres que las aprueben y que les den el visto bueno: "eres buena porque has logrado introducirte en una sociedad de hombres", "eres buena porque te aceptamos, porque te dejamos trabajar junto a nosotros", "eres buena porque reconocemos que tienes responsabilidad, capacidad".

Es una competencia dependiente, porque se sigue necesitando de esa aceptación masculina.

Es una competencia que le hace perder a la mujer sus verdaderas características, porque tiene que luchar, trabajar, conquistar, pelear como un hombre, no como una mujer. No lo hace como ella es, sino que intenta hacerlo tal y como lo hace el hombre.


Se habla mucho de igualdad entre el hombre y la mujer, pero esta es un arma de doble filo: ¿somos realmente iguales?

Cuando se habla de igualdad quiero entender que no se trata de una igualdad absoluta, sino de oportunidades, por cuanto tanto unos como otros somos seres humanos y necesitamos oportunidades en la vida.

Y la mujer necesita la oportunidad de expresarse tal y como es, tal y como necesita ser en la vida. En ese aspecto sí creo que debería haber igualdad, pero no de caracteres ni de formas de ser.


Lo extraño de este tiempo que vivimos es que, intentando buscar la igualdad entre hombre y mujer, se han confundido tanto las características de unos y otras que hoy es bastante complejo decidir quién es quién, y no me refiero a la apariencia, que es algo muy relativo (a veces hay que mirar dos y tres veces antes de decidir si decimos señor o señora, o perdone usted).

La confusión se da en algo más profundo todavía: se cree que difuminándolo todo es como vamos a llegar a parecernos.


La verdadera conquista de la mujer reside en descubrir su propia alma.

Si estableciera un movimiento reivindicatorio para que sea su alma la que se abra paso –con lo cual también se definiría el alma del hombre– es posible que todas estas competencias desaparecieran.

Sería estupendo poder conjugar el alma del hombre y de la mujer, porque entonces tendríamos acción e introspección, crecimiento y salvaguarda de lo que crece.
Tendríamos ideas apoyadas por intuiciones…


Sin embargo, la cosa no es así; no se ha logrado esa conjunción, eliminar la competencia y lograr el acuerdo, el trabajo común, y comprender que hombres y mujeres son absolutamente necesarios porque ambos forman parte de la Humanidad.


Ha llegado la hora de que la mujer pida no solamente un día internacional para ella, sino que sepa ser dueña de sí misma todos los días de todos los meses de todos los años de su vida.


Ha llegado la hora de que se sienta la protagonista de su vida y sienta que tiene fuerzas y capacidades para hacer muchas cosas por sí misma, con sus propias características, con generosidad, porque la mujer pide para dar y exige porque siempre sabe tener las manos abiertas.


Si la mujer sabe dar vida y energía, entonces será verdaderamente protagonista, y en vez de esperar un día 8 de marzo, habrá todos los días un lugar para la mujer, y un rincón para que pueda vivir armoniosamente con el hombre.

Entonces es posible que hagamos un Día Internacional de la Humanidad y disfrutemos de esa paz y esa serenidad que habremos de conquistar, siempre y cuando conquistemos antes el alma de la mujer, y por qué no, el alma del hombre.

"Siddhartha" de Hermann Hesse


"La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el ensayo de un camino, el boceto de un sendero."

Hermann Hesse


Una de las obras literarias más leídas en el s. XX y que seguro seguirá siendo leída en este nuevo s. XXI. Siddhartha, del premio Nobel de literatura de 1946, el escritor alemán Hermann Hesse.

En su hogar estaban tan presentes las concepciones cristiano-protestantes como la hinduista-budista de la vida. De hecho H. Hesse siempre señaló que la obra Siddhartha era la obra de su propio credo. Todos los personajes de sus novelas fueron una parte importante de su propia alma rebelde e incansable buscadora de valores perdurables y comunes a toda la Humanidad.

Esta novela fue publicada en el año 1922, cuando el autor tenía 45 años de edad y ya se había consagrado como literato reconocido gracias a sus obras Peter Camenzid (1904), Bajo la rueda (1906), Knulp (1915) y Demian (1919), entre otras.

Hermann Hesse siempre se presentó a sí mismo como un buscador, como un hombre que quería ahondar constantemente en el significado de la vida, en el destino, en las profundidades del alma humana. Y ahí radica precisamente su fuerza, en el hecho de que supo acercarse a lo atemporal, a las preguntas inherentes a la condición humana. Por ello ha pasado un siglo prácticamente desde la publicación de la primera obra que lo hizo famoso, su Peter Camenzid, y sin embargo sus obras siguen siendo leídas con la misma admiración que entonces.


La belleza de la música clásica



La Armonia, llama a nuestra naturaleza emocional elevada y mental. La música clásica se fundamenta en la armonía, llevando al hombre a vivir las más elevadas emociones, pudiendo transportarlo en algunos casos a estados místicos y espirituales.

Sí,... podemos elegir nuestro camino,....


Cuando siento la música que viene del alma, cuando siento la pureza de una flor, de un pájaro o de una planta, cuando percibo el cielo con su inmensidad o la paz del río o el mar infinito, brota en mí una alegría y una esperanza que me hacen cosquillas en el pecho; el amanecer de un nuevo mundo, de una nueva tierra, siento está muy pero muy cerca nuestro.

Tan cerca que no siempre lo vemos.

Todo está ahí, esperando ansiosa y serenamente en nuestro interior, Es cuestión de cambiar de actitud, de decirle no a todo sentimiento negativo, a toda deshonestidad o mentira, a toda creencia que nos tire para abajo; ha llegado la hora de transformar nuestras miserias en sentimientos de alegría, amor, unidad, perdón, comprensión, paz, juego, libertad, danza con la vida.

La revolución está dentro nuestro.

Sí, podemos elegir nuestro camino, y yo hoy elijo lo nuevo, el cambio. Decido ser mejor, verdadera, honesta, optimista, fuerte, libre, alegre, diferente; romper con mis estructuras y prejuicios.